Opinión

  • | 2016/04/12 00:01

    ¿Es usted un líder que se compromete con el desarrollo de su gente?

    Comprometerse con la gente que tiene a cargo es una de las responsabilidades más importantes de un líder. Quien no invierte tiempo y recursos en el desarrollo de sus equipos está condenado a que la gente se quede haciendo lo mismo o lo abandonen en busca de una mejor oportunidad.

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Un buen líder cuida de los que están en su cargo. Un mal líder se ocupa de los que le cuidan.- Simon Sinek.

Llegar a posiciones que impliquen tener personas a cargo, exige que los líderes tomen conciencia de la responsabilidad que implica desarrollar su equipo de trabajo, sin embargo no es lo más común. La mayoría de las veces se confunden las competencias técnicas de un líder y se oyen comentarios como: “Sabe mucho del tema, es inteligente, orientado a resultados”  y se deja de un lado, ¿Qué tanto le interesa desarrollar gente?, esa pregunta escasamente se la hacen a candidatos que se estén postulando para un cargo que requiere manejo de gente, por ingreso a una compañía o promoción.

A uno de los líderes que conocí le parecía que era suficiente hacer comités y mirar los resultados del negocio, sacar el tiempo para hacer retroalimentación de su gente era casi imposible y la asistente sufría cuadrando la agenda. No obstante, una vez cuadrada la sesión del año, llegaba el gran día. Todos listos y a la mitad del encuentro: ¡oh sorpresa!, el líder dice: “dame unos minutos tengo una llamada que debo atender”. Las personas que trabajaban con este líder, sentían que no les importaba como personas sino como resultado. Al final, una alta rotación del equipo, pérdida de talento y personas que no son de alto desempeño seguían ahí luego de varios años, aumentando el ego de ese líder. Así entonces, una vez entraba un miembro nuevo había una gran dificultad para su adaptación.

Cuando se llega a posiciones de liderazgo que impliquen tener gente a cargo, pregúntese si está dispuesto a sacar el tiempo para desarrollar a las personas, lo cual implica tener tres tipos de conversaciones: 1. Acerca del negocio y las metas por cumplir. 2. Acerca de cómo está logrando cada miembro de su equipo alcanzar los resultados y sobre la carrera dentro o fuera de la compañía, (sueños, proyecto de vida, expectativas de crecimiento) 3. Acerca de qué está haciendo con el desarrollo de la gente que tiene a cargo y preguntar cómo va.

Realizar estas tres conversaciones es una buena práctica que la observé de un líder en una multinacional que le interesa el desarrollo de la gente y se convirtió en una escuela donde envían gente a que se forme. Este líder les ayuda a construir visión integral del negocio, los proyecta con sus sueños, metas y resultados y finalmente los hace visibles dentro de la organización para que puedan ser promovidos. Los resultados: la gente de toda la región aplica apenas se enteran de que hay una vacante en el equipo.

El verdadero líder de estos tiempos y el que todas las organizaciones deberían buscar, debe tener en cuenta que un gran porcentaje de tiempo debe estar dedicado a su gente, generando visión, compartiendo espacios de crecimiento y apoyándolos a que sean mejores y trasciendan en el ámbito profesional y personal.

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