Opinión

  • | 2014/03/11 11:00

    Somos la cuarta parte de lo que queremos

    Si queremos una sociedad como decimos que la queremos, debemos ser conscientes que esa sociedad tiene un precio y ese precio tiene la dimensión de nuestra ambición. Opinión de Fabian Garcia G.*

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Ubicarnos en ese imaginario de qué es lo que queremos y calcular cuándo lo alcanzaremos a la velocidad de cómo van nuestras “locomotoras”, veo sinceramente que estamos a más de 100 años de lograrlo, teniendo en cuenta que esas aspiraciones colectivas son relativas y se incrementarán de acuerdo al avance científico y tecnológico de otros inclusive de nosotros mismos.

No pretendo ser demasiado futurista ni salirme mucho de mi línea de opinión, pero según mis cálculos, me atrevería decir que lo que deseamos de país tiende a ser cuatro veces lo que hoy somos, por ende para llegar a ello deberíamos producir hacer y multiplicar cuatro veces más lo que producimos. El lunes de ayer es un lunes histórico, puesto que desde ya comienza otro color en el pensamiento de país pues, el domingo elegimos lo que definirá algo más allá de la visión estratégica nuestra a más de cuatro años. Elegimos lo que sucederá con nuestra integración económica hacia el mundo, nuestra política laboral, los proyectos de inversión en educación, infraestructura, salud y saneamiento en las regiones.

Elegimos lo que sucederá en materia de paz, postconflicto y reparación. Le acabamos de entregar un poder gigantesco a casi 2.500 personas (senadores, representantes y todo su aparato legislativo) para que definan el rumbo de esta barco en los próximos 10 o 15 años dado el impacto de las leyes o proyectos que allí se aprueban.

¿Cuál es la diferencia frente a periodos anteriores? El entorno, el objetivo, el momento que estamos viviendo, la realidad de nuestro tejido social e institucional que últimamente ha resultado expuesto, criticado y cuestionado desde todas las perspectivas y que como una generación única de colombianos que viviremos un momento histórico tenemos la obligación y la responsabilidad con nuestras futuras generaciones de marcar la diferencia. Las ciudades más importantes del país están dejando de ser planeadas a ser solucionadas dados sus problemas urgentes y estamos dejando de verdad de tomar decisiones de fondo para apagar incendios y dicho lo anterior no nos podemos dar el lujo de sostener nuestra ambición de esta manera.

¿Cuánto tiempo debemos esperar a que lo que queremos ser suceda? ¿Cuánto debemos caminar y actuar para que nuestra ciudad capital vuelva a tener ese norte que alguna vez tuvo? ¿Qué debemos hacer para que esto suceda de la manera como cada uno de nosotros queremos? ¿Qué debemos hacer como ciudadanos para ayudar a que este nuevo congreso pueda ayudarnos a conseguir esas otras 3 cuartas partes de lo que queremos y cómo desde nuestra vida cotidiana contribuimos positivamente en esto?

Creer en Colombia significa creer en nosotros mismos, creer en nuestras empresas y en nuestro quehacer diario y creer que podemos lograrlo es el primer paso, luego debemos convencernos que podemos lograrlo y sostenerlo, luego respetar y obedecer al mínimo detalle las leyes por inútiles que algunas puedan parecer, hacer proponer y trabajar para que dejen de ser inútiles y pasen a ser objetivas, prácticas y aplicables. Finalmente eliminar cualquier tinte de indiferencia en nuestra cultura que es definitivamente lo que nos mantiene alejados de lograr esa meta.

Espero el momento de ver nuevamente en un noticiero una nota sobre nuestras maravillas y riqueza colombiana que no necesariamente deba ser una nota patrocinada.


* Vicepresidente Corporativo Raddar Consumer Knowledge Group
@fabianraddar, fabian.garcia@raddar.net


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