Opinión

  • | 2016/08/24 00:01

    ¿Es posible una recesión económica en Colombia?

    A medida que avanza 2016 varios indicadores muestran un continuo deterioro de la actividad económica, recientemente las cifras de ventas minoristas y producción industrial cayeron como un balde de agua fría.

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Técnicamente se considera que una economía entra en recesión cuando se obtienen dos lecturas trimestrales negativas de crecimiento económico; recientemente las recesiones han estado de moda en Europa, pero en Colombia esto era impensable hace apenas dos años.

A medida que avanza 2016 varios indicadores muestran un continuo deterioro de la actividad económica, recientemente las cifras de ventas minoristas y producción industrial cayeron como un balde de agua fría a los analistas que esperábamos ver resultados diferentes (menos malos), no es coincidencia que la firma JP Morgan revisara su pronóstico de crecimiento económico para 2016 de  2,1% a 1,7%. En este punto parece cada vez menos probable que se cumpla con la meta del gobierno (3%).

Consumo de capa caída:

Las cifras de ventas minoristas muestran un evidente deterioro del consumo con una variación del -0,7% para el mes de junio donde el sector más perjudicado es el de vehículos, específicamente transporte y carga dando cuenta de una menor actividad económica:

Índice de confianza del consumidor:

El ICC calculado por Fedesarrollo continúa mostrando lecturas negativas, en el mes de julio presentó un balance de -14,9% donde el componente que más preocupa a los colombianos es el de condiciones económicas, situación que puede dilatar las decisiones de compra de bienes durables.

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La falacia de la producción industrial:

Mes a mes las lecturas de producción industrial son positivas, sin embargo, esto es debido al efecto Reficar; como ejemplo tenemos que la variación anual de la producción industrial a junio fue de 6.6%, pero al descontar el efecto Reficar encontramos que la variación solo habría sido de 2,3%, lo que es considerablemente menor al 4% que registrábamos al mismo corte en 2014.

El gran problema con que la industria nacional sea liderada por la refinación de petróleo es que este es un sector intensivo en capital pero no en mano de obra. Es gravísimo que este sector presente una variación negativa en personal ocupado (-5,1%), es decir, se están destruyendo puestos de trabajo.

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Política monetaria y fiscal contraccionistas:

El incremento en la tasa de intervención por parte del Banco de la República responde al deterioro en las expectativas de inflación y a la necesidad de contraer el consumo para cerrar el déficit en cuenta corriente, es decir, la junta directiva estaba prácticamente contra la espada y la pared; una situación similar tiene el gobierno que ante las afugias fiscales se ve obligado a salir en el peor momento posible a subir impuestos. Ante semejante escenario no queda más remedio que aceptar que creceremos menos.

Todos los huevos en una canasta:

Todos los indicadores señalan un crecimiento considerablemente menor al que esperábamos a comienzos del año, y aunque la posibilidad de una recesión económica es lejana, si es importante tener en cuenta que el gran motor de crecimiento desde 2017 será la construcción de las vías de 4G, cualquier retraso en cronogramas, ejecución o financiación de las obras plantearían serias amenazas el crecimiento de nuestra economía.

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