Opinión

  • | 2016/05/04 00:02

    La locomotora de la infraestructura

    Según cifras oficiales, el programa de concesiones viales de cuarta generación junto con el programa de vías para la equidad que pretende alcanzar la construcción de 6.128 kms de vías, generará un aporte al crecimiento económico de 0,4% este año y de 0,5% por año entre 2017 y 2018.

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Con el cierre del cuarto mes del año y a propósito del capítulo sobre el estado de la infraestructura en América Latina, publicado recientemente por el  Fondo Monetario Internacional, vale la pena hacer un repaso del estado actual del ambicioso proyecto de concesiones viales de cuarta generación (4G) que es la gran apuesta para reemplazar la dependencia de los recursos petroleros en el país.

Según cifras oficiales, el programa de concesiones viales de cuarta generación junto con el programa de vías para la equidad que pretende alcanzar la construcción de 6.128 kms de vías, generará un aporte al crecimiento económico de 0,4% este año y de 0,5% por año entre 2017 y 2018. Esta expectativa luce curiosa frente a la estimación más reciente de crecimiento del subsector de obras civiles de apenas 4,5% para 2016, sobre todo al tener en cuenta que su participación en el PIB es de apenas 4%. Así mismo, se prevé la generación de 550.000 nuevos empleos, incluyendo cerca de 200.000 directos.

Noticias recientes dan cuenta de la adjudicación del contrato para la construcción del corredor vial Bucaramanga – Pamplona correspondiente al primer proyecto de la tercera ola del programa 4G, mientras que según la ANI (Agencia Nacional de Infraestructura) el segundo proyecto de la tercera ola, el corredor Pamplona – Cúcuta, será adjudicado el 04 de mayo. Cabe recordar que entre finales de 2015 y todo 2016 se espera el cierre financiero de los 9 proyectos que componen la primera ola del programa 4G y otros 5 proyectos de iniciativa privada. Así mismo, este año se espera el cierre de 8 proyectos de la segunda ola.

Según cifras de la FDN (Financiera de Desarrollo Nacional), en la primera ola de vías de cuarta generación se requieren $9,5 billones de patrimonio por parte de los concesionarios y $13,7 billones de deuda que deben obtenerse en los mercados financieros para darle arranque a la locomotora de la infraestructura. Entre tanto, todo el programa 4G tiene necesidades de financiación por $63 billones entre 2016 y 2018, divididos en $53,5 billones de deuda y $9,5 billones de garantías en cartas de crédito que corresponden al 72% del nivel patrimonial requerido por cada concesión.

Uno de los grandes desafíos de este ambicioso programa de infraestructura puesto en marcha desde 2012 por el actual gobierno ha sido la financiación. Al respecto la estructuración de todo el esquema de financiación liderado por la FDN ha comenzado a dar frutos recientemente y ya se tienen distintos vehículos financieros que han permitido dar inicio a las fases de construcción en varios proyectos de la primera ola.

Un primer avance ocurrió en noviembre del año pasado cuando fue presentado el primer fondo de deuda para infraestructura gestionado por Ashmore Group con el apoyo de la CAF (Banco para el Desarrollo de América Latina), el cual comenzó con un capital de $1,4 billones. Entre tanto, en enero se sumó el fondo de capital privado 4G Credicorp Capital / SURA Asset Management que cuenta con recursos por $1.3 billones y participará por medio de créditos sindicados en la financiación de obras de infraestructura del programa 4G.

Algunos inversionistas institucionales como los fondos de pensiones cuentan con recursos significativos para la financiación del programa 4G y otros programas de infraestructura dada su vocación de inversionistas de largo plazo, sin embargo por la naturaleza de los recursos administrados tienen aversión al riesgo de construcción, por lo cual prefieren vehículos como los fondos de deuda, al menos mientras se va acumulando el aprendizaje suficiente por parte de esta categoría de inversionistas sobre proyectos de infraestructura. Según un informe de Colcapital (Asociación Colombiana de Fondos de Capital Privado) de diciembre de 2015, los retornos esperados por los fondos de deuda para infraestructura estarán alrededor de IPC + 7%.

En segundo lugar (cronológico), la venta de Isagen es un paso relevante para el fortalecimiento patrimonial de la FDN, aunque hasta la fecha solo se ha entregado un billón de pesos de los $5,85 billones que deberían ir destinados a la financiación de obras del programa 4G de infraestructura vial. Sin los recursos de Isagen ($5,85 billones) la FDN tenía la capacidad de apoyar la financiación de nueve proyectos en total a razón de 200 mil millones por proyecto, quedando alrededor de 17 proyectos más sin apoyo de la entidad; pero con el uso del primer billón de pesos de la venta de Isagen para los proyectos aprobados y con cierre financiero a 2016, la FDN podrá apoyar un total de 19 proyectos a razón de 250 mil millones por proyecto.

En tercer lugar, en febrero la concesión pacífico 3 logró obtener el 100% de la financiación requerida con la emisión de un bono híbrido (en dólares y UVR) por un total de 380 millones de dólares con un plazo de 19 años con calificación BBB-. Este proyecto logró una financiación cercana a 2,2 billones de pesos de los cuales 27% provino de la banca local, 14% de fondos de capital privado y 59% del mercado de capitales.

Ahora lo importante es que se mantenga puesto el pie en el acelerador de la consecución de recursos para los demás proyectos del programa de infraestructura vial de cuarta generación, aunque la actividad económica asociada a esta locomotora se sentirá con mas fuerza en 2017 y 2018. Este avance, o más bien, desatraso es fundamental ya que especialmente la cantidad y calidad de las carreteras en América Latina siguen siendo un factor de rezago en competitividad frente a importantes competidores como Asia emergente.

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