Opinión

  • | 2017/05/23 00:01

    La danza de los millones entre Trump y Arabia Saudita

    ¿Cómo se puede desarrollar el ajedrez económico en estas dinámicas que proponen el armamentismo como si fueran un nuevo reality show?

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La presidencia de uno de los empresarios menos estables del mundo ha estado marcada, al igual que toda su trayectoria empresarial, por el distraer la atención del público haciendo una declaración de principios mientras negocia de la forma más sólida -para él- acuerdos económicos que le brinden jugosos dividendos.

Y su presidencia no podía ser la excepción.

Con un discurso que pretendió disfrazar su abierto intento xenofóbico que ha tenido resultados de deportación y ha afectado colateralmente personas del R&D de distintas áreas de su país debido a la deportación de personas americanas de ascendencia de países árabes y de Medio Oriente, Trump firmó acuerdos de negocios por más de US$200.000’000.000 en días pasados. De esa partida, cerca a US$100.000’000.000 están asignados a ventas de armamento al reino de Arabia Saudita, tanto de alto nivel militar como armamento para “control civil blando”.

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Un mundo con un desafío geopolítico: re-estabilizarse

Contrario a lo que piensan la mayoría de analistas políticos locales,el actual presidente de USA y su grupo interno apuesta por aumentar la intensidad de los conflictos mundiales tanto en las áreas cibernéticas como de carrera armamentista; en Macrowise observamos que Trump está cambiando por completo la estrategia en los conflictos del Medio Oriente y Asia.

Gráfica1 . Índice de riesgo geopolítico.  Fuente: GPR project.

Desde Septiembre 11 del 2001, el mundo occidental entró en un régimen de alta inestabilidad geopolítica, altamente mediatizada y con muy poca fuerza para exigir que las militarizaciones fueran proporcionales a las amenazas percibidas. La administración de George W. Bush Jr tuvo especial cuidado en crear un aparato económico de aproximación intervencionista en Medio Oriente que sólo aumentó los conflictos; Barack Obama, presionado por el peso del lobby de industrias de minería y armamentistas así como de informática, continuó el proceso y al actuar con cierta miopía regional, estos esfuerzos fortalecieron de manera no intencional el Estado Islámico. La situación de Iraq con su vacío de poder desplazó de eje al conflicto y emergieron los aportes de las diferentes potencias a la consolidación del poder en Irán.

Ahora bien.
No podemos olvidar que desde finales de la administración Médvedev y la presidencia actual de Vladimir Putin, ha empezado un proceso que ha sido intervencionista desde las relaciones económicas con los países proveedores de alimentos a Rusia en respuesta a su exploración gasífera, así como a la confrontación política de la zona Euro por las posturas de Rusia hacia Crimea, Ukrania y Siria.

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¿Cómo se puede desarrollar el ajedrez económico en estas dinámicas que proponen el armamentismo como si fueran un nuevo reality show?

La agenda del GOP y la política exterior de USA

Aunque es un tema con muchas capas, algo es claro: el partido conservador de USA (GOP) es un fuerte jugador con músculo mediático, diplomático y empresarial. Y es el partido dominante a nivel legislativo que llevó a Donald Trump a ser presidente.

Sus prioridades son dos:

  • Erradicar ISIS y controlar forzadamente la cultura islámica
  • Evitar la expansión de la influencia de Irán

Al contrario de la estrategia de la Secretaria de Relaciones Exteriores pasada (Hillary Clinton), se están jugando una carta muy explosiva: alinear los intereses de los pueblos sunitas y al mismo tiempo evitar la expansión de Irán.

En su discurso en Riyadh (que pueden analizar las partes más específicas aquí) Trump plantea dos futuros:

  • Un escenario donde el liderazgo árabe toma ventaja de la juventud de su población y de las oportunidades estratégicas de la región. Un escenario donde USA cesa la estrategia intervencionista que promueve cambios de regímenes para un núcleo duro empresarial, con el pretexto de impulsar regímenes democráticos. Un escenario donde hay un cisma entre los gobiernos sunitas y los grupos terroristas, con lo cual se espera que cese la financiación y validación cultural de los mismos.
  • Un escenario donde los gobiernos árabes rechazan la imposición de las condiciones propuestas y con ello florece abiertamente la complicidad con las milicias terroristas, lo que implicaría una acción militar más agresiva y que redibujaría la región. Tomando en cuenta la puja de poder con Rusia y China, los efectos se irradiarían de forma orgánica.

A pesar de lo que Trump anunció en Riyadh, debe uno revisar con ojo relajado las conexiones que ha tenido anteriormente la inversión de Arabia Saudita en grandes proyectos inmobiliarios y de infraestructura. Es así como en este 2017 veremos un desarrollo pleno de su músculo robustecido. ¿Estará el mundo listo para asumir el peso legislativo y de accountability financiero que demanda esta estrategia?
¿Y si se plantean el GOP y Trump realizar acuerdos semejantes en otras partes del mundo, qué condiciones tendrán en el tejido socioeconómico?

Tendremos que seguir el paso a paso y efectividad de las promesas.

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