Opinión

  • | 2017/11/24 00:01

    La nefasta propuesta pensional de los banqueros

    La insistencia de ANIF en esta reforma y los propios hechos han demostrado que la Ley 100 fue un fracaso.

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Otra vez ANIF ha lanzado una propuesta para reformar el sistema pensional colombiano, y otra vez su contenido tiene el propósito de lesionar la calidad de vida. La sugerencia es marchitar el sistema público de pensiones, cerrando la opción de nuevos afiliados a Colpensiones, lo que por supuesto beneficiaría a las administradoras privadas de pensiones. También piden subir la edad de pensión en 5 años, a 62 para las mujeres y 67 para los hombres.

La situación pensional de Colombia es dramática. De cada 10 trabajadores solo cotizan 3 y de estos solo 1 se pensiona. Según Fedesarrollo, de quienes lo logran, el 57% hacen parte del 30% más rico de la población y tan solo el 9% de los pensionados están en el 30% más pobre. Pensionarse en el régimen privado creado en la Ley 100 de 1993 es casi imposible; para hacerlo con una mesada de $ 1‘000.000 mensuales debe ahorrar $200 millones durante 1.300 semanas. Llegar a este monto implica ganarse $1.500.000 mensuales y aproximadamente el 74% de los ocupados ganan menos que esto. Esto explica porqué el 40% de quienes están en los fondos privados no tienen una renta vitalicia sino un retiro programado.

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Mientras esto ocurre, los fondos privados acumulan a septiembre de este año $218,4 billones de ahorros pensionales de los cuales 69,9 billones corresponden a préstamos al mismo Estado que montó el negocio privado. El sistema público se quedó sin los cotizantes y la población con la deuda, a unos fondos en donde tan solo 3 grupos económicos concentran el 94% del ahorro pensional y el 60% de los activos financieros del país. ¿Puede una nación funcionar adecuadamente con semejante nivel de concentración de riqueza y poder político y judicial?

La insistencia de ANIF en esta reforma y los propios hechos han demostrado que la Ley 100 fue un fracaso. Pero si se reforma en el sentido que propone la institución financiera, provocará que el disfrute de la pensión promedio de un colombiano pase de 14,7 años a 9,7 años, cuando en algunos países de la OCDE es en promedio de 18 años. Parafraseando al finado Fabio Echeverry: a los trabajadores les va mal, pero a los banqueros les va bien, muy bien.

El sistema pensional debe cambiarse, pero en otra dirección. El próximo gobierno y Congreso deben, primero, definir la naturaleza política del nuevo sistema, teniendo en cuenta como aspecto fundamental su condición social: no debe ser un sistema de ahorro individual sino de solidaridad intergeneracional. El logro de la pensión debe ser un derecho de los trabajadores y no una fórmula matemática.

En segundo lugar se debe buscar la solución financiera, pero no al revés como propone ANIF. Una propuesta sería que hasta ingresos de 4 salarios mínimos sea obligación afiliarse el régimen público y de ahí en adelante sea opcional hacerlo en el privado. Una de las causas por las cuales el sistema colapsó es que en el régimen privado hay 47 cotizantes por cada pensionado y en el público apenas 1,8 cotizantes por cada pensionado. Esto debe cambiar.

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Finalmente, los recursos que necesita el Estado para financiar las pensiones obligan a una reforma tributaria que elimine los beneficios tributarios y persiga con severidad los capitales que se fugan hacia los paraísos fiscales.

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