Opinión

  • | 2017/08/28 00:03

    En 2018, buenas noticias para América Latina

    Los últimos años no han sido fáciles para América Latina en términos económicos. Los múltiples choques externos han sumado a la tensión generada por los retos políticos internos de cada país.

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En primer lugar, la caída en los precios de los commodities como consecuencia del desacelere en China, la amenaza del nuevo mandatario en los EE.UU, Donald Trump, sobre restringir las relaciones comerciales con México y la región, así como las crisis políticas en Brasil y Venezuela, los retos fiscales en Colombia, México, y la transición a un nuevo Gobierno en Argentina, han sido suficientes elementos para generar una tormenta perfecta de incertidumbre y bajo crecimiento económico.

Sin embargo 2018 parece ser un año diferente, con buenas nuevas en el horizonte. Desde una perspectiva macroeconómica regional, observamos que la inflación ha bajado considerablemente, permitiendo que los bancos centrales tengan espacio para reducir tasas de interés. La balanza de pagos de cada uno de los países ha experimentado un proceso de ajuste en los últimos años como consecuencia de los bajos precios en las materias primas. Asimismo el índice CRB Reuters de Commodities exhibe una base en los precios de commodities, haciendo probable que los ingresos por exportaciones de materia prima aumenten para los próximos años.

De acuerdo a la casa de investigación independiente, Capital Economics, Latinoamérica crecerá 2.5% para 2018 en comparación con 1% que se estima para 2017 y una caída de 1.5% que fue en 2016.  Este sería el crecimiento más alto en los últimos cinco años en la región.

En términos de países, Brasil es claramente el principal originador de crecimiento en la región, ya que representa 35% de la economía en América Latina. La reciente crisis del Presidente Temer parece no tener gran impacto sobre las perspectivas de crecimiento para Brasil, por el contrario, los avances en la reforma laboral la posibilidad de algún avance en la reforma pensional antes de las elecciones en octubre de 2018 son buena noticia para los inversionistas. No obstante el déficit fiscal es la mayor preocupación en el corto plazo, el cual ocupa actualmente 9% del PIB. Decisiones como la privatización de Electrobras, y otras 58 pendientes que están en la lista, así como algún logro en la reforma pensional y la estabilidad en los precios de los commodities son claves para que las perspectivas en materia fiscal mejoren en Brasil.

México, quien representa 25% de la economía regional, experimentará algo de desaceleración en la segunda mitad del 2017 como consecuencia de mayor inflación, y por ende mayores tasas. A pesar de esto, se espera un crecimiento de 2.2% para 2017 y 2.8% para 2018. El tema central en México seguirá siendo la renegociación del NAFTA, que no muestra tener mayores consecuencias sobre el acuerdo actual entre EE.UU y México.

Argentina será probablemente el país con mayor crecimiento en los próximos 10 años, aunque actualmente enfrenta un gran reto en materia fiscal que debe ser resuelto por el nuevo Gobierno en espera a que no haya sorpresas para las elecciones en octubre. La desaceleración en Colombia parece haber tocado fondo ante la caída en la inflación y la expectativa de una política monetaria más laxa,  haciendo que Colombia pueda crecer en línea con el crecimiento de la región. Chile y Perú se han beneficiado por los recortes en tasas de interés, así como los factores anteriormente mencionados, estabilidad en precios de commodities y estabilidad fiscal (principalmente Perú).

La enseñanza para los inversionistas en la región es que las buenas noticias de mayor crecimiento económico en América Latina no necesariamente se traducirán en las mayores oportunidades de inversión. En el caso de los mercados accionarios, las valorizaciones de los mercados de cada uno de los países no son favorables en términos históricos, sugiriendo poco potencial de apreciación en las acciones. Por el contrario, el famoso “carry trade” sugieren que en el caso de los bonos puede haber oportunidades más atractivas.

Por último no podemos olvidar que el crecimiento económico en Latinoamérica en el largo plazo estará condicionado al crecimiento económico global, el cual se espera que sea un crecimiento menor al que estábamos acostumbrados hace 10 años atrás. Por lo tanto, un nuevo crecimiento en América Latina será buena noticia, pero ni mucho menos a la que estábamos anteriormente acostumbrados. 

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