Opinión

  • | 2016/06/19 00:01

    ¡La educación es el camino! Los más pobres, a la universidad

    Cuando los más pobres de Colombia se vuelvan médicos, ingenieros o contadores, ese día vamos a combatir realmente la desigualdad y, por ello, desde el Congreso estamos comprometidos con leyes que promueven el acceso a la educación superior.

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Seguimos trabajando para que los colombianos de menores ingresos puedan acceder a educación de calidad. Esta semana surtió en el Congreso su cuarto y último debate la ley de nuestra autoría que fija la tasa de interés real de 0% para los créditos educativos otorgados por el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) a los estudiantes de estratos 1, 2 y 3. La ley que pasa ahora a sanción presidencial, complementa otra de nuestras iniciativas que ya ha permitido a cerca de 400 mil jóvenes con créditos en el Icetex acceder a los mismos beneficios.    

La relevancia de mecanismos que permitan el acceso a la educación superior a los colombianos de menores ingresos radica en el hecho que somos uno de los países más desiguales del mundo y que la educación es la herramienta más importante para activar la movilidad social que tanta falta le hace a nuestra sociedad. Colombia no puede seguir sumida en un círculo vicioso donde los ricos son los únicos que pueden acceder a mejores condiciones, mientras los pobres están condenados a ser pobres por el resto de sus vidas.  

Si bien las líneas de crédito del FNA están enfocadas principalmente al financiamiento de la adquisición de vivienda, con la aprobación de esta ley la entidad está llamada a convertirse en un muy importante instrumento para ampliar la cobertura del crédito educativo en el país. 

A diciembre del año 2015 el FNA había alcanzado un total de 1’793.918 afiliados de los cuales quienes pertenezcan a los estratos 1, 2 y 3, de ahora en adelante tendrán la posibilidad de acceder a estudios de pregrado, a través de créditos con una tasa de interés real del 0%, lo que significa que sólo deberán asumir el pago del capital actualizado en el IPC. El Gobierno Nacional por su parte, a través del Ministerio de Hacienda, girará al fondo el valor correspondiente de los intereses causados por los  créditos educativos otorgados. El beneficio en ningún momento comprometerá la estabilidad financiera y los recursos del FNA, y no debe despertar ninguna preocupación a sus ahorradores.     

Aunque el crédito educativo no es la solución a todas las deficiencias de nuestra educación superior y tampoco puede sustituir por sí solo la necesaria y urgente inversión que requiere nuestro sistema educativo, sí es una herramienta válida para estrechar la brecha y brindar oportunidades de acceso a la educación superior.

Además, el crédito educativo tiene una ventaja adicional que es la importante correlación que existe entre éste y la reducción de la deserción. Estudios del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), contratados por el Icetex para medir el impacto de sus programas, han confirmado que los índices de deserción disminuyen en más de la mitad entre los estudiantes que financian su educación a través de los programas del Icetex y quienes no lo hacen. 

Fortalecer el acceso y la permanencia en la educación superior a través de créditos educativos que beneficien a colombianos de posibilidades económicas limitadas es fundamental para que nuestra sociedad pueda ampliar su clase media, construir capital humano y transformar su aparato productivo. Hacer posible que todos los colombianos puedan acceder a educación de calidad es imprescindible para que resolvamos las causas estructurales de la violencia que padecemos y así alcancemos una paz duradera. 

Al mejorar las oportunidades de todos nuestros jóvenes con educación de calidad, incrementaremos nuestra productividad y esto incidirá en que nuestra economía funcione mejor. Los países con niveles educativos altos tienen menos problemas sociales y mayor movilidad social. Este país cambiará de verdad el día en que los colombianos de menores ingresos puedan educar a sus hijos. La igualdad de oportunidades que tanta falta le hace a Colombia será realidad cuando estos jóvenes también puedan ser médicos, ingenieros, abogados o contadores.

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