Opinión

  • | 2016/05/18 00:01

    Internet y su olvidada contribución al desarrollo

    Desde sus inicios en 1969 con Arpanet en tres universidades de EE.UU. y la creación en 1990 de la popular World Wide Web, internet ha tomado un rol central e indispensable en nuestro día de día, a tal punto de que cada 17 de mayo se celebra un Día Internacional para impulsar su adopción.

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Ese impacto de Internet ha sido tan alto que ahora nos comunicamos, aprendemos e incluso hemos logrado disponer de nuevos lugares de encuentro social y empresarial gracias a esa herramienta, poseedora de altísimos potenciales. Sin embargo, hemos dejado pasar por alto uno de los más grandes y fundamentales: su capacidad para contribuir al desarrollo de los países.

Ese uso, que se complementa con la experiencia en otros ámbitos, sobre todo en el empresarial, representa en sí mismo una oportunidad única, si se tiene en cuenta que más de la mitad de los habitantes del planeta en 2019, unos 7,6 mil millones, tendrán acceso a internet, y de ellos 260 millones serán latinoamericanos, según el estudio “Cisco Visual Networking Index”.

Unas cifras que, aunque altas, siguen poniendo en el primer renglón de la agenda la reducción de las brechas en la penetración de la tecnología, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Tal es el caso de Colombia, en donde, a pesar de unas campañas muy pertinentes del Gobierno, aún hay debilidades fuertes en la adopción de la tecnología y de acceso a internet y a equipos de vanguardia.

Es por eso que, más allá de la compra y la renovación de las infraestructuras, se hace indispensable, por ejemplo, fijarse en cómo la integración del internet con procesos empresariales ofrece un mejor rendimiento y mayor eficiencia de las industrias colombianas, lo que se refleja directamente en la economía nacional y en su desarrollo.

Esta unión también ofrece mejoras de rendimiento en aspectos fundamentales para las compañías, como en las inversiones, la satisfacción de los usuarios finales y la generación de nuevas fuentes de ingresos en la era digital, ahora tan convulsionada por nuestro festejado, el internet.

Es en este punto en el que se hace necesario hablar además del papel que han desempeñado fenómenos del internet como las redes sociales o nuevos canales como los dispositivos móviles, los cuales empoderaron a las personas.

Movimientos sociales se han desencadenado en la red y han mejorado sociedades enteras, además de contribuir a su desarrollo al dar voz pública a aquellos que hasta ahora no la tenían.

Hay que sumar también la aparición de nuevos servicios y negocios, la mayoría disruptivos, que han puesto el foco en la necesidad de revisar legislaciones para permitir la entrada de los empresarios innovadores en un mercado que apenas está entendiendo que debe dar los primeros pasos hacia lo digital.

Para ello, internet ha puesto en la primera plana de la opinión pública una nueva serie de encrucijadas políticas, sociales y regulatorias que han obligado a replantear la planeación que nuestros países. Sobre todo si quieren alinearse con una era de transformación digital que, poco o mucho, también ha desafiado a Colombia.

Mientras damos estos pasos, el futuro se acerca. Tal vez internet se transforme en un medio más disruptivo, por lo que nuestra tarea como países es andar a su velocidad. Lo importante es reconocer el poder para llegar, conectar, potenciar e informar que nos da la web para impulsar nuestro desarrollo. En ello, Colombia va por buen camino.

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