Opinión

  • | 2016/04/26 00:01

    Incentivos para el emprendimiento

    Colombia predomina en el tercer puesto en el índice mundial de libertad económica a nivel latinoamericano y en el puesto 33 a nivel mundial.

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En Colombia se está fomentando la posibilidad de que más gente que no cuenta con conexiones, ni familiares poderosos, pueda realizar sus emprendimientos cada vez con mayor libertad, esto quiere decir sin impedimentos. Para ver mejores resultados sería necesario generar más apoyo y soporte de parte de todos los factores o agentes que interactúan en el desarrollo del país, pues si bien es importante tener un entorno con una alta percepción de la libertad y respeto por la propiedad privada como condición necesaria, también es fundamental crear sistemas de incentivos para aquellos que desean o necesiten emprender.

Esto puede generar dos lectura:  por un lado, que la cosa está muy mal a nivel global o, por el otro,  que se tiene una excelente percepción internacional sobre la libertad económica en Colombia, lo cual se demostró en la reciente investigación y publicación realizada por el Wall Street JournalThe Heritage Foundation.

El puesto número uno en esta interesante lista es Hong Kong. A pesar de que hoy depende de China, en este país se promueve el emprendimiento respetando la propiedad privada. Los chinos entendieron que una cosa es su ideología política comunista y otra, si deseaban generar un desarrollo en el país, es la política económica que parece ser más capitalista que cualquier país occidental.

No sorprende que en la lista Venezuela y Cuba estén en los últimos puestos tanto a nivel latinoamericano como a nivel mundial solo superando a Corea del Norte entre los 178 países calificados.

La historia recordará a los Castro y a Maduro como los dirigentes que condujeron a sus países al final de la lista de las libertades económicas demostrando lo tan equivocados que han estado por décadas. En el caso Argentino, a pesar de aparecer en los puestos bajos de la lista,  ya se está tomando medidas al respecto con el nuevo gobierno del presidente Macri. Esperamos ver una importante recuperación de este país en este campo en la lista del próximo año.

El estudio demuestra la importancias de las libertades económicas que se deben implementar en un  país  o en cualquier sociedad que desee superarse permanentemente pues hay una directa correlación con otros indicadores importantes que hoy se están midiendo permanentemente como son: el crecimiento económico sostenible,  el potencial de mayores ingresos per cápita, la mejor atención y servicios médicos, mejores niveles de educación superior, la tendencia a desarrollar programas para la protección del medio ambiente y la reducción de la pobreza. En otras palabras, la generación de un mayor bienestar para la comunidad y el país en general.

Este año, después de 22 años de estar haciendo el ejercicio de medición, encontramos los mayores niveles de libertad económica que se registran en la historia, lo cual representa una atmósfera de positivismo como también se abriga la esperanza de rectificar los errores cometidos por varios gobiernos y lograr sacar de la pobreza a una mayor cantidad de personas en el mundo. En otras palabras, ojalá se logre socializar el bienestar y no socializar la pobreza como se pretende en algunos países.

De la lista me sorprende ver a Francia en el puesto 75. Esto podría explicar  la necesidad del país francés de presionar a Panamá o a cualquier otro territorio en el recaudo de mayores impuestos. Sus niveles de ineficiencia en el campo de las libertades económicas trae consigo una enorme factura que no se va lograr compensar si se mantienen los desbalances de un modelo socialista trasnochado, en especial la deuda pensional que no es sostenible ya que hoy las familias francesas no tienen hijos o su tasa de natalidad es muy baja. En otras palabras, la población se está envejeciendo a un ritmo que genera un mayor desbalance económico. La tasa de impuestos en Francia supera el 75% de las ganancias en algunos casos sin contar otros impuestos adicionales, razón por la cual vemos que los mismos franceses prefieren emprender en otros países. Pues como explicar que Francia, teniendo uno de los mejores sistemas educativos del planeta, aún no haya desarrollado nuevas compañías importantes o innovaciones disruptivas en los últimos 20 años como es el  caso de Facebook, Google, Apple, Waze, Microsoft,  Instagram, Twitter y otros muchos más.

Francia en vez de generar un cambio en sus sistema o modelo económico (que debiera propender por escalar en la lista de libertades económicas) prefiere ensañarse contra Panamá, colocándolo en una lista negra como si esta fuera la única opción que tienen los franceses emprendedores para evitar el pago de impuestos. Si bien como Jesús dijo cuando le preguntaron si se debía pagar tributos a Roma : “al Cesar lo que es del Cesar”, es un abuso del gobierno francés el cobrar ese nivel de tasa impositiva tan fuera de proporciones razonables, como para que terminen promoviendo un movimiento mundial en contra de un país como Panamá. Si bien la compañía del escándalo tiene sus asuntos por resolver con la justicia esto no colabora en resolver lo que es un problema estructural de Francia.

En Colombia la próxima reforma tributaria tiene una connotación donde las empresas familiares seremos las que financien la mermelada, la corrupción o las malas decisiones de los gobiernos de turno, pues si de lo que se trata es de levantar unos US$3000 o US$4000 millones de dólares, ¿por qué no recuperan los sobre costos de proyectos como “Reficar” y otros más en vez de cobrar mayores tributos?

 

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