Opinión

  • | 2017/12/07 00:01

    La crisis del primer empleo

    Oigo una y otra vez historias de jóvenes graduados a quienes el mercado los rechaza por falta de experiencia laboral. Pedirle a un joven experiencia es un error monumental.

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No me puedo imaginar una desilusión mayor a la que hoy viven miles de estudiantes reciente graduados de la Universidad que recorren cuadras, gastan ingentes horas detrás de un computador enviando hojas de vida, así como contándole a cuanto pariente se encuentran de su necesidad de encontrar su primer empleo. 

Las tasas de desempleo juvenil (así las llama el Dane para menores de 28 años) rondan el 57%, cifra que se aligera algo para aquellos con posgrado, pero que no se compadece con la inversión realizada. La realidad es que conseguir empleo por primera vez cuesta un montón, sobre todo cuando se ha caído en la tentación de hacer el posgrado inmediatamente después de graduarse para darse cuenta un año y medio después, que el mercado no paga el esfuerzo y que el retorno de la inversión es a muy largo plazo.

Y es que el mercado laboral presenta un profundo desequilibrio entre las expectativas del joven que sale de la universidad con ganas de  comerse el mundo y las realidades de  la empresa que de un lado maneja las presiones propias de una economía en desaceleración y los paradigmas, las más veces errados, de atraer talento con experiencia.

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Oigo una y otra vez historias de jóvenes graduados a quienes el mercado los rechaza por falta de experiencia laboral. Pedirle a un joven experiencia es un error monumental. Las universidades, por buenas que sean dejan al muchacho con muchas expectativas pero la verdad, todavía con pocos conocimientos de cara a lo que se requiere en el trabajo. Es labor de las empresas tener una estructura gerencial lo suficientemente robusta para arropar a ese joven lleno de condiciones y ponerlo en poco tiempo en capacidad de ejercer su rol con lujo de detalles.

A un joven no se le debe medir su experiencia, se le deben medir sus competencias y la pasión y el interés por aprender. Punto. Lo demás lo hace, y en muy poco tiempo, un sistema con adecuados esquemas de entrenamiento, y un jefe con dotes desarrolladas de mentor y un genuino interés por hacer de esa persona todo lo que su potencial le permita.

Como cambiar el sistema es tan complejo y esa es una realidad de a puño que nos demoraremos mucho tiempo en lograr modificar, existen algunas sugerencias que podrían de alguna manera amortiguar el impacto y acelerar la rata de éxito de cara a cómo funciona el mercado.

1. Marca personal. Este no es un concepto etéreo, de hecho no aplica solo a los jóvenes. La marca es la capacidad que tenemos de contarle a nuestro mercado objetivo los atributos que tenemos como individuo y la potencia que tenemos como profesional. La hoja de vida es solo el brochure de venta. Existen múltiples formas complementarias de darse a conocer en el mercado de manera efectiva y eficiente sobre todo hoy en la era de las redes sociales. Somos un paquete completo y enriquecer nuestro mensaje profundizando en nuestras debilidades y complementando nuestro producto con cursos cortos y pasantías durante la carrera es vital de cara a nuestra empleabilidad futura.

2. LinkedIn. Hay que estar en esta plataforma. Hay que crear un perfil incluso de estudiante, cuanto antes mejor. LinkedIn cuenta hoy con más de 500 millones de hojas de vida y es de lejos la herramienta más utilizada por los reclutadores internos. Nos permite además estar a uno o dos clics de distancia de cualquier persona del mercado que queramos conocer. Finalmente es una fuente inmensa de contenido especializado frente a los temas, empresas e industrias de nuestro interés. Dominar LinkedIn a plenitud debería ser una electiva obligada en la universidad. Por lo pronto los tutoriales de YouTube funcionan muy bien.

3. Un mentor. No navegue solo. Ya sé que le han dicho que conseguir empleo es solo su responsabilidad, pero la verdad es que cualquier viaje acompañado no solo es más agradable sino además más seguro. Los mentores guían, abren puertas, evitan errores y son grandes conectores y facilitadores de cara a su próximo empleo. Yo sé que usted tiene en un tío cercano y en su padrino una fuente inagotable de conocimiento y de interés genuino por ayudar, pero no siempre son los mejores mentores de cara al mercado. La magia de tener un buen mentor es idealizar esa persona con la que usted se soñaría poder compartir sus ideales de carrera y que de paso le dé la mano para conseguirlo. Búsquelo sin timidez. Muy posiblemente está a solo una llamada de lograrlo.

4. Networking. El 90% de las colocaciones ejecutivas, incluidas las de los recién graduados, se gestan a través de la red de contactos. Una muy pequeña fracción se da a través de los reclutadores profesionales y de los reclutadores internos que entre otras acuden frecuentemente a su network interno para conseguir talento. Como nuestros contactos son limitados, hay que ampliarla y esto no es tan difícil. Es simplemente cuestión de hacer un listado corto de las empresas de su interés, entrar a LinkedIn y pedirle sin pena a alguien de esa organización que lo reciba para compartir su experiencia en esa empresa. Va a entender pronto que una de las características más comunes de la naturaleza humana es la de querer compartir su experiencia, mucho más si hay alguien joven que lo ve a uno como una fuente de conocimiento y un nexo hacia el mercado. Ensaye, da resultados increíbles. Esa persona es la puerta de entrada a un network que usted no tenía.

5. Disciplina. Conseguir trabajo es un trabajo en sí mismo, y uno muy exigente. No es cuestión de enviar unas cuantas hojas de vida, y hablar con dos parientes y un par de profesores. Es un ejercicio metódico, de investigación profunda de las empresas y sus culturas, de mapear contactos alternativos en estas, de intentar por todos los medios tener contactos efectivos en estas organizaciones y de ensayar varias veces contar su historia de manera entretenida asegurándose  que su mensaje, ese de querer ser parte de esa organización, llegue de manera eficiente a los decisores de compra. Lo demás es cosmético y aunque siempre ayuda ir bien vestido y llegar a tiempo, conseguir empleo no es un tema de técnica, sino de pasión por obtenerlo.

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