Opinión

  • | 2016/12/14 00:01

    Estabilidad financiera: Un activo valioso pero desconocido

    La estabilidad financiera es un activo invaluable para la estabilidad macroeconómica, pero cuando el sistema financiero de un país funciona adecuadamente, la importancia de dicha estabilidad pasa desapercibida.

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Para el Banco de la República como autoridad monetaria es indispensable que haya estabilidad financiera para poder influir el comportamiento de la economía con sus decisiones de política monetaria.

La estabilidad financiera entendida como la situación que permite al sistema financiero intermediar eficientemente los flujos financieros y que contribuye a una óptima asignación de recursos (dada la información disponible), es un pilar de la estabilidad macroeconómica y permite, por ejemplo, una adecuada transmisión de los movimientos de tasas de interés que realiza un banco central hacia el sistema financiero y, por ende, al resto de la economía (sector público, sector real, etc.).

Eventos de inestabilidad financiera tienen efectos no deseados como lo que ha sucedido desde 2008 en muchas economías desarrolladas, donde sus bancos centrales han mantenido tasas de interés cercanas a cero o incluso negativas, sin lograr reactivar el mercado de crédito; incluso exponiendo a la economía a formación de burbujas.

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En el caso colombiano, en años recientes además de la desaceleración económica originada en la caída de los ingresos petroleros y en el deterioro de la demanda externa, han ocurrido eventos que han ocupado la atención de los medios de comunicación y han generado percepciones de riesgo sobre el sistema financiero nacional: El escándalo de las libranzas en compañías no vigiladas por la Superfinanciera; la insolvencia de Conalvías; la intervención de Electricaribe; la crisis de Pacific Rubiales, son algunos ejemplos de eventos de riesgo de crédito recientes en el país.

A pesar de estos eventos, el sistema financiero colombiano sigue siendo sólido, pero en un escenario de lento crecimiento económico que se avecina para 2017 y ante el riesgo de salida de capitales ante cambios en la postura monetaria en EE.UU. y una política proteccionista en las economías desarrolladas, vale la pena destacar algunos elementos del más reciente reporte de estabilidad financiera publicado semestralmente por el Banco de la República.

El Emisor en dicho reporte, correspondiente a septiembre de 2016, muestra los resultados de un ejercicio de sensibilidad que busca calcular el impacto potencial de un escenario hipotético adverso que incluye un choque al financiamiento externo. Éstos indican que el impacto de dicho escenario sobre la solvencia técnica del conjunto del sistema bancario tendría una magnitud moderada; a pesar de que significaría reducciones en los niveles de rentabilidad y en la dinámica de la cartera del sector financiero.

Con cifras a junio de 2016 la cartera otorgada a empresas (comercial y microcrédito) totalizó 241 billones de pesos, equivalente al 61.2% de la cartera total de los establecimientos de crédito, siendo el rubro más relevante para la estabilidad financiera. Como proporción del PIB el endeudamiento total del sector corporativo registró una reducción de 1.9% en el último año al ubicarse en 55.8%.

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Según el reporte de estabilidad, el análisis de diversos indicadores permite inferir que los sectores económicos en los cuales el riesgo de crédito se ha incrementado en mayor medida son: minería; transporte, almacenamiento y comunicaciones; actividades financieras y de seguros; y hoteles y restaurantes. Entre junio de 2015 y el mismo mes de 2016, los sectores mencionados exhibieron aumentos significativos en su indicador de calidad por riesgo (proporción entre la cartera riesgosa y la total), mientras que el indicador de calidad por mora (razón entre la cartera vencida y la total) en la mayoría de sectores, a excepción de la agropecuaria, comercio y la de actividades inmobiliarias, presentó deterioro, especialmente en la actividad minera.

En todo caso, el documento del Emisor destaca que, aunque el sector corporativo privado, al cierre de 2015, mostraba una situación de apalancamiento menos favorable con respecto al promedio histórico, la evidencia sugiere que, en promedio, las empresas cuentan con suficientes recursos líquidos para cubrir la totalidad de sus obligaciones de corto plazo.

Con respecto al riesgo cambiario, el reporte enfatiza que, dado que en Colombia existen límites a los descalces cambiarios en el sistema financiero y que los intermediarios del mercado cambiario, por lo general, deciden no asumir riesgo de tasa de cambio, el principal canal de riesgo de la depreciación sobre los establecimientos de crédito es una situación de no pagos por parte del sector real. Según el documento, pese a que los indicadores de riesgo de crédito de empresas vulnerables a la depreciación de la tasa de cambio se deterioraron entre 2014 y 2016, éstos han sido consistentemente más bajos que los de las empresas no vulnerables, lo cual significa un riesgo moderado.

No cabe duda de que este tipo de conclusiones derivadas de un seguimiento minucioso a la actividad financiera de todos los participantes del sistema financiero es un elemento clave en la implementación exitosa de la política monetaria en cualquier país. Por eso entender las decisiones del Banco Central no es replicar una simple regla si no que requiere adentrarse más en el detalle de este tipo de asuntos. La postura monetaria de cada momento es apenas una pieza del engranaje de medidas de política económica que conjuntamente determinan la capacidad de las autoridades para alcanzar y mantener la estabilidad macroeconómica.

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