Opinión

  • | 2016/10/10 00:01

    La próxima crisis financiera huele al ‘viejo continente’

    Los mercados financieros temblaron nuevamente la semana pasada con las nuevas noticias del banco más grande de Alemania, Deutsche Bank, luego que varios clientes institucionales del banco estén reduciendo sus posiciones en efectivo y actividades de negocios.

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Los mercados financieros temblaron nuevamente la semana pasada con las nuevas noticias del banco más grande de Alemania, Deutsche Bank, luego que varios clientes institucionales del banco estén reduciendo sus posiciones en efectivo y actividades de negocios de manera agresiva con el banco ante los riesgos que capital que enfrenta para mantener sus operaciones a flote. Sin embargo esto es una pieza más al “rompecabezas” que se está armando para una posible crisis financiera, esta vez proveniente de Europa. 

No ha pasado mucho tiempo desde que el Departamento de Justicia de los EE.UU haya multado al banco por $14 mil millones de dólares por reclamos relacionados con la emisión de activos hipotecarios tóxicos que fueron factor de desencadenamiento a la crisis del 2008. Lo que preocupa con mayor intensidad es que la perspectiva de los bancos europeos es cada vez más retadora, y menos alentadora.

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Como afirmó recientemente el anterior CEO del fondo de inversión americano, PIMCO, Mohamed El-Erian, conocido por sus perspectivas acertadas en términos macroeconómicos, los bancos europeos enfrentan una combinación tormentosa: 1) tasas ultra-bajas que dinamizan el potencial de generar dinero entre los acreedores y deudores, 2) una economía débil que aumenta el riesgo crediticio a nivel sistémico, y 3) unos mercados financieros distorsionados por los bancos centrales además de la regulación excesiva que han erosionado la posibilidad de generar ingresos en las actividades regulares de mercados de capitales.

O todos en la calma, o todos en la crisis

La acción de Deutsche Bank que cotiza en la bolsa de Frankfurt ha perdido más de 50% su valor en lo corrido del 2016, esto para un banco no es simplemente un “chiste especulativo”, sino la pérdida de más de $15 mil millones de euros para sostener sus operaciones y tener el capital suficiente para mantener seguros los más de $600 mil millones de euros de depósitos de alemanes, europeos y ciudadanos a nivel global.

La otra mala noticia es que vivimos en un mundo globalizado donde los riesgos idiosincráticos permean a su alrededor, donde el ejemplo más claro fue la caída del banco de inversión americano Lehman Brothers que desencadenó la peor crisis después de la ‘Gran Depresión’. Vemos que los bancos europeos cada vez tienen una participación más importante en la economía global, y vemos grandes conglomerados financieros como Credit Suisse, Barclays, Societe Generale o UBS, que en el mejor de los casos han perdido 20% de su valor de accionario en lo corrido del año.

Hasta los más optimistas como Tidjane Tiam, CEO del banco Credit Suisse, alertan sobre el horizonte complejo que enfrenta la industria para los próximos meses.

El problema es cada vez mayor, las soluciones son nulas, y la necesidad de resolución es cada vez más apremiante. El escenario del sector financiero europeo parece una ‘bomba de tiempo‘ que clama por una salvación, y en última instancia, un milagro.

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