Opinión

  • | 2014/03/17 17:00

    Importancia de los índices y los reportes de sostenibilidad

    Pese a la complejo que es elaboración reportes y participar en índices de sostenibilidad y responsabilidad social, estos son una oportunidad de comparabilidad, credibilidad y consolidación ante inversionistas, consumidores y empleados. Opinión de María Alejandra Gonzalez-Perez.*

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Los mercados pueden servir como canales de expresión de solidaridad y canalizar preocupaciones colectivas, preferencias y posiciones personales, económicas, morales, políticas, y éticas; siempre y cuando los consumidores e inversionistas cuenten con la información apropiada para tomar decisiones. Las iniciativas que buscan la promoción de mercados sostenibles, promueven que las empresas den a los consumidores e inversionistas mayor información de tal manera que se aumente el nivel de consciencia de las decisiones de compra e inversión.

Los consumidores e inversionistas son en estos momentos actores dominantes en los debates de políticas públicas internacionales. Según modelos teóricos de maximización racional de utilidades la “libertad de elección” que tienen tanto inversionistas como consumidores, actúa como un estímulo para que las empresas reporten con transparencia y claridad sus avances en materia de sostenibilidad. Es por esto, la relevancia actual que tienen los índices de sostenibilidad y de responsabilidad corporativa, los cuales apoyan las decisiones de los inversionistas que quieren integrar consideraciones de sostenibilidad en sus portafolios; y por ende, estos son un incentivo para que las empresas comprometan su gestión extra-financieramente, teniendo en cuenta consideraciones sociales, ambientales y de gobernabilidad. Estos índices son indicadores que se usan para comparar la gestión ASG (ambiental, social y de gobierno corporativo) de las empresas que cotizan en bolsa.

Según, se ha encontrado, las empresas que cuentan con gestión de ASG tuvieron menos implicaciones negativas en las recientes crisis financieras. Los más conocidos de estos índices son el Dow Jones Sustainability Index (DJSI), y el FTSE4Good. El índice mundial de sostenibilidad Dow Jones fue lanzado en el año 1999, y compara el comportamiento bursátil teniendo en cuenta criterios económicos, ambientales y sociales. Y el FTSE4GOOD de propiedad de la Bolsa de Valores de Londres nace como respuesta a la creciente demanda de por índices de inversiones socialmente responsables (Socially Responsible Investment, SRI).

Subyacente a los reportes de sostenibilidad y responsabilidad social empresarial están los sistemas de gobierno corporativo sustentados en sistemas de administración de riesgos organizacionales, y fundamentados en principios universales. Los reportes elaborados bajos criterios estandarizados internacionalmente tienen la ventaja de poder ser auditados bajo estándares internacionales de auditoria, y de permitir la comparabilidad de manera longitudinal al interior de la empresa, pero también como otras empresas local e internacionalmente.

Parte de la importancia que actualmente tienen las memorias y reportes de sostenibilidad de las empresas, se deriva del hecho que internacionalmente se observa una tendencia a aumentar la transcendencia de data no financiera en los reportes de gestión de las empresas, y se han hecho explicitas las limitaciones de sistemas de información gerencial que no estuvieron diseñados para producir y clasificar información no financiera. En el año 2013, Global Reporting Initiative (GRI) lanzó la versión G4 para la elaboración de las memorias integradas de sostenibilidad de las empresas, y esta fue lanzada para Colombia en Medellín a comienzos de Marzo 2014 por parte de Deloitte, y GRI, que supone para las organizaciones reportes muy concretos y focalizados en la relevancia y en la materialidad de las acciones de las empresas.

En este contexto internacional, en el caso específico de Colombia hay consideraciones institucionales que motivan a asumir de manera voluntaria el participar de índices internacionales, y reportes estandarizados de sostenibilidad. El proceso de adhesión del país para llegar a la membresía de la OCDE, supone como lo manifestó Ángel Gurría, Secretario General de la organización, trabajar mancomunadamente para que “las políticas de Colombia se ajusten cada vez más a las buenas prácticas de la OCDE”, y esto implica, entre otras, a aumentar las obligaciones extra-financieras de las empresas.

Estas prácticas e iniciativas son reflejos de una tendencia de crecimiento de la inversión y el consumo ético en algunos países (por ejemplo en el Reino Unido). Consumismo y ciudadanía no son prácticas contradictorias necesariamente, y por el contrario activismo centrado en el consumidor y en el inversionista ofrece un espacio de participación política para personas comunes y corrientes, y de esta manera compensar por la disminución en las actividades políticas tradicionales como votar en las elecciones, participar en partidos específicos, etc.

Los retos más grandes asociados al tema de reportes e índices, están en orientar los procesos de gestión a los principios de sostenibilidad, y buscar mecanismos para incluir y sensibilizar a las cadenas de suministro, especialmente a las empresas pequeñas de la importancia de adoptar prácticas sociales, y ambientalmente responsables. Como expresó el escritor y activista Michael Edwards en su libro Civil Society “Una sociedad no puede sobrevivir si no hay mercados, y mercados necesitan de una sociedad para prosperar”.

* (PhD), Profesora Titular de la Escuela de Administración, Universidad EAFIT


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