Opinión

  • | 2016/03/30 00:01

    ¿Es viable el capitalismo consciente en Colombia?

    El capitalismo consciente aún en épocas de incertidumbre económica como la actual, es una opción viable y necesaria para lograr un mayor desarrollo económico y social del país.

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El capitalismo consciente ha tenido muchos detractores que lo ven como un modelo ingenuo e idealista. Algunos empresarios han llegado a pensar que solo se podría aplicar en buenos tiempos económicos y en compañías grandes, porque además tendrían que hacerse mediciones en temas que usualmente no se miden, haciendo difícil su seguimiento, lo cual confundiría a sus directivos y accionistas. Cambiar el concepto de la maximización del accionista en favor de terceros, cambia totalmente el sentido de capitalismo tal y como está concebido.

Evidentemente hacer capitalismo consciente implica cambiar las premisas con las que fue concebido el capitalismo desde Adam Smith. No es la maximización para los accionistas, ni la suma cero donde unos ganan y otros pierden para lograr equilibrio económico, se basa en lograr que todos los integrantes del sistema crezcan al mínimo necesario para que todos avancen y así crezca la economía y todos los aspectos sociales. 

Hace algunos días un empresario colombiano me comentaba que le parecía imposible y hasta ingenuo pensar que en estos tiempos de desaceleración económica, una empresa pudiera lograr que todos los partícipes de la organización ganaran, pues era más que evidente que uno o varios estaban perdiendo. Que quizá esto es posible en épocas de vacas gordas donde es viable darle a todas las personas lo justo; un buen salario a los empleados, cumplir con los bancos, pagar los impuestos al Estado, pagar dividendos a los accionistas, porque cuando hay dinero todo se puede.  

Continuó su exposición comentándome que su empresa empezaba a tener grandes dificultades porque con la actual tasa de cambio se le estaba incrementado el valor de la materia prima que en su mayoría es importada y que, finalmente, ante la imposibilidad de llevar ese sobrecosto al producto final, porque no lo pagaban los clientes, había tenido que optar por no hacer incrementos salariales.

Y agregó que si quisiera aplicar la máxima del capitalismo consciente que todos los partícipes ganen, el cliente estaba ganando porque ha continuado pagando el producto al mismo precio, los proveedores del exterior también porque se les estaba pagando de contado porque en las actuales circunstancias habían perdido un poco la confianza en el país y no dan plazo. El Estado, también debe sentirse satisfecho pues cada vez pagamos más impuestos, en cuanto al medio ambiente, también estamos cumpliendo con todas las normas de manufactura porque de lo contrario nos quitan la licencia, así es que para hacer el análisis corto estarían perdiendo los empleados porque no pudimos subir salarios y los accionistas porque si bien aún no están perdiendo tampoco están ganado lo que deberían.  

Y le pregunté: ¿Qué medidas han adoptado para afrontar la situación? Me respondió que estaban recortando gastos y que la principal medida había sido la de no aumentar los salarios. Definitivamente los empresarios están acostumbrados a tomar decisiones de manera lineal, con lo cual es muy difícil que en épocas como las actuales todos los stakeholders, suban al mismo nivel. En su caso, el cliente no sufrió, el proveedor tampoco, pero el empleado sí ¿por qué? porque no se tomaron decisiones de fondo como tratar de encontrar un proveedor nacional o una materia prima similar o unirse a él para fabricar una o hablar con el proveedor internacional, hacerle entender la dificultad y buscar mecanismos de financiación y/o cambiar las condiciones de pago. También hubiera podido hablar con los bancos, incluso con el Estado. Cuando uno trata el problema con todos los implicados encuentra las soluciones de manera más justa.

Lo más importante es entender la empresa como un sistema. Él empezó por proteger al cliente, ¿por qué no a los empleados? Hubiera podido hablar con ellos y plantearles la situación, solicitarles su ayuda y compromiso para organizar entre todos una campaña para detectar gastos innecesarios, o para estudiar la sustitución de materias primas, pero no, siempre se empieza por el eslabón más débil de la cadena. Si usted afronta esta situación desde la mirada de otro observador, es decir desde apoyarse en la lealtad de sus empleados en vez del tradicional recorte de salario, estaría pasando de un pensamiento lineal a uno sistémico.

El capitalismo consciente no significa ingenuidad, ni desborde ilimitado de los recursos en todos los stakeholders, ni despilfarro, significa que los directivos tengamos un liderazgo consciente de la interdependencia de todos los partícipes de la organización. Ser consciente, es no desequilibrar el sistema, lo que estamos acostumbrados a hacer, por un pensamiento lineal.

El capitalismo es un sistema que suele mantenerse en estado de desequilibrio, cuando el  empresario busca equilibrarlo al interior de la empresa está ejerciendo un capitalismo consciente. Si el sistema se mantiene organizado todo fluye.

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