Opinión

  • | 2017/04/21 00:01

    ¿Estamos preparados para quedarnos sin empleo?

    Cuando se emprende por necesidad, hay un peligro inminente, pues se está jugando todo lo que nos queda a una única carta. Pero eso no quiere decir que habría que quedarse en casa “a ver qué pasa”.

COMPARTIR

El riesgo no puede ser una excusa, y aunque todo parece cada vez más difícil, la situación laboral se sigue complicando y emprender tiene altas tasas de fracaso; el miedo no puede seguir siendo un factor decisivo. Por supuesto que hay que ser prudentes, pero con miedo no se va a ninguna parte.

El emprendimiento o el autoempleo es una alternativa muy favorable para muchas personas, porque, aunque nos guste o no, al ser empleados vivimos la agonía de sobrevivir un día más en la empresa, esperamos mes a mes un salario promedio y trabajamos extensas horas diarias para sobresalir en algo que al final no sabemos si nos gusta o no.

También le puede interesar: Los dinosaurios en la era digital

Es la hora, prepárense para ser los protagonistas de su destino y así poder decidir por sí solos qué hacer o no hacer. Emprender no será un camino fácil, pero se deberá intentar sin excusas:

  • Falta de dinero: El dinero no puede ser la excusa. Muchos de los grandes emprendedores que han construido imperios, lo hicieron con disciplina y constancia. No sobre préstamos bancarios ni una gran inversión inicial, sino sobre lo que iban ganando con su trabajo.
  • Falta más apoyo del gobierno: Ninguna política, decreto o un hada madrina solucionará esta excusa, si bien es cierto en Colombia las condiciones para emprender son mejorables, esto no cambiará a corto plazo, así que esta excusa no vale, ya otros lo han conseguido con estas mismas circunstancias.
  • Habrá “días buenos y malos”, pero eso es normal: Hay que asumirlo, como en todas las actividades de alto riesgo, pero mientras seamos conscientes de ello y aprendamos de los pequeños fracasos, probando, validando, hablando con clientes y monitorizando cada acción, podremos ir dando pasos cada vez más sólidos. Hay que empezar sin miedo, pero con inteligencia, no esperando alineación de planetas, sino planificando y midiendo.
  • Sólo no se va a poder: Hay que sacarse esa idea de la cabeza, es imposible que una sola persona cuente con todas las habilidades y capacidades para poner en marcha una empresa, así que hay que rodearse de gente “rara”, como uno, que además de tener talento, apoyen genuinamente el proyecto y estén dispuestos a arriesgarse conjuntamente por él. El llanero solitario se lo dejaremos a Hollywood, para emprendimientos reales, personas reales.

Le sugerimos leer: Causas que generan empleados mediocres

  • Se pasará hambre: Seguramente la pizza será más común y las horas de sueño disminuirán, pero la aventura vale la pena; nadie arranca su empresa con un salario de diez millones de pesos. Alguien dijo que “emprendedor” es aquella persona que acepta vivir durante un tiempo como nadie querría, para poder vivir el resto de su vida como nadie podría.
  • No se tiene idea de por dónde empezar: Mejor ocuparse que preocuparse, hoy en día la información es más accesible y abundante, además de haber crecientes ecosistemas de comunidades, eventos y grupos de emprendedores que pueden apoyar el proceso, compartir experiencias útiles y conocimientos clave para engranar las ideas y ponerlas a producir. Eso sí, luego esa misma comunidad demandará lo mismo de nosotros, será una relación de dos sentidos.
  • Solo una gran idea tiene éxito: Podemos tener grandes ideas, pero si no hay una buena ejecución, pasarán a ser del montón. No hay que perder tiempo buscando esa idea mágica que se venda por sí sola, hay que crear un modelo de negocio. No únicamente con una buena publicidad o un buen marketing lo lograremos, hace falta pensar en las necesidades reales del segmento de clientes que queremos capturar y saber catapultarlo con éxito.
  • Es duro y complicado: pero más duro y complicado es estar sin trabajo. Sí, nos subiremos en una montaña rusa y a trabajar dieciséis horas al día, a vivir en un estado de incertidumbre absoluta durante tiempo y a pasar muchas noches sin pegar el ojo, pero también se disfruta haciendo realidad un sueño, trabajando en algo que uno ama y haciendo las cosas tal como siempre se ha creído. Emprender no es sólo un proceso, es un estado de ánimo, una forma de ver la vida, y si se cree que se puede, seguramente al final será verdad.

Además ¿qué otra alternativa hay?

Está bien, hay que pensarlo con cabeza fría, si creemos profundamente que en nuestro trabajo la cosa mejorará en breve, quizás valga la pena esperar, o quizás no. Simplemente vale recordar que cuando se quieren hacer las cosas, se encontrará la manera de sacarlas adelante, cuando no, se encontrará la excusa.

Lea también: La gestión del desempeño está enferma

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 530

PORTADA

Empresarios se enfrentan a la incertidumbre del proceso de paz

Aunque el Gobierno ha desestimado los riesgos, los empresarios han manifestado inquietudes en la implementación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Además, hay tensión en el sector empresarial.