Opinión

  • | 2018/02/12 00:01

    Escolarización no es lo mismo que aprendizaje

    En la edición de 2018, titulada APRENDER para hacer realidad la promesa de la educación, por primera vez en su historia, el Banco Mundial dedicó el informe sobre el desarrollo mundial, en su totalidad, al tema de la educación.

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Impresiona que organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, ahora centren su preocupación en la educación inicial y los primeros años de vida de los niños, como la base para mejorar la calidad de la educación de los más pobres. De igual forma, llama la atención que el informe del Banco Mundial del 2018 exprese como interés supremo de la educación el aprendizaje de los más pobres y la calidad de la educación; o los esfuerzos de la OCDE para demostrar, a través de los informes anuales de panorama de la educación, cómo el gasto educativo por niños en países como Colombia es 3 y hasta 4 veces menor a lo que invierten por niño en promedio los países de esa organización.

He sostenido que esas organizaciones (BID y Banco Mundial) tienen una enorme responsabilidad en las malas decisiones de política pública de los países latinoamericanos a raíz de sus recomendaciones de política educativa, formuladas durante los años 80s y 90s del siglo pasado, con énfasis en la demanda, la privatización del sistema educativo, el mejoramiento de la gerencia educativa y la eficiencia del gasto.

En Colombia, dichas políticas, en parte, explican por qué las facultades universitarias de educación no son las mejores, y por qué el desinterés de invertir en ellas y apoyarlas; situaciones que aún se mantienen. También tuvieron repercusión en los escasos esfuerzos que hicimos, como país, para posicionar y dignificar la profesión docente.  Se buscó, en cambio, ampliar la matrícula mediante la privatización; para ello, la banca multilateral proponía fortalecer subsidios a la demanda, concesiones y convenios con colegios privados, con el propósito de disminuir los docentes oficiales y la importancia de los sindicatos en la política educativa.

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Así mismo, prevaleció la idea de que gastábamos mucho en educación, y por lo tanto, el problema a solucionar era cómo mejorar el uso de los recursos públicos y lograr más con menos. Esta percepción fue respaldada por varios técnicos de Planeación Nacional, algunos de los cuales resultaron después trabajando para dichas organizaciones.

Celebro que el informe del Banco Mundial cambia de manera estructural el análisis y la propuesta educativa, ahora destaca la importancia de la educación y su impacto en el desarrollo de las personas, en la calidad de vida y en la lucha contra la pobreza y la discriminación de los más vulnerables. El documento empieza con las citas de Nelson Mandela, quien sostuvo que “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, y de Kuan Chung (siglo VII a. c.):Si tu plan es a un año, siembra arroz. Si tu plan es a diez años, planta árboles. Si tu plan es a cien años, educa a los niños”.

Según el Banco Mundial los mensajes principales del informe en educación del 2018 son:

  1. Escolarización no es lo mismo que aprendizaje. No basta que los niños asistan a la escuela, se requiere que la sociedad, los docentes y los padres de familia valoren cómo aprenden, qué están aprendiendo y qué se necesita para facilitar y apoyar el aprendizaje.

  2. La escolarización sin aprendizaje no es solo una oportunidad desaprovechada, sino también una gran injusticia con los niños pobres o de hogares marginados quienes más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida.

  3. Los bajos niveles de aprendizaje en los países de ingreso bajo y mediano constituyen una problemática que se puede abordar. Por ejemplo, el Banco Mundial recomienda a los países: aprender más sobre el nivel de aprendizaje para que su mejora sea un objetivo formal y medible, la medición y la evaluación para el diseño de política educativa y no, principalmente, como herramientas para establecer recompensas y castigos, lograr que las escuelas estén al servicio del aprendizaje de los estudiantes y construir coaliciones y alinear a los actores para que todo el sistema favorezca el aprendizaje.

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El Informe destaca que existe una crisis de aprendizaje que se evidencia en los resultados de aprendizaje poco satisfactorios para los más pobres. El BM sostiene que algunas de las causas que sustentan esta afirmación son: los niños no llegan a la escuela preparados para aprender; los docentes no tienen las competencias ni la motivación para enseñar de manera eficaz; los insumos no llegan a las aulas o, cuando se cuenta con ellos, no tienen un efecto en el aprendizaje y; una mala administración y gobernanza suelen menoscabar la calidad de la escolarización.

Por último, el BM hace énfasis en lo que ya sabemos pero que nuestros gobiernos y quienes inciden en la definición de políticas públicas aún no valoran: la escolarización sin aprendizaje “constituye una injusticia. Sin aprendizaje, los estudiantes estarán condenados a vivir en la pobreza y la exclusión, y los niños con los que la sociedad está más en deuda son los que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida. Las condiciones del aprendizaje, al igual que sus resultados, son casi siempre peores entre los grupos desfavorecidos. Por otra parte, aún hay demasiados niños que ni siquiera asisten a la escuela. Se trata de una crisis moral y económica que debe afrontarse de inmediato”. ¿Cuándo empezaremos en serio, por ejemplo, con los niños del sector rural y de las regiones más pobres de Colombia?

 

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