Opinión

  • | 2014/10/20 12:30

    La inversión privada y las metas de desarrollo sostenible

    La financiación para el desarrollo supone de esfuerzos mancomunados, complementarios, incluyentes e innovadores del sector público y el privado, y lograr esta financiación implicará resolver dilemas para gobiernos y empresas. Opinión de Maria Alejandra Gonzalez-Perez.*

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“Estamos frente ante la necesidad internacional de duplicar la inversiones privadas en desarrollo sostenible, pues las inversiones públicas no están siendo suficiente. No podemos esperar otros 20 años, es una responsabilidad global actuar inmediatamente” plantea Mukhisa Kituyi, Secretario-General de la Unctad. Sin embargo, para lograr movilizar inversiones privadas se requieren además de incentivos y marcos regulatorios para propiciar nuevas formas de alianzas público-privadas (APP), y propiciar cambios de actitud inversionista de sector privado hacia “las inversiones sostenibles de largo plazo en un mundo en donde reinan mercados financieros de corto plazo”, propone el economista y Director del The Earth Institute, Jeffrey Sacks.

Entre el 13 y 16 de octubre 2014 tuvo en lugar en Ginebra (Suiza) el Foro Mundial de Inversiones, en esta reunión bianual de alto nivel organizada por las Naciones Unidas, los Jefes de Estado, Ministros de Comercio, Industria e Inversión, CEOs de grandes empresas, y fondos de inversión, y otros líderes internacionales se congregan a dialogar y proponer acciones para enfrentar los retos de la financiación del desarrollo, al mismo tiempo que buscan promover los flujos internacionales de inversión que contribuyan al desarrollo sostenible e incluyente. Para Mark Wilson, CEO del grupo británico de inversiones financieras Aviva “las decisiones de inversión están siendo forzados a considerar largo plazo, y se deben considerar los objetivos de desarrollo como un asunto de inversión y mercados”.

La Unctad estima que para lograr cumplir las metas de desarrollo sostenible propuestas para el 2030, anualmente requerirá a nivel global entre 5 y 7 trillones de dólares por año, de los cuales entre 3,3 y 4,5 trillones anuales serían para inversiones de infraestructura básica (vías, ferrocarriles y puertos, estaciones energéticas, acueductos y alcantarillado), seguridad alimentaria (agricultura y desarrollo rural), mitigación y adaptación cambio climático en países en vía desarrollo, salud y educación.

Las metas de desarrollo sostenible de la agenda Post 2015 consisten en objetivos concretos a ser alcanzados antes del 2030 respecto a la reducción de la pobreza, seguridad alimentaria, salud humana y educación, mitigación del cambio climático, entre otros objetivos económicos, sociales y medio ambientales, y la financiación para conseguir este desarrollo supone de esfuerzos mancomunados, complementarios e innovadores entre del sector público y el privado.

Aunque se supone que el mundo de hoy está en capacidad de transformar los desafíos universales en oportunidades, y que “el desarrollo sostenible requiere la cooperación entre mercados y de gobiernos” comenta profesor Sacks, sin embargo, como plantea el Kituyi, Secretario General de la Unctad, “los gobiernos y las empresas no saben funcionar juntos. Por un lado están las metas empresariales y por otro las expectativas públicas”.

Para la Unctad, las políticas nacionales deben buscar un balance adecuado entre la creación de un clima adecuado para inversiones, y remover las barreras, al mismo tiempo que proteger los intereses públicos a través de regulación. “Estamos en un momento de cambio de paradigma de la liberalización a la regulación, y aumentar la inversión privada en las metas de desarrollo sostenible requiere de un liderazgo a nivel global, y de políticas nacionales que den lineamentos para maniobrar entre los dilemas que esto suponga” afirma James Zhan, Director de la División de Inversión y Empresa de la Unctad, y co-editor del reporte anual de inversiones. “El reto para las políticas públicas en cuanto a la financiación del desarrollo, consiste en proveer mecanismos para dar retornos atractivos a los inversionistas privados, conjuntamente garantizando el acceso a los servicios para todos”, agrega Zhan.

Algunos de los ejemplos que propone la Unctad para incentivar la inversión privada en las metas de desarrollo sostenible son: la restructuración de los incentivos de los esquemas de inversión; la promoción y facilitación de inversiones a través de agencias de desarrollo a inversiones o brókeres de proyectos de desarrollo sostenible; iniciativas regionales y transnacionales para el desarrollo de infraestructura y clústeres regionales de empresas concentradas en sectores del desarrollo; mecanismos de promociones conjuntas de inversiones; búsqueda de mecanismos innovadores de financiación; entre otros.


* (PhD), Profesora Titular de la Escuela de Administración, Universidad EAFIT
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