Opinión

  • | 2017/11/07 00:01

    ¿Ha sido engañado por su fondo de pensiones?

    En el marco de una reforma pensional se debe pensar en las calidades de quienes nos ofrecen productos de la seguridad social.

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Luis Alberto Rodríguez* tenía 49 años hace seis años, trabajaba en un empleo estable del sector público, tenía un buen salario y había cotizado durante 800 semanas a Colpensiones, antes Seguro Social. Un día Luis fue visitado en su oficina por Andrés Londoño*, asesor comercial de un fondo de pensiones. La promesa de mejores rendimientos financieros fue el gancho con el que Andrés convenció a Luis de cambiarse de régimen.

Los problemas vinieron luego. Resulta que un año después, el señor Rodríguez solicitó una asesoría actuarial y se dio cuenta que, en su caso, con Colpensiones podría obtener una mejor mesada. Sin embargo, ya era tarde. Por norma se pueden realizar traslados entre regímenes cada cinco años y el último es posible diez años antes de la edad de pensión. En resumen, debía esperar hasta los 54 años para regresar a Colpensiones, pero para entonces no era posible el retorno porque, en el caso de los hombres, el último momento posible, dado que la edad de retiro son los 62 años, era a los 52. Luis estaba embalado.

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Miles de colombianos vivieron una historia similar a la de Luis. Fueron víctimas de una mala asesoría. Ellos se sienten engañados por su fondo de pensiones. Un elemento curioso del relato es que la promesa de mejores rendimientos se ha cumplido, los fondos de pensiones han obtenido buenos retornos desde su creación. No obstante, a la gente poco o nada le importan los rendimientos financieros, lo que les preocupa es el valor final de la mesada pensional.

Existe un tema de fondo relacionado con la competencia entre los regímenes de prima media (Colpensiones) y de ahorro individual con solidaridad (Las AFP). El esquema quedó mal estructurado desde el principio. Sin embargo, volviendo a la mala asesoría que recibió don Luis Alberto, otra arista que se debe considerar en una reforma pensional es la idoneidad de los agentes comerciales de los fondos de pensiones.

Y no es solo una cuestión del, a veces evidente, desconocimiento de temas financieros y de seguridad social. En algunos casos existen faltas a la ética. Hace algunos años conocí a una agente comercial de una AFP, quien me aseguró que en su entidad podría tener un 1% de rendimiento superior al de cualquier otro fondo de pensiones. Acepté su propuesta a cambio de que me la dejara por escrito y permitiera que le grabara un video con esa jugosa oferta, allí se acordó de mencionar que no siempre era posible cumplir con ese estándar en un mercado. Me estaba mintiendo. Quien sabe a cuántos habrá engañado.

Casos como el mío o el de Luis Alberto son pan de todos los días. Los agentes comerciales se olvidan de que su tarea va más allá de las ventas. Ellos también son responsables de ensanchar los niveles de cultura financiera y previsional del país.

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Esto hace que las personas terminen desconfiando del sistema pensional como un todo. Además, invita a promover debates de nacionalización de recursos administrados por las AFP (Como el fomentado por Gustavo Petro), desmotiva a quienes pueden cotizar, e impulsa traslados “irracionales” entre regímenes pensionales (tenga claro que ni es mejor Colpensiones ni es mejor un fondo de pensiones, depende de cada caso).

Las propuestas

Para tomar el toro por los cuernos, y corriendo el riesgo de ser impopular, propongo tres líneas de trabajo en una reforma pensional.

  1. Quien quiera ejercer el oficio de agente comercial de un fondo de pensión obligatorio, debe aprobar periódicamente exámenes específicos que den garantía de su idoneidad. Así como en el caso de las pensiones voluntarias.
  2. Se deben establecer sanciones para quienes induzcan a terceros al error o promuevan ofertas comerciales engañosas. No sería extraño que un juez o una Corte empiece a tomar decisiones sobre un asunto aplazado.
  3. Para que este y otros temas tengan un único doliente, y en línea con una de las propuestas de reforma del BID, el sistema de protección a la vejez debe estar en cabeza de una sola entidad. Hoy las funciones están repartidas entre los sectores de hacienda y trabajo.

Así como los pilotos de avión se someten a estrictos estándares, porque de ellos dependen nuestras vidas. De la asesoría de un agente comercial depende nuestro futuro. Don Luis Alberto Rodríguez habría preferido un piloto responsable.

* Los nombres son ficticios.

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