Opinión

  • | 2016/05/07 00:01

    La primavera económica de Ipiales Nariño

    Después del cierre de la frontera en Cúcuta con Venezuela, Ipiales se ha convertido en la principal ciudad fronteriza de Colombia.

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Mientras la depreciación del peso ha sido una pésima noticia para las personas y empresas con pasivos en dólares y la caída del precio del crudo un dolor de cabeza para el Gobierno porque redujo los ingresos, aumentó el déficit comercial y en cuenta corriente, y presionó la inflación a causa del encarecimiento de los bienes importados, para Ipiales la acelerada escalada del dólar ha significado un tiempo de dinamismo económico y vitalidad que la tienen en plena primavera económica.

Puesto que la economía ecuatoriana usa como moneda oficial el dólar americano, los vecinos fronterizos de Ipiales, desde Tulcán hasta Quito han visto multiplicar su ingreso por dos en términos de pesos colombianos, entonces su dinero rinde el doble en Ipiales que en sus ciudades. Con esa ventaja en la moneda y una formidable infraestructura vial que conecta a Quito con Rumichaca en cuatro horas, hacer las compras en la frontera norte no solo es económico sino también práctico y divertido para los miles de ecuatorianos que visitan Ipiales especialmente los fines de semana.

Con una población de 123 mil habitantes, y luego del cierre de la frontera en Cúcuta con Venezuela, Ipiales se ha convertido en la principal ciudad fronteriza de Colombia, por allí transitan la mayoría de los US$ 1.400 millones que Colombia exporta al Ecuador. La ciudad ha visto florecer en el último año y medio dulcerías especializadas en postres personalizados, nuevos restaurantes típicos y de cadena, almacenes de ropa y calzado, modernos pub para conversar y nuevos desarrollos inmobiliarios. También la inauguración del anhelado aeropuerto planeado para ser internacional pero que en contraste con el vuelo de la economía todavía no despegan líneas aéreas comerciales que conecten a Ipiales con las otras ciudades importantes del país.

Sin embargo, la ciudad enfrenta desafíos relacionados con su primavera, el tráfico particularmente los fines de semana es congestionado, los precios de las viviendas se han encarecido y los nuevos emprendimientos tienen una elevada dependencia con las ventas realizadas a los clientes ecuatorianos dada la coyuntura del tipo de cambio, algo que puede revertirse en cualquier momento. Mejorar el uso del suelo en el área urbana entre comercio, industria y vivienda es una necesidad para evitar un crecimiento desorganizado que comprometa la calidad de vida de sus habitantes. La seguridad es otro frente que se necesita cubrir porque el flujo de comercio y el movimiento de efectivo en dólares y pesos a atraído delincuentes.

Entre el buen momento que vive la ciudad y su futuro de largo plazo deberán lograrse objetivos importantes, por ejemplo, conciliar los intereses entre Pasto como capital departamental e Ipiales como cluster de desarrollo económico dadas sus innegables condiciones de ciudad fronteriza. Hacer que el aeropuerto despegue con servicios aéreos de carga y pasajeros nacionales e internacionales considerando sus mejores condiciones geográficas en comparación con el aeródromo de Pasto que sufre cierres constantes. Y lograr que el Ministerio de Minas y Energía amplíe el cupo de gasolina que ahora suele agotarse en la primera mitad del mes puesto que los clientes ecuatorianos también demandan combustible para regresar.

Del mismo modo es importante lograr aumentar los ingresos territoriales para garantizar la provisión de bienes públicos que requiere una ciudad con perspectivas de crecimiento para mantener su dinámica, eso en la práctica significa mayores impuestos para mantener la capacidad territorial y que el progreso pueda ser distribuido entre todos los sectores incluyendo el agricultor, no solo en el comercio y el turismo. También ganar el reconocimiento de su posición ambiental es importante dado que el río Guaitará es uno de los principales afluentes del río Patía sobre el cual está planeado desarrollar la central hidroeléctrica del Patía que tendría una capacidad de 800 Mw que de materializarse será una de las más importante del país.

Ipiales está disfrutando de una primavera económica que ofrece un buen futuro para la ciudad y sus habitantes, y en consecuencia tendrá que superar los retos asociados a su posición para mantener esa misma dinámica en el largo plazo y que los frutos que ha dado no sean simplemente cosecha de una sola primavera.  

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