Opinión

  • | 2017/01/20 00:01

    Empezando el gobierno de Trump y los efectos de China

    Hoy se hace oficial la posesión de Trump en la presidencia de EE.UU. Aunque varios pronósticos se presentan temerosos sobre lo que traerá las nuevas políticas del mandatario, la relación norteamericana con China genera polémica por el protagonismo de ambas potencias en el entorno internacional y sus posibles impactos.

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Sin duda alguna, el mercado mundial presenta una alta sensibilidad cuando se presenta un cambio de timonel de las grandes potencias económicas. Particularmente, el día de hoy Estados Unidos enfrenta uno de los cambios más contundentes en su historia con la posesión oficial de Donald Trump en la presidencia del país, estimándose diversos impactos futuros ante la volatilidad de sus promesas electorales, que le apuntan a un cambio de paradigma en la historia estadounidense desde múltiples frentes.

Algunos pronósticos económicos auguran resultados positivos de la economía “gringa” en los próximos años, basándose en las rebajas por concepto de impuestos y el aumento en el gasto público y la generación de empleo local que promete el, ahora, actual mandatario. Trump se vislumbra como una paradójica apuesta del crecimiento económico y laboral a corto plazo en Estados Unidos, pero con expectativas de desequilibrio fiscal de mediano y largo alcance.

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Incluso, hay expertos que aseguran que la era Trump podría permitir el fin de la reciente recesión económica que ha sufrido Estados Unidos, estimándose hasta un crecimiento del 2,5% anual en el periodo 2017-2018, si se combinan adecuadamente políticas fiscales más expansivas; igualmente, se prevé que varios gobiernos tomarían estas vías para impulsar el crecimiento económico y social. Aunque el mandatario quiera disminuir el protagonismo estadounidense en la política mundial, ello parece casi imposible pues se ha constituido como un país estructural de la economía global, por no decir el más importante.

Sin embargo, hay un talante fundamental que no ha sido debidamente mencionado en los proyectos del nuevo mandatario. Frente al aumento de las tasas de interés previstas por la Reserva Federal, el aumento en precios a nivel internacional y las futuras presiones salariales, si en efecto Trump materializa el incremento del salario mínimo de los actuales USD 7,5/hora a los USD 12 – 15/hora, la tasa inflacionaria tendería al alza, especialmente en 2019-2020, reflejándose una nueva era de estancamiento. Esto también podría verse influido gracias al fenómeno de la antiglobalización, pues impacta directamente al comercio mundial.

En ese aspecto, uno de los choques geopolíticos más relevantes se avecina entre Estados Unidos y China. Desde la campaña presidencial del mandatario estadounidense, se ha puesto en evidencia su confrontación con el país asiático, acusándolo en reiteradas ocasiones de aprovecharse abusivamente de su nación. Además, recientemente ha retado la soberanía de China al extender relaciones únicamente con el gobierno de Taiwán. Un enfrentamiento entre las dos mayores economías del mundo llegaría a ser algo realmente catastrófico, aspecto que la misma historia ha demostrado.

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Una visión mucho más positiva se mantiene por parte del Foro Económico Mundial (FEM), particularmente en cuanto a China. Su fundador y presidente ejecutivo, Klaus Schwab, mantiene sus expectativas sobre el país para que se mantenga mundialmente como un líder responsable y receptivo con el mundo, especialmente en las tendencias de desglobalización y apertura a los mercados mundiales que viene mostrando desde hace algunos años.

Al ser China una potencia estratégica, en términos geopolíticos y geoeconómicos, se esperaría que mermara el impacto de las preocupaciones internacionales ante la potencial desintegración global que se manifiesta sutilmente en algunas partes del mundo. De igual forma, se esperaría su cooperación a nivel global para promover el desarrollo, y no el deterioro, de una globalización que apoye criterios comerciales, académicos, empresariales, laborales, entre otros, al no ser excluyente con el resto del mundo.

Es así, como la reactivación de la economía en todo el mundo parte principalmente de los panoramas focalizados en las potencias más importantes del mundo. La relación bilateral que se forme entre China y Estados Unidos, será un aspecto transversal, para evitar turbulencias desencadenadas por discursos impulsivos y falta de diplomacia del mandatario norteamericano.

Por lo pronto, el sector empresarial presenta una de las más grandes incertidumbres en ambos países, bien sea por presiones aduaneras, revisiones fiscales, condicionamientos extralegales o cambios inesperados de legislación. A nivel general, se mantiene una gran sensibilidad en todos los mercados, ávidos de saber qué rumbo tomará la geopolítica económica del país americano.

Ahora bien, el mercado de la renta variable se vislumbra con un alto potencial de revalorización marcado por una volatilidad desatada por incertidumbre en la economía y la política, esencialmente. La Bolsa de Estados Unidos se presenta con las cotizaciones más altas en su historia, y junto con la asiática podrán ser de las más beneficiadas gracias a los escenarios que le apuntan al crecimiento nacional, aunque con dudas de su sostenibilidad en el mediano y largo plazo. Amanecerá y veremos.

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