Opinión

  • | 2017/08/09 00:01

    La enfermedad del siglo

    El agotamiento es hoy la más grave enfermedad. ¿Conoce cómo afecta su trabajo?

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La concepción de éxito que se tiene hoy en día, está definida por el poder y el dinero; haciendo que las personas que se encuentran en estas posiciones se conviertan en modelos aspiracionales que muchos desean seguir. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado, pues los modelos de vida que nos imponemos tienden a ser poco sostenibles, porque nos convierten en una sociedad cansada, que incluso en los momentos de descanso busca llenarse de actividades para sentirse productiva. Vivimos tan hiperconectados que ya no tenemos espacio para dormir y esto se convierte en un problema ya que la mente cansada no toma buenas decisiones, cuenta con niveles más bajos de inmunidad y pierde capacidad para resolver problemas, y responder a las demandas del mundo con inteligencia emocional.

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Según el filósofo belga Pascal Chabot: “el agotamiento extremo es la enfermedad de nuestra civilización”. La prueba es que como líderes, estamos privados de sueño. De hecho, una investigación realizada por la Universidad de Harvard con los líderes de más de 180 empresas, demostró que un 43% de los líderes no duerme lo suficiente al menos cuatro noches a la semana; es decir, que la mayor parte del tiempo laboral, se encuentran bien sea cansados o somnolientos, lo cual afecta en gran medida su capacidad para responder a las demandas del día a día.

Lo anterior hace un fuerte llamado a redefinir lo que entendemos por el éxito; si bien el poder y el dinero son importantes dentro de este criterio, resulta vital incorporar también una medida orientada al bienestar. El éxito no solo es la posición laboral en la que te encuentras, sino que debe estar determinado también por el balance, la vitalidad y la alineación con el propósitode vida.

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Como individuos, es importante establecer rutinas que permitan un mayor descanso. Así mismo, las organizaciones pueden crear políticas que permitan a los trabajadores un mayor balance entre su vida personal y profesional. Algunos ejemplos son: desarrollar programas enfocados no solo en la importancia del sueño, sino también en la administración del tiempo y el control del estrés. Así mismo, establecer políticas que promuevan el descanso como horarios en los que no pueden enviarse correos electrónicos, límites de horario laboral (apagar luces a cierta hora), vacaciones obligatorias, salas para la siesta y el uso de tecnología para rastrear los patrones de sueño.

En últimas, es bueno recordar que de las carreras no queda sino el cansancio, y aplicado a la vida personal, es más eficiente descansar y madrugar, que vivir abrumado porque el cuerpo no da su máxima capacidad a causa de la falta de sueño. Si por el contrario el problema se debe al insomnio, revise sus hábitos del sueño:  estos van desde las actividades que se realizan en el día, hasta aquellas que se tienen antes de dormir, sin dejar de lado los alimentos que se consumen y la ingesta diaria de cafeína. Nuestra felicidad dependen en gran medida de la claridad mental con la que contamos, y dormir, así sea media hora más diaria, puede hacer una gran diferencia en la manera como nos enfrentamos al mundo. ¡Así que a dormir! Buenas noches.

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