Opinión

  • | 2014/02/17 11:20

    La Reserva Federal quedó en buenas manos

    Más allá de los grandes titulares que resaltan la novedad de contar con una mujer en la cabeza de la FED, lo más importante es saber que el Banco Central norteamericano quedó en buenas manos. Opinión de Catherine Pereira Villa.*

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El pasado 3 de febrero, asumió la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) la señora Janet Yellen.

La señora Yellen es economista de la Universidad de Brown, PHD en Economía de la Universidad de Yale, fue la segunda a bordo en el Banco Central durante casi cuatro años, y antes de eso fue Presidente de la Reserva Federal de San Francisco, y miembro del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de los Estados Unidos y del gobierno del sistema de la Reserva Federal. Además, Yellen fue Profesora asociada de universidades como Harvard y MIT, y tiene múltiples publicaciones y reconocimientos a su haber. Sin lugar a dudas, esta trayectoria evidencia una privilegiada visión de lo que es la política económica y sus repercusiones.

Pero tal vez lo más revelador de la experiencia de Yellen es la consistencia de su trabajo a través de los años en temas como la inflación, el desempleo y el crecimiento de la producción. En 1967, el título de su tesis doctoral "Empleo, producción y acumulación de capital en una economía abierta", anticipaba los asuntos económicos que más la inquietan en la actualidad. Las consideraciones de su tesis, por demás claramente Keynesiana, llevaron a sus supervisores –nada más y nada menos que James Tobin y Joseph Stiglitz, dos grandes de la economía moderna– a recomendar la máxima distinción de una tesis doctoral.

Pero a fin de cuentas ¿En qué punto se encuentran los intereses y habilidades de Yellen frente a los retos que enfrenta la FED?

Los ámbitos principales del trabajo de la FED son la política monetaria, la regulación bancaria, la investigación económica, la administración del sistema de pagos y la transparencia de la información disponible a los consumidores del sistema financiero. Si bien siempre hay retos para un Banco Central en cada ámbito, los más significativos hoy para la FED son tres: la política monetaria, el grado de auto-regulación del sector financiero y la baja confianza en los banqueros a partir de la crisis de 2008.

El primer reto para Yellen, –por su impacto general en la vida diaria de los ciudadanos y el contexto en el que se mueven las empresas– es el de la política monetaria. Es decir, dar estímulos a la economía a través de medidas relacionadas con la cantidad de dinero que está disponible para comprar y vender productos y servicios.

Yellen deberá lograr una tasa de inflación más alta que la actual –1.5 % en 2013– pero asociada a un mayor número de empleos generados. La dificultad radica en que la caída de la producción de Estados Unidos a partir de 2008 y un crecimiento real promedio del 1,1% entre 2008 y 2013, muestran una limitación de la economía para lograr un nivel de desempleo que debería estar alrededor del 5%. Y es que Estados Unidos ha incurrido en un enorme costo social al tener más de 12 millones de personas desempleadas. A manera de ejemplo, esto equivale a que en Colombia tuviésemos 26% de la población total sin hacer nada. Por ello, cada día que pasa en que la economía estadounidense se muestre incapaz de generar más empleo y producción, permite cuestionar si lo que hace la FED es lo correcto frente a la pérdida de capacidades productivas, la posibilidad de crear nuevos negocios y mantener la productividad.

Por otro lado, la crisis financiera de 2008 ofreció la oportunidad a países como China, Alemania, Gran Bretaña y Francia de asumir un papel preponderante en el mundo. Pero la realidad es que este liderazgo no surgió, y en gran medida por la falta de consenso en temas fundamentales como el de la regulación financiera.

Durante varias décadas, los grandes bancos del mundo se auto-regularon con base en una serie de parámetros nacionales e internacionales rigurosos, pero que a la postre, no fueron suficientes para evitar: la manipulación de tasas de referencia, la violación de embargos internacionales y la creación de productos financieros no sustentados en proyectos rentables y productivos. Por ello, el segundo reto de la FED es fomentar la administración ética, volviendo a un esquema de auto-regulación que desestimule conductas financieras impropias.

El tercer reto de la FED es la baja confianza que tienen los consumidores en los banqueros a partir de la crisis de 2008. La FED está comprometida en transmitir a los consumidores mayor información, en particular aquella relacionada con el mercado hipotecario, con el ánimo de modificar las expectativas sobre ingresos futuros e invertir la caída en la demanda agregada de la economía, inusualmente deprimida. Si las expectativas de los norteamericanos continúan negativas, no será posible recuperar el crecimiento de la producción nacional.

En este ámbito la FED no está sola, de hecho en la actualidad hay gran preocupación por el llamado “Shadow banking” en países como China. De hecho, en las últimas semanas y por cuenta de estas operaciones, ese país ha tenido que salir al rescate de varios de los bancos locales, entre ellos el más grande del mundo. Lo que está claro es que en el medio financiero mundial hay mucha capacidad para asumir riesgos más allá de lo racional.

Frente a este panorama, el mundo observa y espera para conocer de qué manera la señora Yellen “pondrá la casa en orden”. Esto no se puede hacer sin que en Estados Unidos exista una relación coherente entre la política monetaria de la FED y un sistema tributario más progresivo que el que ha predominado los últimos quince años y que no depende de la FED, sino del presidente y del congreso.

A partir de lo que haga Yellen, los países emergentes como Colombia se deben preparar para asumir políticas de largo aliento y distinguir entre el impacto de una inversión con vocación de largo plazo – con resultados más lentos que son producto de la formación de capital– y aquellas inversiones de portafolio que circulan cual picaflor al vaivén de las tendencias, y que nos legarán una menor certeza sobre la capacidad de compra de nuestras monedas.

Finalmente, ¿Qué hace que se note que una mujer está en la casa? En principio, siempre hay algo de comer, hay orden y las cosas no solo se mandan sino que se hacen.

* Profesora de la Universidad de La Sabana


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