Opinión

  • | 2016/12/24 00:01

    La lista de regalos

    Es una buena época para pensar, para parar y hacer el balance de este año. No quiero grandes discursos, ni tratados del deber ser, pero los años más difíciles tal vez son los que más enseñan.

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Creo que las personas jamás paramos de aprender si tenemos la actitud correcta. Quiero compartir las cosas más importantes que aprendí como líder en el 2016 para compartir al final cuál es mi lista de regalos.

Aprendí a no dar todas las batallas. Regla de oro en las organizaciones y en la vida. Me cuesta mucho porque el principio básico que me mueve es la justicia y eso me lleva al siguiente punto que terminé de entender en el 2016.

Aprendí que la vida no es justa y que yo soy un simple mortal que no siempre tiene en sus manos dar equidad. Siempre he creído que en la vida real los buenos al final ganan; no siempre es así. Como líder descubrí que hay mucho que puede hacerse en el entorno organizacional para procurar la justicia y el balance, pero a veces hay que dejar que el universo fluya, las cosas se caen por sí solas sin yo tener que moverlas para que se caigan.

Aprendí a valorar los buenos momentos y a celebrar los logros presentes. Muchas veces vivimos pensando que el logro de hoy no es suficiente, ni alcanzamos a celebrar algo bueno que nos pasa hoy por andar soñando con el logro de mañana. Eso lo estaba olvidando. Este año celebré los momentos, la vida, el hoy y el ahora. Este básico concepto de vida ayuda mucho a los líderes que por estar poniendo ritmo y buscando solo resultados no permiten que su equipo celebre la llegada a las metas más corticas.

Aprendí a valorar y a entender que solo no se puede. Entendí que hay realmente quienes están contigo en las malas y en las buenas. Entendí que no son todos, en momentos difíciles algunos se alejan. Pero valoré infinitamente a los que estuvieron cerca en los momentos duros, solo con estar ahí me ayudaron a caminar más firme.

Aprendí a entender cuando los ciclos se cumplen. Hay veces que hay que dar un paso atrás y entender que un ciclo se cumplió. A veces sucede en el trabajo y somos tercos aceptándolo. Cuando un proceso de vida se cumple hay que buscar alternativas, perseguir sueños y realizarlos.

Aprendí a ser agradecida con Dios. Por lo bueno, por lo no tan bueno y por la gente que ha puesto en mi camino.

Mi lista de regalos es más fácil este año, solo quiero ser feliz y hacer feliz. Quiero ser y entender. Como líder tuve un año lleno de satisfacciones.

Quiero tres regalos:

Una estrella que brille, una sonrisa y la esperanza de encontrar un buen camino en el 2017. Feliz Navidad a todos los que buscan hacer la diferencia y hacer sencillo lo complejo.

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