Opinión

  • | 2013/10/15 10:00

    La encrucijada del precio de los combustibles

    La Corte Constitucional sorprendió al pronunciarse sobre la competencia que tiene el ejecutivo para fijar los precios de los combustibles y, los impuestos que gravan la compra de los carburantes a nivel nacional. Opinión de Camilo Díaz Urrea.

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No solo lo sorprendió por el hecho de retirarle una competencia ad hoc que venía ejerciendo el Gobierno a través del Ministerio de Minas y Energía, sino que también lo sorprendió porque lo encontró fuera de base y sin suficientes argumentos técnicos para justificar algunos de los rubros, particularmente los impuestos, de la actual formula de fijación de los precios adoptada con la resolución 18 – 602 del 30 de septiembre de 2011. 

La fórmula de fijación de los precios adoptada con dicha resolución, incorpora dentro de sus componentes el precio de paridad de exportación de un galón de gasolina, (es decir el precio al cual podría exportarse) y utiliza el precio de los últimos 60 días para determinar si estos tienen una tendencia bajista o alcista y, con ello establecer si el precio de los combustibles en Colombia debe disminuir o aumentar. Esta estructura además incorpora un mecanismo mediante el cual el aumento o disminución máxima del ingreso al productor es del 3% mensual, con lo cual se busca aislar a los consumidores de la extrema volatilidad de los precios del petróleo y sus productos derivados. 

La aplicación de esta formula hace que la estructura de precios de un galón de gasolina de referencia para Bogotá de acuerdo con el informe de octubre de la ACP (Asociación Colombiana del Petróleo) sea la siguiente: ingreso al productor (Ecopetrol) $ 4.778,25; impuesto nacional a la gasolina y ACPM $1.075,62; marcación y transporte $ 353,75; margen de continuidad $ 86,42; margen del mayorista $305; margen del minorista y perdida por evaporación $610,40; transporte planta de abasto a estación de servicio $47,82; y finalmente sobretasa $1.269,69. El total de los rubros anteriores asciende a $8526,95 que es el precio de referencia por galón para Bogotá. Según la EIA (Administración de Información de Energía) de Estados Unidos, de un barril de petróleo se obtienen 45 galones de productos, de los cuales solo 19 son de gasolina y 11 de ACPM, los demás son jet fuel, gas licuado de petróleo y otros productos usados generalmente en la producción de energía. 

Lo anterior muestra que el precio de la gasolina en Colombia es alto por dos razones, la primera es porque el petróleo es una materia prima cara y escaza, que además incorpora en sus precios las frecuentes tensiones geopolíticas en oriente próximo, y sus derivados lo hacen igual. Es por esto que Ecopetrol recibe como ingreso al productor $ 4778,25 equivalentes al 58% del precio total en estación de servicio.

La segunda razón es que dentro de la estructura de precios en Colombia, los impuestos ascienden a $2345,41 lo que equivale al 27,50% del precio pagado en la estación de servicio, estos son directos como el mencionado Impuesto nacional a la gasolina y ACPM de $ 1075,62 que va directamente a las arcas del Gobierno, e indirectos como la sobretasa de $ 1269,69 la cual es recaudada por cada municipio, ese 27,50% de impuestos que se pagan en Colombia por un galón de gasolina contrasta con el 12% de impuestos que se pagan en los Estados Unidos por un galón de gasolina regular. 

Lo anterior pone de manifiesto que con el fallo ya en firme de la Corte mediante la sentencia C – 621/13 el Gobierno queda en la encrucijada por un lado de dar cumplimiento al fallo de la Corte y, por el otro aliviar la presión desde diferentes sectores incluyendo algunos congresistas para disminuir los precios de los combustibles, para resolverla el Gobierno debe escoger entre tres alternativas:

La primera es disminuir el ingreso al productor, es decir el dinero que recibe Ecopetrol por refinar el crudo en lugar de exportarlo, más los costos de refinación pues este proceso obviamente implica costos operativos y de capital. Esta alternativa no es viable dado que el Gobierno no puede obligar a Ecopetrol a subsidiar los combustibles, menos ahora que Ecopetrol es una empresa que cotiza sus acciones y bonos en la bolsa, y usar su posición como accionista mayoritario para vender a menores precios no sería más que un atentado al Código de Gobierno Corporativo que protege a los accionistas minoritarios.

La segunda alternativa consiste en disminuir o eliminar la sobretasa que se paga por cada galón, la cual representa el 14,89% del precio, esta alternativa es poco probable de materializar pues los municipios reciben en conjunto cerca de 1,5 billones anuales por este concepto, y considerando las elecciones que se avecinan pocos congresistas apoyarán una medida que quitaría recursos a sus regiones, pues lo contrario significa renunciar a ser reelectos para un siguiente periodo. Por su parte el Gobierno sabe que para reelegirse requiere el apoyo regional para lograrlo y, anunciar la disminución o eliminación de los ingresos por sobretasa no es la mejor forma de buscarlo.

La tercera alternativa es disminuir o eliminar el impuesto nacional a la gasolina y ACPM que representa el 12,61% del precio que paga el consumidor final, esta opción es totalmente viable, y contaría con un trámite fácil en el legislativo, pues ya cursa un proyecto que busca una disminución de $1000 y pocos congresistas se reusarían a cobrar los réditos políticos de esta medida en época electoral, a su vez permitiría a los colombianos cumplir parcialmente el sueño de una rebaja significativa en los precios de la gasolina. Sin embargo esta medida tiene un costo para la hacienda pública pues el Estado dejaría de percibir alrededor de 1,3 billones anuales, por lo cual tendría que salir a buscar alguna fuente para reemplazar esos ingresos.

En efecto el Gobierno debe disminuir los impuestos sobre los precios de los combustibles pues es evidente que en Colombia son elevados, también debe promover la entrada de nuevos agentes a la industria de refinación. Pero sobre todo debe velar por una mejora sustancial de la calidad de los combustibles producidos por Ecopetrol, ya que actualmente la gasolina que se consume en Colombia es de solo 82 octanos para la corriente y de 87 octanos para la extra, lo cual dista en calidad frente a los estándar Euro IV donde la calidad mínima arranca en los 92 octanos, y los 91 octanos para la gasolina regular en Estados Unidos, por supuesto un combustible de mayor calidad rinde mayor número de kilómetros por galón aliviando también el presupuesto de los consumidores.

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