Opinión

  • | 2016/08/24 00:01

    Entre el poder y la autoridad

    Los políticos y buena parte de nuestros directivos empresariales están en deuda con los colombianos, porque la gran mayoría no ejercen autoridad en el desempeño de sus cargos, sino que imponen el poder coactivo. Aquí analizamos la diferencia entre poder y autoridad.

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Son pocos los líderes mundiales que logran conservar una imagen totalmente transparente en su actuar por largos periodos. Si vamos al contexto latinoamericano en el ranking de los mandatarios que empiezan muy bien y terminan con una imagen desfavorable están Hugo Chávez o el expresidente Álvaro Uribe, quien a pesar de considerarse uno de los mejores presidentes de Colombia, luego de su reelección, terminó enredado en su autoridad con muchos elementos de juicio negativos sobre el tema de su reelección; la primera razón para que esto suceda es porque intentan mantenerse en el poder a cualquier precio; el Presidente Santos no se queda atrás ya que ha perdido casi toda su autoridad debido a su continua falta de claridad en casi todas sus decisiones que han dejado al país en una gran incertidumbre.

Quizás  de los pocos que medio se han ganado la autoridad por un manejo claro y transparente son, el expresidente de Uruguay José Mujica y la primera ministra de Alemania Angela Merkel. Por nombrar a algunos de los políticos peor rankiados con poder pero sin ninguna autoridad está Nicolás Maduro, que es el ejemplo más claro del abuzo del poder sin autoridad y el del candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, con un gran poder económico, pero sin autoridad, por su discurso poco o nada convincente, basado en ideas xenofóbicas.

Con estos ejemplos queda clara la diferencia entre poder y autoridad. El poder es la fuerza socialmente reconocida que da el cargo y la autoridad es el saber reconocido socialmente. Es el respeto a la sabiduría. El poder y la autoridad son las dos caras de la misma moneda.

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Igual sucede en las empresas. Durante los 25 años que llevo ejerciendo como investigador, profesor y consultor en los cuales he conocido el desempeño de más de más de 8 mil ejecutivos latinoamericanos, tengo que decir con la mano en el corazón que tan sólo muy pocos han desarrollado el talante directivo que se necesita en el ejercicio del poder. Incluso muchos a quienes consideraba como excelentes, desafortunadamente no lo han evidenciado en épocas de crisis, que es donde se reconoce verdadero líder, que se encuentra principalmente en el reconocimiento de las demás aunque tengan dificultades económicas.

Es tan importante el buen uso del poder y de la autoridad que si me preguntan dónde está el mayor riesgo de una empresa, yo diría que en la dirección. Hay gente que aunque haya estudiado administración no sabe ejercer el poder, ni la autoridad, que es la fortaleza que debemos tener los directivos para mantener unida la organización y encontrar las respuestas de salida ante una situación difícil.

Muchos directivos justifican sus actuaciones por el entorno. Por ejemplo, argumentan que les fue necesario despedir personal porque la situación es compleja. Esta debería ser la última alternativa, una persona con poder y autoridad bien manejados se esfuerza por encontrar otras salidas diferentes a la de usar su poder de manera implacable. A los directivos se les contrata con la finalidad de generar  múltiples alternativas y lograr hacer lo correcto en épocas de crisis, que sería la de tratar de hacer el menor daño posible a terceros o a cualquiera de los partícipes de la organización. El investigador Juan Antonio Pérez López habla del poder coactivo “…. representa la capacidad de un sujeto para configurar la realidad del modo que más le guste, que mejor satisfaga sus deseos”. Es decir la persona con poder coactivo sabe que puede manejar su entorno, cuando tiene esa concepción simplista del poder, es lógico, que pretenda retenerlo e incluso incrementarlo para evitar que otra persona lo tenga y sea ella quien maneje el entorno.

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Vamos a citar dos ejemplos de directivos con una circunstancia empresarial similar para clarificar estilos diferentes de gestión empresarial y manejo del poder.  Al inicio de este año muchas organizaciones del sector petrolero tuvieron una situación económica  difícil, en el primer caso al que voy a referirme uno de los directivos despidió fulminantemente a un extenso grupo de personas en procura de salvar algo del patrimonio que quedaba, tratando de buscar una reducción de costos, incluso denigraba de las personas que trabajaban con él. Las personas que quedaron a su cargo, no confiaban en él y tenían en la mira cambiar de trabajo con lo cual trabajaban estrictamente en el horario legal, dejaron de tener iniciativa e interés en el trabajo, lo que finalmente hizo que la empresa colapsara y terminara en sensación de pagos y en ley 1116.

Otro directivo de una empresa diferente del mismo sector, con mayores competencias blandas que el anterior, lo que hizo fue involucrar a todos los líderes de la organización dentro de un pensamiento sobre el futuro de la empresa, siendo muy empático y manifestándoles su interés en lograr nuevos desarrollos para no tener que cerrar la organización. Invitó a todos sus directivos a buscar alternativas y hacer un pensamiento estratégico de largo plazo, con procesos que pudieran funcionar y encontró una oportunidad de negocio para estructurar proyectos en las 4G, aprovechando que algunos directivos tenían conocimientos y relaciones con quienes vienen desarrollando trabajos de infraestructura en esta materia, así que esta empresa logró realizar alianzas a nivel nacional e internacional para desarrollar trabajos en esta área en los que aprovechó las habilidades y capacidades de muchos de sus directivos en este nueve sector.  

La mayoría de los directivos de esa compañía eran ingenieros especializados en la construcción de oleoductos, lo cual era una experiencia muy valiosa para los temas de infraestructura. Además,  como no generaban flujos de caja, la misma organización generó alternativas de reducción de salarios, sustitución por acciones, de manera que lograron mantener la liquidez,  hoy están en nuevos negocios porque sus  líderes lograron afrontar la crisis del sector con un buen manejo del poder.

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En el primer caso el directivo ejerció su poder porque su obligación era liquidar y tratar de salvar lo que fuera del patrimonio, con lo cual ese uso del poder no es suficiente, el segundo generó alternativas para directivos sustituyendo liquidez por acciones, generó empleo con proveedores de la misma empresa y en algunos casos, formó gente. Esta organización fue responsable con las personas, haciendo que ese efecto secundario fuera el mínimo posible, entendiendo que su responsabilidad era la de mantener viva la empresa.

En este segundo caso el directivo utilizó ambas caras de la moneda, es decir utilizó el poder para hacer todos los ajustes dentro de la estructura de la organización,  pero lo que más utilizó fue su autoridad, haber tenido en cuenta lo que pensaban las personas que conforman la organización, haberse reunido con ellas, escucharlas. La grandeza de un directivo se observa en las crisis, el segundo directivo del ejemplo expuesto, era empático con las personas Vs el primer directivo que le hizo caso al propietario y despidió masivamente a las personas con un trato humillante, con falta de conocimiento y falta de voluntad.

Para los propietarios, empresarios y directivos de todo tipo de empresa, el mensaje que debemos transmitir es de nuestra responsabilidad en el ejercicio del poder. Mucha gente quiere llegar al poder pero no sabe cómo  ejercerlo. Sin el poder no habría sociedad ni empresa, pero el verdadero camino es la autoridad que es la que le dan los demás por tres elementos: que todas sus acciones tengan contemplados al menos tres criterios de decisión, que todo lo que haga afecte positivamente a terceros, en caso de una situación extrema buscar la mínima afectación posible a terceros, que todo lo que haga tenga un aprendizaje positivo en la organización  y evitar el aprendizaje negativo con malas prácticas y finalmente que la alternativa escogida sea económicamente viable.

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Todos estos criterios de la racionalidad deben ir acompañados de una inteligencia emocional humanista, que aunque haya que tomar decisiones duras se hagan con el mayor respeto al ser humano. El término más próximo al de autoridad es el de prestigio.

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