Opinión

  • | 2016/07/20 00:01

    ¿Y si en lugar de subir el IVA le ponemos impuesto al efectivo?

    La idea de imponer impuestos al uso del efectivo o incluso de eliminarlo por completo en las transacciones financieras no es nueva, el argumento principal e irrefutable es que el efectivo es extremadamente difícil de rastrear por lo que facilita las actividades criminales.

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Al leer el título de esta columna usted podría pensar que solo se trata de más publicidad para que los bancos se hagan ricos a expensas de aquellos que estamos obligados a hacer transacciones financieras por las cuales nos cobran altísimas tasas de interés si se comparan con los rendimientos que generan nuestros recursos en una cuenta de ahorros; pues bien, empezaremos por suponer que es posible aplicar la regulación necesaria para que se pague lo justo por nuestro dinero y para que no se realicen cobros por los servicios que los bancos deberían ofrecernos por el simple hecho de utilizar nuestros ahorros.

La idea de imponer impuestos al uso del efectivo o incluso de eliminarlo por completo en las transacciones financieras no es nueva, el argumento principal e irrefutable es que el efectivo es extremadamente difícil de rastrear por lo que facilita las actividades criminales y de economía subterránea. Hace poco el Banco Central Europeo (BCE) decidió dar muerte al billete de 500 euros por esta misma razón.

Acabar con el uso del efectivo en un país como Colombia podría tomar varios años, pero no sería del todo descabellado pensar en un impuesto al uso de los billetes y las monedas que podría traer múltiples beneficios como:

  • Profundización de la banca en sectores de bajos ingresos.
  • Eliminación total y definitiva del 4x1000.
  • incremento en el recaudo tributario y reducción de la evasión fiscal.
  • Reducción en actividades criminales como el narcotráfico, blanqueo de capitales, hurto, fleteo y fraude.
  • Formalización, legalización, seguimiento y control a las actividades comerciales con la utilización de mecanismos electrónicos.
  • Formalización del empleo y acceso de más personas al sistema de seguridad social.

La implementación de dicho impuesto abriría la entrada de nuevos agentes recaudadores como restaurantes, locales comerciales, concesionarios, almacenes, supermercados, tiendas, entre otros. Estas entidades tendrían que liquidar y descontar del valor bruto pagado en efectivo dicho impuesto. Esta figura puede ser similar al IVA en recaudo.

Como ya sabemos dentro de poco se presentará al congreso la propuesta de reforma tributaria “estructural” resultado del análisis de una comisión de expertos para la equidad y la competitividad tributaria. Debo decir con pesar que la propuesta de la comisión nuevamente responde a las afugias presupuestales de corto plazo echando por la borda la posibilidad que teníamos de salir del círculo vicioso de las mini reformas que tanto daño le han hecho al aparato productivo del país. Incrementar el IVA al 19% y mantener el GMF  tan solo por su fácil recaudación no parecen propuestas coherentes con una economía más equitativa donde el pago debería responder a la capacidad de tributación de las personas, es decir, los más ricos pagan más y los pobres pagan menos.

Es probable que la propuesta del impuesto al efectivo sea mucho más compleja que subir el IVA, pero si la recompensa es la equidad pues claramente vale la pena correr el riesgo.

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