Opinión

  • | 2017/01/30 09:45

    En vez de despilfarrar los recursos de las regalías, apostémosle a los maestros y a la educación

    Apostémosle a la educación, démosle a los docentes el lugar que se merecen y, a través de ellos, creemos capital humano en las regiones.

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Nuevos escándalos ponen en evidencia la necesidad de replantear la destinación que se le da a una parte importante de los billonarios recursos con los que cuenta el Sistema General de Regalías (SGR).  Recientemente, la Contraloría General de la República encontró que se  han dilapidado miles de millones de pesos que se destinaron a proyectos de ciencia, tecnología e innovación. No permitamos que se sigan robando estos recursos, un análisis detallado del uso de estos dineros a lo largo del país, revela que podríamos hacer mucho más si destináramos una parte importante de ellos a mejorar la calidad de nuestros maestros; generando incentivos y dándole el lugar que merece la carrera docente, creando a través de la educación, el capital humano que necesitan las diferentes regiones del país. 

Los casos recientes no son sólo ejemplos de corrupción en el manejo de las regalías, sino también claras muestras de la ineficiencia en la destinación de estos dineros. A lo largo del país, los recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación de regalías han terminado financiando proyectos de fines científicos y tecnológicos muy cuestionables. Con recursos de este fondo, por ejemplo, se ha terminado financiando un estudio sobre el corredor agro ecológico caribeño en Córdoba, y en el Amazonas, por otra parte, se ha apoyado otro estudio para el fortalecimiento de la cultura ciudadana. Lo cierto es que al revisar algunos proyectos financiados con estos recursos, se observa que no existe una política pública que articule estos proyectos, cuya aprobación parece obedecer más a fines políticos que científicos. 

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Producto de la baja inversión en investigación y recurso humano de alto nivel, es manifiesta la falta de capacidad que existe en varios departamentos y municipios del país para la formulación de proyectos que permitan aprovechar en debida forma los recursos de regalías destinados para ciencia, tecnología e innovación. Prueba de ello es que el Observatorio de Ciencia y Tecnología logró establecer que para agosto de 2014, sólo 10 departamentos habían logrado aprobaciones de proyectos por más del 50% de los recursos asignados a través del sistema.

Aunque el actual esquema de regalías en principio busca que los beneficios de la explotación de recursos naturales no renovables se distribuyan hacia la población más pobre, contribuyendo así a la equidad social, no podemos desconocer que el modelo tiene limitaciones que por una parte impiden que varias regiones del país tengan acceso a una porción de estos recursos y por otra parte, hacen que cuando las regiones finalmente acceden a estos dineros, lo gasten en proyectos que no generan verdadero impacto en su población.

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Es por estas razones que venimos proponiendo, a través de un proyecto de ley, que al menos el 20% de los recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del SGR se destinen al fortalecimiento de la carrera docente y a beneficiar a los maestros. En lugar de permitir que con estos recursos se financien proyectos inocuos, hagamos posible que jóvenes destacados en las diferentes regiones del país ingresen a la carrera docente, formándolos en instituciones acreditadas, y permitámosles a los maestros acceder a maestrías para que adquieran conocimientos tecnológicos y científicos que puedan poner en práctica con sus estudiantes.

Busquemos también mejorar la remuneración docente a través de estímulos sujetos al mejoramiento verificable de la calidad educativa, con el fin de que la docencia sea una alternativa laboral digna, que atraiga a los mejores estudiantes y los incentive a hacer carrera docente. 

Formar mejores maestros es clave para transformar la educación de este país y también permitirá que a través de la enseñanza, apalanquemos el uso y apropiación del conocimiento científico en el aparato productivo regional. Esto, a su vez, potencializará la realización de verdaderos proyectos científicos, tecnológicos y de innovación en los departamentos rezagados en la materia.

No permitamos que los recursos de regalías se sigan usando para proyectos sin impacto. Necesitamos maestros capacitados que formen en las regiones el capital humano necesario y capaz de realizar proyectos de impacto en materia tecnológica que le den un uso eficiente y eficaz a los recursos de regalías. Destinemos al menos una parte importante de estos recursos a formar docentes, actualizando sus saberes y especializando su formación en las nuevas tendencias del mercado y la tecnología. Así empezaremos a crear un círculo virtuoso donde mejores y más educadores competentes formen una población capaz de apropiarse de los cambios científicos y tecnológicos propios de nuestra era. Que este sea el punto de partida para formular proyectos innovadores y para liderar la transformación del aparato productivo sacando provecho de los más recientes desarrollos tecnológicos.

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