Opinión

  • | 2014/10/07 08:00

    Propietarios con una visión más humanista

    En la última década ha surgido una nueva generación de propietarios de empresa con un mejor ánimo societario, que ha tomado conciencia de su compromiso con el medio ambiente y el país. Opinión de Gonzalo Gómez Betancourt.*

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Deseo finalizar este especial de propietarios, haciendo énfasis en la importancia que los dueños de empresa de hoy le dan al manejo integral de la propiedad. Les interesa saber cómo ser mejores socios, cómo gestionar una Junta Directiva, cómo establecer un buen Gobierno Corporativo, porque quieren atraer inversionistas y capital, quieren entender cómo piensa un accionista y sobre todo quieren ser responsables socialmente.

Esta afirmación la hago luego de desempeñarme por 20 años como profesor y consultor de altos ejecutivos, en la Escuela de Negocios de la Universidad de la Sabana, INALDE Business School. En los últimos diez años han pasado por las aulas de clase dos generaciones de ejecutivos de múltiples empresas, en quienes he podido percibir un cambio de mentalidad positivo en lo que respecta al manejo de la propiedad. Por lo general, a mediados de la década de los 90, los empresarios no le daban mayor trascendencia al verdadero significado de ser propietario de una organización. Con frecuencia escuchaba frases como: “Ni se le ocurra tener socios, son lo peor”, “Mantenga a los socios con poca información y dividendos de manera que no lo molesten, hay que dar poquito pero constante”. “Para qué tener Juntas Directivas, si siempre he dirigido sin ellas con éxito”, “No se deje gobernar por la Junta Directiva, ellos no conocen el negocio”.

Esta tradición del empresario colombiano de querer hacer las cosas por sí solo, sin contar con socios, ni con Juntas Directivas, era el modelo imperante en las décadas de los 70, 80, y principios de los 90. Recordemos que durante este periodo, teníamos un esquema económico cerrado y las estrategias de las organizaciones eran bastante específicas, trataban de monopolizar el mercado manteniendo una alta producción y un importante conocimiento técnico. En síntesis, mucho volumen, bajo precio para alcanzar objetivos monopolísticos u oligopolísticos, por lo tanto, no se puede criticar esta época, sino entenderla como el management del momento, la forma de dirigir de entonces.

Recuerdo que en esa época se evidenciaban grandes conflictos entre socios y sus familias porque las sociedades se creaban a medida que las empresas iban creciendo y lo usual era que amigos con habilidades y competencias complementarias, iniciaran la sociedad, pero con el pasar del tiempo, sus sucesores probablemente no tenían los mismos intereses de sus antecesores.

Tras muchos años de escuchar desavenencias entre socios y pujas de poder, considero que la raíz de estos conflictos es de orden cultural. Sin embargo, 20 años después, encuentro un grupo de empresarios jóvenes, talentosos, con muchas competencias, casi todos hablan tres idiomas, les encanta el emprendimiento, ven las sociedades como necesarias, muchos de ellos quieren llegar a la bolsa de valores, buscar financiación e inversionistas. Colombia se les queda pequeño, incluso Latinoamérica, como decimos muchos de nuestra generación, son ciudadanos del mundo.

Me da gran satisfacción ver esta nueva generación de propietarios que ya no tienen sólo el interés de enriquecerse. Son empresarios sociales, comprometidos con el medio ambiente que quieren alcanzar el número de empresas que el país necesita, no sólo para ser una nación desarrollada en lo económico sino en el respeto a los demás. Una generación que quiere la paz porque cree que con ella llegaremos más lejos.

Para culminar esta serie de columnas sobre el tema de la propiedad, deseo resumir los 10 puntos fundamentales que debe tener en cuenta todo empresario para convertirse en un propietario activo y promisorio.

1. Entender cuál es su responsabilidad como propietario, antes que conocer sus derechos, ¿qué puedo hacer yo por la empresa? y no ¿qué puede hacer la empresa por mí?

2. Tener la capacidad de leer un balance, un estado de resultados y un flujo de caja, contar con unos conocimientos mínimos financieros que le permitan entender cómo fue la gestión de la administración en un periodo determinado.

3. Ser capaz de visualizar cuándo hay un buen proyecto de inversión, qué significa una buena rentabilidad, cómo se valora un proyecto.

4. Adquirir conocimientos jurídicos, como por ejemplo aspectos societarios de manera que no pase por encima de los estatutos, de las leyes y de sus derechos.

5. Entender qué es un Gobierno Corporativo, cómo evaluar una Junta Directiva cómo pagarla.

6. Tener la capacidad de establecer sistemas de control de la propiedad que le permitan monitorear indicadores que, si arrojan resultados negativos, se tenga el tiempo de reaccionar y poder contactar al órgano de gobierno necesario para corregir el curso de la acción.

7. Contar con unos mínimos conocimientos de toma de decisiones, es decir la identificación de problemas, el establecer una prioridad con criterios de decisión claros, la capacidad de generar alternativas y finalmente la capacidad de hacerle seguimiento a la decisión tomada.

8-. Conocer las diferentes opciones que existen hoy para blindar la propiedad, teniendo en cuenta que las familias empresarias lidiarán siempre con las implicaciones económicas y emocionales cuando surgen separaciones matrimoniales de hijos y/o familiares accionistas. Además de las capitulaciones, existen el fideicomiso patrimonial, una estructura internacional más conocida como el Trust, o las Fundaciones de Interés Privado.

9. Mantener un buen ánimo societario. He tenido la experiencia de asesorar empresas familiares y no familiares con confianza y con desconfianza, las consecuencias que esta última genera son incalculables. Más que el tamaño de su empresa, evaluar cuál es el nivel de confianza existente entre los socios, es la mejor herramienta para definir los órganos de gobierno que su empresa necesita.

10. Conocer los indicadores de gestión claves para el seguimiento de la propiedad. En la medida en que usted conozca y entienda cuáles son los indicadores de gestión, no sólo se ayuda usted, sino que ayuda a la administración a no cometer errores, pues un crecimiento desbordado no tiene sentido, el crecimiento que debe analizarse es el sectorial.

Señores empresarios: Tener en cuenta los diez puntos anteriores, permitirá pasar del “No me gustan los socios” a “Que bueno tener socios”, de “No hay que darles mucha información” a “Entender sus necesidades”. El propietario no es sólo el que aporta capital sino aquel que está pendiente de generar valor desde su condición de propietario.

Hace 20 años la responsabilidad social empresarial no eran un tema relevante, hoy en día es la base de las organizaciones. El Premio Nobel de Economía Milton Friedman decía que la función del empresario es la maximización del beneficio para cumplir a cabalidad con su deber fiduciario. Sin embargo, hoy en día los empresarios saben que si no aportan recursos a la sociedad, a su comunidad, a sus clientes, no son buenos empresarios. Este actuar significa que estamos llegando a ser mejores personas y en eso consiste ser un buen propietario y un buen directivo.

INVITACION: Inalde Business School, en una actividad de colaboración de investigación con la Universidad de Los Andes, está buscando empresas familiares que quieran participar en la encuesta global del proyecto STEP para estudiar sus prácticas de emprendimiento. Si al menos la segunda generación está involucrada en la administración o propiedad de su empresa y la familia tiene al menos el 50% de la propiedad (derechos de voto), lo invitamos a visitar el siguiente enlace y contribuir con esta importante investigación (Clic aquí para participar).
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