Opinión

  • | 2013/12/10 11:40

    Intercambio entre Latinoamérica y la Unión Europea

    Considerando la búsqueda de soluciones a las crisis asociadas al modelo económico de la Unión Europea, las relaciones con Latinoamericana se presentan como una alternativa de crecimiento económico. Opinión de Maria Alejandra Gonzalez-Perez.*

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Considerando la búsqueda de soluciones a las crisis asociadas al modelo económico de la Unión Europea, las relaciones con los países de la región Latinoamericana se presentan como una alternativa a afianzar para lograr un crecimiento económico del antiguo continente. Esto es especialmente viable dado que relaciones históricas, que se han derivado en relaciones políticas y económicas entre España y Portugal, puede estas contribuir parcialmente a estimulación del crecimiento económico.

Desde el año 2010, las prioridades de la política de la Unión Europea están focalizadas en (i) aumentar el dialogo político bilateral, regional y multilateral, (ii) profundizar los beneficios de comercio e inversión; (iii) avanzar en las relaciones bilaterales con países individuales en Latinoamérica, pero siempre apoyando la integración regional; (iv) extender el dialogo a asuntos macroeconómicos y financieros, medio ambiente, energía, ciencia e investigación, e intensificar la cooperación en estos aspectos; (v) apoyar los esfuerzos por reducir la pobreza y la desigualdad en la región, y promover la agenda de la Unión Europea en torno a desarrollo sostenible; (vi) adaptar los programas de cooperación hacia áreas innovativas que no habían sido cubiertas en proyectos tradicionales de cooperación para el desarrollo y (vii) ampliar la participación de la sociedad civil en la Alianza Estratégica a través de la Fundación EU-Lac Foundaton.

Para la Unión Europea el comercio con Latinoamérica ha significado un importante crecimiento en la última década doblándose a alcanzar cerca de $280 billones de dólares. En el año 2012, la Unión Europea exportó más de $145 billones de dólares a América Latina (lo que representa 6,5% del total de sus exportaciones, y una tercera parte de esto a Brasil). En el momento la Unión Europea tiene tratados de libre comercio con los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México); con países Centroamericanos y del Caribe, y ha estado en negociaciones con Mercosur. Es importante resaltar que la relación entre la Unión Europea y Latinoamérica ha sido inequitativa comercialmente sobresaliente los altos niveles de inversión de la Unión Europea hacia Latinoamérica, y una balanza comercial que favorece a la UE. Y quizás un aspecto con el cual ha habido más tensiones ha sido el tema de las tarifas y barreras no arancelarias a los productos agrícolas a ingresar a Europa.

En el año 2011, la Unión Europea fue la fuente del 39% de todas las inversiones en Latinoamérica. Por otra parte, las inversiones más significativas de América Latina a la Unión Europea, se destacan las inversiones de la multilatina mexicana América Móvil en Austria y Holanda. Por su parte, alrededor del 50% de las ganancias de los bancos españoles provienen de sus inversiones en América Latina.

En el año 2005, Mark Leonard de la revista Prospect se refirió que a la Unión Europea como una región que ejerce su poder en las relaciones internacionales mediante un “poder transformativo” buscando la transformación de mundo de acuerdo a sus valores y normas. Una de las evidencia de esto, es las imposiciones de condiciones buscando la transformación de los países de Europa del Este en preparación la ampliación de la región.

De acuerdo a un análisis la profesora María García de la Universidad de Canterbury en Inglaterra publicado en la revista Cambridge Review of International Affairs, el poder de Europa en las relaciones internacionales se ha ejercido tradicionalmente de varias maneras. El primer elemento coercitivo que demuestra el poder asimétrico con las negociaciones con la Unión Europea, se ve reflejado en los elementos de condicionalidad en los acuerdos ligados a consecuencias negativas como lo son la terminación de los accesos de preferencia comercial, o la suspensión de los programas de ayudas. El segundo el elemento característico, es la persuasión de presentarse tanto en mercado como en ayudas, como una alternativa a los Estados Unidos. Y la tercera fase, es la influencia que logra al ser atractivo por el sistema de valores establecido (respeto de derechos humanos, democracia, desarrollo sostenible, y ser un modelo exitoso de integración económica y política), y la asociación de estos a altos niveles de bienestar y prosperidad.

La consolidación relaciones de “interregionalismo puro” entre bloques regionales la Unión Europea y subgrupos regionales en Latinoamérica (Mercosur, Comunidad Andina y Centro América), bajo la perspectiva de la Comisión Europea no solo lleva consigo un mayor equilibrio global (dado que balancean las relaciones de poder ejercidas por los Estados Unidos en esferas comerciales y políticas), proporciona estabilidad regional, crecimiento económico, e inversión; sino que complementa los intereses individuales y las posiciones de poder en las relaciones multilaterales.

* (PhD), Profesora Titular de la Escuela de Administración, Universidad EAFIT
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