Opinión

  • | 2016/11/13 00:01

    La era del Trumpismo

    Algo está pasando en diferentes partes del mundo que no podemos explicar desde la sensatez convencional. Nos enfrentamos a un resurgimiento de manifestaciones de nacionalismo extremo y reacciones en contra de las élites económicas, políticas y sociales.

COMPARTIR

El Trumpismo es un tipo de autoritarismo populista, un estilo de populismo latinoamericano sin precedentes en las campañas políticas en los Estados Unidos. Tanto el periódico The Wall Street Journal como la revista Foreign Affairs  se han referido a Donald Trump como “El Caudillo”, al explicar la latinoamericanización del estilo del presidente electo. 

Ben Tarnoff, en su artículo publicado en The Guardian el 9 de noviembre 2016, identifica dos aspectos sobresalientes en el triunfante trumpismo. Primero, que las personas de color y las mujeres son inferiores. Y segundo, un populismo proteccionista para preservar la seguridad social, penalizar las empresas que tercericen puestos de trabajo fuera del país, acabar con el TPP, y renegociar el NAFTA entre otros.

Lea también: Big Data: ¿Genera valor esta revolución gerencial?

La profesora de sociología en la Universidad de California en Berkeley, Arlie Russell Hochschild, analiza el fenómeno del trumpismo en los Estados Unidos en su libro lanzado en septiembre 2016 titulado "Strangers in Their Own Land: Anger and Mourning on the American Right” (Extraños en su propia tierra: La ira y el luto de la derecha estadounidense). La profesora Hochschild para este libro llevó a cabo una investigación etnográfica en el estado de Luisiana (fortaleza de la derecha conservadora).

De manera fundamental, este libro trata de responder la gran pregunta ¿porqué las personas que necesitan el apoyo del Gobierno lo odian? La socióloga Hochschild denomina la “Gran Paradoja” al fenómeno de oposición a la ayuda del gobierno nacional de las personas y los lugares que más lo necesitan. 

Durante las interacciones del estudio, la profesora identifica cómo los ciudadanos estadounidenses se encuentran decepcionados al darse cuenta que han sido manipulados para votar en contra de sus propios intereses, pero sobretodo, cómo se enfrentan con nostalgia y rabia a sus vidas destrozadas debido al estancamiento de sus ingresos, a la imposibilidad de recuperar “el sueño americano”, al impacto de una cultural liberal que se burla de su patriotismo y de su fe, de ver cómo el gobierno está cobrando más impuestos de los trabajadores para dársela a quienes no están ganándose sus ingresos con el trabajo, y de ser testigos como grupos minoritarios están teniendo a accesos a beneficios que ellos antes tenían, y de los cuales ahora son marginalizados.

Las personas que sienten esto y que están resentidas son hoy hombres y blancos. Para ellos, Trump (y lo que encarna el trumpismo) significaba la posibilidad del cambio y de recuperar lo que ven perdido.

A finales de octubre de 2016, en la inauguración de su nuevo hotel de cinco estrellas en Washington D.C., Trump se dirigió a los asistentes enfatizando el lema de su campaña “Hacer América grande”, “no hay tarea o proyecto demasiado grande. No hay sueño fuera de nuestro alcance. Nunca dejes que nadie te diga que no se pueda hacer. El futuro está en los soñadores, no en cínicos y los críticos. Donde quiera que voy en este país, todo lo que veo es un potencial sin explotar en espera de ser liberado, y el elemento más importante es nuestra gente”.

Lea también: La tolerancia no es un lujo, es una necesidad

Marc Fisher, editor sénior del Washington Post y coautor junto con Michael Kranishh de la biografía publicada en agosto de 2016, "Trump Revealed: An American Journey of Ambition, Ego, Money, and Power”, (Trump Relevado: Un viaje americano de ambición, ego, dinero y poder), explica que en el proceso de recolección de información para esta biografía, Trump comparte con los reporteros de este reciente libro que en su vida ha tenido influencia fundamental de tres personas: sus padres (Fred y Mary Anne ), y el abogado Roy Cohn (1927-1986).  

Fred Trump fue un exitoso hombre de negocios de construcción y propiedad raíz en el área de Queens. Desde la adolescencia, Donald John, fue aprendiz de su padre. Roy Cohn fue el asesor de Donald Trump y de su padre, en 1973, en un caso legal donde se acusó a los Trump de discriminación racial en la renta de apartamentos en Brooklyn, Queens y Staten Island.

Narra Marc Fisher en una entrevista de 28 de octubre de 2016 en The Economist, que Donald Trump aprendió de su abogado y mentor Cohn dos lecciones. La primera: atacar cien veces más fuerte cuando te atacan, y la segunda, toda la publicidad es buena publicidad.  

También analiza Fisher que sin el programa “The Appredice” (El Aprendiz), Donald Trump no hubiera logrado ser candidato a la presidencia. Antes de este show de televisión en el que se ponen a prueba las habilidades empresariales de un grupo de participantes, Trump era conocido como un personaje caricaturesco de tabloides.

Con el “El Aprendiz”, que sale al aire en enero del 2004 en la cadena de televisión NBC,  Trump decide reinventarse a si mismo de cara el mundo y de presentarse como CEO con un carácter excepcionalmente determinante, capaz de hablar de manera ordinaria, y en quien se puede confiar. 

En una entrevista hecha por el profesor de estudios de liderazgo en Yale School of Management, Jeffrey A. Sonnenfeld, a Donald Trump en septiembre 2015, publicada en la revista Fortune, el ahora presidente electo de los Estados Unidos respondió que las fortalezas más grandes que el tenía para ocupar este cargo eran: (i) Definición de problema y comunicación; (ii) Experiencia en negociación: tomar posiciones difíciles e informadas, y ganar; (iii) Claridad estratégica y enfoque en la misión; (iv) Métricas de logro, dinero, participación y crecimiento; (v) Rendición de cuentas y transparencia; (vi) Discurso claro y directo con imágenes vivas; (vii) Detectar y desarrollar talento en los colaboradores y desarrollo de liderazgo; y (viii) Resiliencia y la superación de las adversidades.

Trump seguramente no será peligro para el mundo, ni para la supremacía de los Estados Unidos. Pero lo ocurrido en las urnas democráticas en el referendo en Gran Bretaña que dio como resultado el Brexit, en el resultado del plebiscito en Colombia, y en la elección presidencial del presidente número 45 de los Estados Unidos, tienen que ser una invitación a reflexionar por que está pasando esto y asumir que seguirá pasando, pues la ola de nacionalismo, anti-globalización, desconfianza a las instituciones multilaterales internacionales, y extrema derecha está fortalecida. 

Lea también: Cisnes negros y la frecuencia de lo altamente improbable

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?