Opinión

  • | 2017/05/24 00:01

    La hermandad de guerreros sin candidato

    Todo tiene que ver con todo. No se puede hacer trizas la paz sin despedazar algunas cositas antes.

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El partido de Álvaro Uribe que gana plebiscitos y batallas en la Corte Constitucional, que tiene unas palancas descomunales en los ámbitos de la divinidad, que aglomera en su seno los beneficios de las potencias terrenales de pastores y pastoras y monseñores ordenados o echados, está en la olla.

No tiene candidato presidencial… Y no se ve en el futuro inmediato que pueda lograr un candidato medianamente viable, que pueda hacer trizas todo que debe ser convertido en añicos…

Pero, conocidas las artes “articulistas” del Centro Democrático y sus capacidades de incidir sobre las decisiones de la Corte Constitucional, podría cuajar una salida de carácter colectivo para que el partido de extrema derecha consiga un cupo en el partidor presidencial, de suyo ya lleno de alternativas dentro del arco iris que va de derecha a izquierda.

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Me explico: esa hermandad de guerreros que se bate por la reconstrucción del ideal escenario de guerra para relanzar la economía y la moral, bien podría presentar una fórmula corporativista en forma de triunvirato, o de junta militar… pero de civiles, para que no se hable de dictadura de mayorías o  de estado de opinión.

Es tal su capacidad de convicción que no tiene nada de raro que se logre la fórmula tri,  por ejemplo, con la presentación en la magna catedral electoral de tres gárgolas que bien podrían ser Iván Duque, Paloma Valencia y María Fernando Cabal.

Y si esto no funciona queda la solución final de la junta militar-civil conformada por los tres anteriores congresistas y completada con Fernando Londoño, Alejandro Ordóñez y María del Rosario Guerra, que tiene puesto fijo gracias a su bélico apellido. Todas estas son personas que están hechas para militar en la refundación democrática, que implica un salto institucional tan importante.

Si bien es cierto que el orden constitucional  teóricamente no permite la presentación de colectivos a la Presidencia, siempre cabe la posibilidad del  “articulito” que corrija los errores de la Carta del 91. La producción nacional de Yidis y Teodolindos no ha decaído, por el contrario flota saludablemente en mermelada, de tal modo que ofertas no faltarán con la ayuda de nuevos Sabas y Palacio. El país, además, en medio de su confianza inversionista, no ha dejado tampoco de fabricar “buenos muchachos”.

De alguna manera una presidencia múltiple implica una profundización de la democracia, es decir hacer “trizas” la que existe, para generar una nueva que garantice la derrota del santos-timo-petrismo.

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Los procesos de destrucción son holísticos.  Todo tiene que ver con todo. No se puede hacer trizas la paz sin despedazar algunas cositas antes. Por ejemplo la Constitución del 91, el régimen electoral y las costumbres políticas mismas... Son cosas que hay que cortar en trocitos, en picadillo, como propone Fernando Londoño. Algo se ha avanzado en la materia: la Corte Constitucional ya  está en migajas. El CD no debe tener temor en trazar estrategias tan renovadoras que acaben con todo,  para la cooptación de presidencia, congreso y jueces, para allanar el camino de Uribe hacia la inmortalidad. Los vicios de la democracia que tenemos pueden ser dados de baja. Nada es irreversible cuando se tiene voluntad política y sobre todo cuando no se tiene candidato.

Desde luego que ante la posibilidad de esta representación colectiva, es de todos modos necesario un jefe de debate. Se nos antoja que Popeye puede cubrir esa dignidad.  No vemos a un Pachito Santos en ese escenario, cuando su destino histórico no es otro  que reemplazar a Peñalosa, antes o después… o sea, revocado o no.

Da grima que un hombre de la talla electoral e intelectual de Oscar Iván Zuluaga, no pueda ser por obvias razones  gerente de la campaña del CD. Todo parece indicar que tiene algún tipo de impedimento moral… Nada grave. Da tristeza ver a quien debería ser el sucesor natural de los tres huevitos, Andrés Felipe Arias, ausente de nuestra política por motivos de fuerza mayor, de distancia física.

Y lo que menos se entiende: ¿cómo el senador Uribe no ha incluido en el abanico a su colega José Obdulio Gaviria, un faro moral, un intelectual que es la verdadera inteligencia superior detrás del trono? Puede ocurrir que Obdulio Primero gran avatar, tome los jamelgos y con sus huestes enhiestas y erectas acabe hasta con el nido de la perra.

¿Será que Uribe está pensando en  ese recurso ulterior siempre presente que es una figura de la talla de Plinio Apuleyo Mendoza? Desde Belisario no tenemos a un escritor en la Casa de Nariño…

En fin. Todas son variables, pero lo cierto es que para el 2018 el Centro Democrático de todas maneras logrará una candidatura compuesta o individual. Con tantos perseguidos políticos, alguna opción habrá. Como lo hemos expresado, nadie puede negar esas mayorías uribistas, que tan solo están pendientes que salga el humo blanco de los baldíos del Ubérrimo.

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Claro que como la política es dinámica, en esa colectividad todo puede conducir al gamín, al de los coscorrones…

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