Opinión

  • | 2014/02/10 14:00

    De Gutenberg a Zuckerberg

    Lo que pasa en Facebook es un reflejo de lo que pasa en las calles, del comportamiento de los nuevos renacentistas, que somos nosotros. Opinión de Felipe Londoño.*

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Hacemos parte de un mundo hiperconectado en el que convive una generación de personas que desarrollaron sus actividades laborales sin correo electrónico ni acceso a las redes sociales y una generación de personas que no conciben su vida sin estar conectados con la pantalla de cualquier dispositivo mientras están enlazados en la red.

 Los que tenemos entre 35 y 45 años vivimos, trabajamos, estudiamos y algunos nos enamoramos locamente sin Facebook, sin e-mail y aún más, sin celulares; lo que nos permite descontextualizar la presente condición mediática global.

En el mismo sentido, nuestro mundo está mutando como lo hizo Europa durante el Renacimiento. Hoy vivimos el cambio del antropocentrismo al socialcentrismo, lo que ha hecho que las redes sociales tengan un lugar fundamental en la construcción de las relaciones, así como sucedió en Italia durante la época dorada del siglo XV. El gran cambio que generó la aparición de la imprenta, además de valorizar el contenido por encima del medio –suena asombrosamente similar a lo que pasa hoy en la web– fue el de convertir la lectura o, a través de ella, el conocimiento en algo íntimo, privado y sin censura, tal como lo disfrutamos en la red inventada por Zuckerberg hace 10 años.

Facebook es entonces un espacio que refleja el upgrade que ha hecho la humanidad porque hoy somos personas sociales convertidas en medios de comunicación gracias a la posibilidad de compartir nuestras ideas, pensamientos y sensaciones con un solo click. La misma transición que Gutenberg nos regaló con la democratización del conocimiento y la difusión de las letras hace seiscientos años, la inició Zuckerberg un 4 de febrero del 2004 cuando publicó en la web la primera actualización de estado en su perfil de Facebook.

Esta situación actual trae responsabilidades como individuos y como generación, de la misma manera como creo firmemente que ciertos hombres del Renacimiento eran concientes de serlo y de lo que esto implicaba. Nuestro criterio sagrado tiene que rendir frutos dentro de los próximos 10 años –si queremos de verdad empezarlos a recoger antes de los problemas de próstata– porque serán los años más productivos. Tenemos que devorárnoslos como si el mundo se fuera a acabar en el 2021, porque esta será la última década realmente productiva para nosotros, que somos eslabón perdido de la comunicación digital.

Así como las marcas se construyen sobre el sentimiento y la movilización de las personas que las siguen, el escenario de las redes sociales también se construye en la interacción de los usuarios, que son la base de la comunicación y las relaciones del mundo digital; de la misma manera que sucede en la vida cotidiana.

* C.D.R
Precise Engagement
@felipunk1

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