Opinión

  • | 2016/03/15 00:01

    “La Puerta Falsa”, 200 años de historia. Hecho en Colombia

    Algunos personajes históricos que frecuentaban esta empresa familiar, que este año ingresa al club de las más antiguas del mundo, son la misma Policarpa Salavarrieta o Manuelita Sáenz, quien compraba los dulces para el propio Libertador, o los llamados “Criollistas” que eran algunos de los confabuladores de la época.

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El profesor Toshio Goto de la Universidad se Ciencias Económicas de Japón en Tokio, lleva un registro minucioso de las organizaciones y empresas que han logrado pasar la barrera de los 100 años, pero dentro de esta lista, nuestra pasión común se enfoca en el club exclusivo de las empresas que han logrado trascender la barrera de más de 200 años. Si bien en Colombia existe una que otra organización no familiar de más de 200 años, estamos en el momento de presenciar que por primera vez una empresa familiar colombiana entre en este selecto club, “La Puerta Falsa”.

Para poder desarrollar este documento, hemos estado hablando con uno de los miembros de la octava generación Don Carlos Sabogal, quien regenta el negocio de manera alterna con su hermana cada 4 meses; quizás el único caso en Colombia donde una empresa se administra y co-existen bajo un método de alternancia de todo el equipo directivo, cada 4 meses en el que uno de los hermanos viene con su núcleo familiar y gestiona el negocio.

Comenzamos nuestro periplo con la gentileza de Don Carlos abordando los temas históricos, donde comenta que la empresa fue creada por la tátara abuela de su abuela, en acto de rebeldía pero también de colaboración en fecha cierta el 16 de Julio (día de la Virgen) de 1816,  se instala el negocio en la parte lateral de la  Catedral Primada de Bogotá,  hoy en día, en la calle 11 arriba de la séptima y enfrente o en diagonal a donde estaba una de las puertas laterales que denominaban las puestas falsas, nombre que toma el negocio posteriormente.

Por su ubicación geográfica y por su cercanía  a la plaza mayor , la hoy llamada Plaza de Bolívar, a la familia les tocó ser testigos de hechos históricos importantes, como el asesinato del Presidente Rafael Uribe Uribe o más tarde, el asesinato de Jorge Eliezer Gaitán o la misma toma del palacio de Justica por el M-19. Se podría decir que la historia del negocio está impregnada de varios acontecimientos que han marcado la historia de nuestro país.

La filosofía y del credo familiar que ha permitido la continuidad por varias generaciones de esta familia,  se hace referencia en este sentido al cariño y al afán de llegar abrir el negocio a horas muy tempranas de la mañana, casi los 365 días del año, para prestar sus servicios a los clientes que en algunas ocasiones se encuentran esperando con paciencia para poder degustar los majares “cachacos” que se sirven en el establecimiento. Valores que se distinguen como la laboriosidad , la tenacidad, la constancia y la exigencia en la calidad de los productos, así como su elaboración artesanal, siguen manteniéndose como parte de los secretos culinarios legendarios que marcan el delicioso sabor de un excelente chocolate caliente con queso, con un exquisito tamal, almojábana o de un delicioso ajiaco bogotano, que son parte del menú diario, así como otros manjares y dulces tradicionales de la región.

En conversación con Don Carlos Sabogal comenta, que hasta que él llega a regentar la empresa, todos sus antecesores que trabajaron en la empresa fueron mujeres de la familia, en la que donde nunca se presentaron conflictos familiares hace referencia, situación que refuerza la teoría ya demostrada en varios estudios, en la que se menciona que cuando las mujeres lideran los procesos de sucesión, estos tienden hacer menos conflictivos y más exitosos en términos generales.

Pocas son las empresas familiares que logran trascender la barrera de los 200 años, por tal, y a manera de reflexión, debemos estar muy orgullosos de que estamos siendo testigos de un acontecimiento histórico de tal envergadura, y en la que  una empresa familiar por primera vez en Colombia, logra traspasar esta meta, tal y como lo mencionó Don Carlos: “La casa donde está el negocio cumple casi 400 años, el negocio solo 200 años”. Mis más sinceras felicitaciones a toda la familia en sus primeros doscientos años, y que esto sea el marco ideal para reflexionar y proyectarse para los próximos 200 años.

Vea también: La empresa familiar cachaca que llegó a los 200 años de historia

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