Opinión

  • | 2016/02/17 00:01

    De muñecas y dueñas del mundo

    El imperio de lo femenino, se evidencia en la industria del entretenimiento de manera fantástica, no solo desde lo estético, sino también a partir de propuestas cada vez más abiertas, emocional y funcionalmente enfocadas en develar sensibilidad y capaces de gozar de credibilidad y sentido crítico.

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Barbie, la legendaria muñeca de Mattel nacida el 9 de marzo de 1959 en el Toy Fair, desde su nacimiento, ha venido transformando paradigmas culturales a partir de los cambios que propone con  las nuevas formas, colores y tendencias de sus muñecas;  entendiendo que sus consumidoras tienen aspiraciones que van más allá de ser rubias y delgadas.

Esto quedó ampliamente demostrado en su más reciente lanzamiento, en el cual predominó un tipo de belleza que está fuera de los cánones conocidos del pentagenario y popular juguete; esta nueva visión del producto, terminó incluyendo una versión de mujer mucho más morena, en algunos casos con caderas grandes y tan bajita como el promedio latino, esto sin contar la versión musulmana o la que homenajea a la delantera referente de la selección norteamericana de futbol femenino Abby Wambach.

La transformación de este ícono no resulta nuevo, ni es un proceso que se dé de la noche a la mañana, este es un ejercicio meticuloso que viene haciendo la marca desde su aparición en  la saga de Disney - Pixar Toy Story y que hoy parecería finalizar en un spot publicitario en el cual las niñas pueden ser y hacer cualquier cosa.

Esto sin duda responde a un mundo en el cual la mujer está empoderada de roles absolutamente decisorios en lo político, económico y social; hoy figuras como Christine Lagarde, Angela Merkel, Hillary Clinton, Jk Rowling, Michelle Bachelet o inclusive Malala Yousafzai, se convierten en evidencia de una sociedad que desde lo femenino está tomando las riendas del planeta, está replanteando las dinámicas de su relación con el poder, y además, desde el pleno dominio de su sexualidad están definiendo en ciertas sociedades consciente o inconscientemente la composición demográfica de su entorno, básicamente porque cierto segmento poblacional y económicamente activo decidió no tener hijos para dedicarse de lleno a controvertir radicalmente el estereotipo.

Sin duda el imperio de lo femenino, se evidencia en la industria del entretenimiento de manera fantástica, no solo desde lo estético, sino también a partir de propuestas cada vez más abiertas, emocional y funcionalmente enfocadas en develar sensibilidad y capaces de gozar de credibilidad y sentido crítico; muestra de ello puestas en escena como la de Beyonce en el Super Bowl o la reaparición de la Mujer Maravilla en la saga de DC. Comics.

Más allá del cliché recurrente, es menester pensar que 2016 y 2017 serán años en los que la mujer se seguirá afincando en la construcción de peldaños que sigan desafiando nuestra inquietud, va a seguir proponiéndole retos a la cultura y superando las expectativas de un mundo que consuetudinariamente nos vendió la masculinidad como un ente de poder en todas las esferas. 

 Lea también: Las mujeres que mandan en Bancolombia 

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