Opinión

  • | 2017/05/26 00:01

    El equilibrio entre trabajo y vida personal es un mito

    ¡Lograr la armonía entre el trabajo y la vida es más valioso que luchar por el equilibrio entre trabajo y vida!

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¿Alguna vez han sentido que están viviendo múltiples vidas? ¿Y que sus diversas encarnaciones –ejecutivo, cónyuge, padre, amigo, escritor, profesor, atleta– entran en conflicto, en lugar de complementarse entre sí? La mayor parte de los profesionales se aferran a la idea de que la vida empieza cuando se han cumplido las horas laborales y se pensionan. En definitiva, es un pensamiento muy pobre.

Cuántas veces hemos escuchado la historia de un alto ejecutivo que quiere retirarse para poder empezar a usar su tiempo y seguir su sueño de ser escritor. O el de una persona joven que es voluntaria en una pasantía no remunerada en una comunidad y que cumple su pasión por ayudar a otros y, cuando vuelve a casa, conserva la “atadura” de un trabajo porque sólo le sirve para pagar facturas.

La mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que el concepto de equilibrio vida laboral – vida personal es un mito, y esto sólo refuerza el pensamiento de que el trabajo es el trabajo y la vida es la vida. La gratificación tardía inherente al modelo de “trabajo – ganancia – retiro” de las etapas de un profesional, no compagina con el deseo innato de vivir cada día al máximo.

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He escuchado el relato de vida de algunos profesionales y me he dado cuenta de algo simple pero muy profundo: aquellos que llevan vidas satisfactorias y exitosas es porque han logrado aprovechar sus fortalezas y pasiones únicas, para hacerlas útiles en otras personas.

La vida podría resumirse con la relación de: trabajo/estudio, hogar/familia, comunidad/sociedad y el ámbito privado, que se compone por mente, cuerpo y espíritu. Y si bien es casi imposible tenerlos a todos funcionando de manera balanceada al mismo tiempo, sí es posible “ser consciente de lo que más nos importa” y trabajar acciones que den como resultado una vida mejor en cada ámbito. Así pues, el enfocarse en la interacción trabajo-vida no debe hacerse para buscar un balance, sino para crear armonía y disminuir el conflicto entre ambos.

Y ahora viene mi recomendación, y es dejar de lado las habilidades de las que más se carecen para enfocar la energía en perfeccionar los puntos fuertes. Dicho esto, les sugiero tres aspectos prioritarios para iniciar la armonía entre “el trabajo” y “la vida” 

  1. Alinear acciones con nuestros valores, encontrando significado;

Debemos pensar que nuestro quehacer diario debe contribuir a los demás, al hacer esto se podrán apreciar de forma más evidentes las acciones personales, pues habrá reflejos constantes de los valores que se poseen y aquello que no esté alineado con éstos, se pueden eliminar o reducir de forma paulatina.

  1. Aclarar expectativas con las personas más cercanas;

Al responder la pregunta: ¿Cuáles son las principales cosas que las personas quieren o necesitan de mí? pueden aclararse las expectativas mutuas, considerando a todas las personas como parte de un sistema social que necesita de interacción y ayuda conjunta para mejorar su interrelación.

  1. Desafiar el statu quo.

No conformarse con la rutina, es necesario mantener acciones diarias por determinados periodos, que planteen nuevas formas de hacer las cosas y así refinar las ideas, para que se generen beneficios en diferentes momentos de la vida.  Utilizando la “teoría de las pequeñas victorias" para tener un progreso incremental cada día.

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Por último, cabe anotar que la contribución más importante que se puede hacer a las empresas es su gente, no la tecnología. Para ello, hay que tratar al trabajo como medio para ayudar a descubrir sus vocaciones y pasiones, y no un fin en sí mismo. Entonces, hay que perseguir la inclinación por desarrollar a la gente en todo lo que hace y en todos los ámbitos de su vida.

Woody Allen dijo una vez: "El ochenta por ciento del éxito es aparecer". Aunque he descubierto que esto es cierto, sólo es posible si aparecemos en todos los aspectos de nuestro trabajo – vida. La falta de armonía conduce al agotamiento y a la insatisfacción. Por esto hay que asegurarse de honrar nuestras pasiones, aprovechar nuestra vocación y servir a los demás. Siempre teniendo en cuenta que no es un acto independiente en sí mismo sino un método diario para cultivar.

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