Opinión

  • | 2014/04/01 12:00

    Sociedad civil, generadora de un modelo de gobierno y de liderazgo más justo

    Partiendo de la fascinante conferencia dictada en Canadá por el Profesor Henry Mintzberg, genio en el campo de la estrategia, me permito plantear un modelo de gobierno más justo y decente. Opinión de Raúl Serebrenik G.*

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La historia del Profesor Mintzberg, me llamó mucho la atención, puesto que obviamente viene de familia de inmigrantes como la mía, mencionando en su intervención, sobre los comienzos de su familia en Canadá y de la Empresa Familiar, posteriormente pasa a un tema fascinante y probablemente uno de los más sensibles, metiendo sin ningún tapujo el dedo en la yaga y afirmando de manera categórica que: “La dirigencia que aprovecha sus posición de poder, para beneficio propio, no pueden ser llamados lideres positivos”, por definición no lo son.

Esta afirmación nos lleva a un enorme problema de liderazgo en el mundo corporativo y en las Empresas Familiares, pero desafortunadamente también en el mundo político. Desde la perspectiva corporativa, un Gerente de una empresa, por ejemplo en el sector financiero, que percibe bonos o paquetes de compensación astronómicos, está mandando un mensaje muy poderoso y negativo a la organización; ni que hablar a la sociedad y a la futura generación de líderes, en la cual los otros trabajadores no reciben este tipo de paquetes remunerativos y lo que está transmitiendo es que por encima de todo lo que más importa es su remuneración. Esta situación se replica en el mundo político, si el dirigente de turno es corrupto, el mensaje que manda a todos los que lo rodean, es que lo único que importa al final es su propio beneficio, lo que no es no coherente con la definición de un líder positivo, como es el caso de los Estados Unidos en el que las corporaciones quieren manejar nuestras vidas, imponiendo legislaciones que los favorezcan en detrimento de la sociedad, enviando un mensaje terrible, bajo un modelo económico capitalista extremo.

El profesor menciona que lo ideal en una sociedad sana, donde no haya desbalances tan profundos, deba contar con mercados competitivos, no con un mercado intervencionista en el que domine nuestra vida social o familiar. Somos aminales sociales, políticos y económicos al mismo tiempo, y precisamente el problema de los desbalances en estas dimensiones que se están presentando en los diferentes regímenes y modelos políticos en el mundo, donde el no mantener un balance entre estos sistemas (que en mi opinión, falta incluir el ecológico), afecta la sustentabilidad en el tiempo.

Por otro lado el llamado régimen socialista del Siglo XXI (ya que al parecer los anteriores regímenes socialistas de los Siglos XVIII, XIX o XX no funcionaron), enfatizan en el sistema político descuidando los otros sistemas, aprovechando así una demagogia social de corto plazo.

En Venezuela se presenta una verdad que nadie menciona vehementemente, las protestas para muchos no tiene nada que ver con el modelo económico o político, e inclusive el ciudadano de a pie que ve más por su seguridad principalmente, no cree mucho en los políticos actuales ni tampoco en los pasados, sin importar a qué partido político estén representando, inclusive no solo en Venezuela, me atrevo a decir que en casi cualquier país del mundo se presenta ese fenómeno de desconfianza, tema que se ha venido investigando por un grupo de especialistas de Duke University, en el que señalan que los oficios que generan mayor desconfianza en los diferentes países en el mundo, son los políticos y los banqueros.

En Venezuela por lo que protestan no es por el socialismo del siglo XXI, ni por lo que llaman la revolución, sino más bien por lo ineptos y corruptos que han resultados lo llamados líderes de la tal revolución, que por cierto son una vergüenza para el socialismo. Lo curioso es que los regímenes no se caen por ser de una u otra línea política, sino más bien por la incoherencia bajo un régimen inepto en lo que se van tornando y sobretodo por los desbalances que se van generando dentro de la sociedad, lo que empeora aún más el ambiente; la realidad es que entre más ineptos, más violentos se ha de tornar el ambiente.

Colombia no es muy diferente en muchos aspectos, de hecho la mayoría de la gente ni siquiera se toma la molestia de ir a votar, siendo una mayoría la que se abstiene; más aún por primera vez en las últimas elecciones, el voto en blanco fue uno de los protagonistas importantes de la jornada.

Otro de los elementos fundamentales es que las nuevas generaciones (los llamados generación NET) en cuanto a las características de su tipología no son pasivos, razón por la cual veremos elecciones futuras con una gran cantidad de votos en blanco, esto como un signo de protesta al sistema corrupto enquistado en nuestros países y como parte de una revolución no violenta. Siendo esto así, donde ni la Izquierda ni la derecha resuelven las necesidades del ciudadano de a pie, ¿cuál sería la otra alternativa?

Si nos enfocamos en establecer un sistema más balanceado, como factor fundamental para cualquier gobierno de turno, estaremos dando un sentimiento de inclusión y de comunidad, en el que se entienda que una verdadera democracia respeta los derechos individuales, los derechos de la sociedad y los derechos colectivos permanentemente, no solo el día de las elecciones. Articular una sociedad sana es el reto más importante que probablemente tendremos como sociedad en el Siglo XXI, en nuestros países, así como también desarrollar verdaderos líderes positivos.

En el campo corporativo, el profesor Minztberg enfatiza en que el liderazgo verdadero requiere de una alta dosis de buena administración, pues no se puede concebir un buen líder siendo un pésimo administrador como lo es el caso de Petro en Bogotá, el caso de Maduro en Venezuela o el caso de Obama en USA, esto nos pone en una circunstancia donde claramente los gobiernos no son buenos administradores; Deberían entonces los políticos, aquellos que pretenden ser lideres, formarse obligatoriamente en el arte de la administración?, o crear una carrera obligatoria para aquellos políticos que quieran aspirar a posiciones gubernamentales, que en sus primeros meses de gestión política, sean evaluados en las tareas de administración y que tengan que formarse obligatoriamente, si no que sean removidos de sus puestos.

No podemos darnos el lujo de tener dirigentes ineptos y corruptos, sin importar su origen político, en una sociedad moderna todos deben asumir una mayor cuota de responsabilidad en la que todos entiendan que tienen un deber fiduciario, que es el cuidar y manejar de la mejor manera posible responsablemente los activos de la nación, y no como muchos creen que están manejando sus propios activos en beneficio propio, como una condición sine qua non, que la sociedad civil debe asumir como catalizador para que estos procesos se puedan desarrollar de la mejor manera posible.

Es claro que el modelo de tres poderes: El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, heredados de la era industrial, está obsoleto y no son suficientes; se requiere de unos poderes adicionales e independientes, como lo son las ONG’s, el sector solidario y la sociedad civil en general, pero especialmente un cuarto poder, el de los medios de comunicación y las redes sociales, en el que hoy cualquier persona con el uso de la tecnología desde su móvil o computador, se vuelve en un vigilante permanente de la coexistencia de todos los poderes, sin permitir que estos se tornen corruptos, manteniendo el balance de los sistemas anteriormente mencionados.

Los gobiernos no tienen todas las capacidades de resolver muchos de los problemas que nos acongojarán en la sociedad del Siglo XXI, como también queda claro que en el capitalismo; los mercados, supuestamente pueden auto regularse, afirmación que es totalmente falsa observando la crisis del año 2.007 y 2.008, la codicia humana pudo más que la autorregulación de los mercados.

Podemos concluir que bien sea por su fijación ideológica o por la intromisión de las corporaciones en la política y en la sociedad, o bien por que sea de tendencia comunistas o capitalistas, los extremos no son los modelos que nos van a dejar avanzar en crear una sociedad más sana y balanceada, ahí es precisamente donde las organizaciones civiles tienen que jugar un papel muy importante, balanceando los sistemas y jugando un papel catalizador para poder verdaderamente avanzar en propender por países y sociedades más sanas y no sociedades enfermas, como lo que estamos viendo en estas ultimas décadas desafortunadamente.

La sociedad civil tiene y debe jugar un papel más protagónico en el diario vivir de nuestras comunidades, de nuestras ciudades y de nuestros países, tienen que crearse e institucionalizarse organizaciones civiles en cuanto tema fundamental haya que subsanar, como lo son los temas de la salud, los temas de la vivienda, los de la educación, la generación de trabajo digno, los límites al sector financiero, entre muchos otros; de tal manera que el enfoque debe ser de organizaciones civiles que fiscalicen y auditen la ejecución de los presupuestos y que propongan un mejoramiento continuo en cada una de estas áreas, bajo estándares internacionales y más técnicos, con indicadores claros que permitan evaluar los resultados.

Tenemos que tener una generación de políticos-administradores profesionales, no podemos seguir dándonos el lujo de tener bellos oradores y demagogos que sigan siendo ineptos con los recursos del estado, con la disculpa de que América es el nuevo continente y hay que aprender más, el problema es que ya llevamos más de 500 años de ser el nuevo continente, y al parecer no hemos desarrollado la madurez política, para gestionar un mejor futuro incluyente para toda la sociedad en nuestros países, sin importar la tendencia política, económica o social que cada uno quiera representar; el llamado es a tener un mejor sentido común y al final a ser mucho más pragmáticos en países donde la población cada vez más se concentra en ciudades, a diferencia del siglo pasado en la que la capacidad de suplir las necesidades de toda la población se tornaran cada vez más complejas y en la que claramente no estamos preparados para atender esas realidades que debemos confrontar ahora. Esto es lo que en la realidad marcará qué países serán viables para vivir en armonía y progreso para las siguientes generaciones, o ¿será que piensan que tenemos otros 500 años para poder aprender?

Los líderes de las organizaciones corporativas o de las instituciones gubernamentales o de los países, serán la pieza clave del futuro y ojalá entiendan la importancia del balance que la sociedad necesita para prosperar, y el papel que deben jugar los gobernantes de turno no es otro que el de velar por que la comunidad en general sea beneficiaria de su gestión y no solo de su familia .


*Asesor y conferencista. Experto en temas de patrimonios, legados familiares y Dinastía Empresariales.
Autor del libro: Dinastías familiares, legado y riqueza.
Creador del Modelo de Consolidación de las Dinastías Familiares.
rauls@fcwpc.com


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