Opinión

  • | 2013/11/18 14:50

    El riesgo de crédito de Estados Unidos

    Desde que se materializó el shutdown (o cierre parcial del Gobierno) al iniciar octubre, es claro que Estados Unidos ya no es un país con una baja probabilidad de impago de sus obligaciones de crédito. Opinión de Camilo Díaz Urrea.

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Sin duda esta probabilidad ahora existe como lo demostraron los 16 días de inactividad de una parte importante del Gobierno americano a consecuencia de no existir los recursos monetarios suficientes para pagar los gastos derivados de su propio funcionamiento.

Esto demuestra que Estados Unidos no posee liquidez propia suficiente para cubrir sus gastos, con lo cual depende en exclusiva de los mercados financieros para hacer frente a sus obligaciones operativas y, de crédito con los tenedores de sus bonos, a ello se suma que la colocación de nuevas emisiones están supeditadas a la autorización del Congreso para aumentar el techo de deuda, que por supuesto se encuentra en el tope alcanzando el 81.77% del PIB.

Aunque el Gobierno de Estados Unidos posee fácil acceso a los mercados financieros no tiene garantizado poder acudir a ellos, esta vez la falta de coordinación y voluntad política entre los Demócratas y Republicanos dejo a los Estados Unidos a tan solo 16 horas de declarar que probablemente no podría cumplir con el pago de los cupones de sus bonos próximos a pagarse y que tampoco pagarían los valores nominales de los bonos y letras del tesoro con vencimiento en octubre.

Esto es especialmente preocupante porque el techo de deuda solo fue ampliado en US$3.000 millones con lo cual en febrero volverá a plantearse de nuevo la discusión y de no llegarse a un acuerdo el mundo entero tendrá que acudir al concierto de una gravísima cesación de pagos por parte del Gobierno americano; ya existe un referente de incumplimiento de los acuerdos financieros en Estados Unidos cuando Richard Nixon en agosto de 1971 declaro la no convertibilidad del dólar a oro, terminando así unilateralmente con los acuerdos convenidos en Bretton Woods donde se adoptaba el dólar americano como moneda de reserva mundial a cambio de que cada 35 dólares emitidos estuvieran respaldados por una onza de oro.

Mientras sucedía el shutdown los mercados financieros dieron cuenta de la mayor probabilidad de impago de Estados Unidos, los CDS (Credit Default Swaps) sobre bonos del tesoro con vencimiento a dos y cinco años alcanzaron una cotización de 50 y 39 puntos desde niveles de 7 y 22 puntos respectivamente, previos al cierre parcial, en tanto que los rendimientos de los bonos aumentaron en 7 y 8 puntos básicos respectivamente deteriorando su precio – el rendimiento de un bono es contrario a su precio – mientras que el índice de acciones Standard and Poors se contrajo un 2,33%. La prima de riesgo de los bonos a dos años de Estados Unidos aun no desciende a los niveles previos al shutdown manteniéndose en 31 puntos pues los inversores se mantienen cautos frente a las discusiones que tendrán que reanudarse en febrero de 2014.

La calificación de grado de inversión AAA (que significa que el riesgo es casi nulo), de Estados Unidos mantenida por las agencias calificadoras de riesgos Moodys y Fitch, contrasta con el grado AA otorgado por Standard and Poors luego de rebajarla a esta categoría una vez se agoto el techo de endeudamiento en agosto de 2011, si bien los criterios de calificación de las agencias son similares, Standard and Poors destaca que los principales puntos a tener en cuenta en la calificación de riesgo son la efectividad institucional y del Gobierno, la estructura económica y perspectivas de crecimiento, la liquidez externa, el desempeño fiscal y su flexibilidad, el nivel de deuda y la flexibilidad monetaria.

Al revisar estos indicadores es evidente que Estados Unidos tiene dificultades con los mismos, la deuda total asciende a 12 trillones de dólares o 81,77% del PIB mientras su crecimiento es débil a un ritmo del 3% anual, el déficit fiscal se mantiene por encima del 3% del PIB, el déficit en cuenta corriente alcanza los 99 billones de dólares, mientras la efectividad y coordinación institucional están atrapadas en medio de las tensiones políticas de los partidos Demócrata y Republicano.

Observando lo anterior Colombia debe ser cauto a la hora de seleccionar los instrumentos financieros en los cuales deposita las reservas internacionales del país, actualmente de acuerdo al último informe de reservas internacionales emitido por el Banco de la Republica estas ascienden a 43.292 millones de dólares sin embargo el 87% se encuentran nominadas en dólares americanos, principalmente en papeles del gobierno a corto plazo. Las otras monedas en que Colombia invierte sus reservas son 5% dólares canadienses, 4% dólares australianos, 2% libras, 1% coronas suecas y 1% dólares neozelandeses. Llama la atención la inexistencia o baja participación de papeles emitidos por otros países seguros como Alemania, Suiza, Canadá y Reino Unido quienes poseen calificación de inversión y en el caso de Alemania pertenece a la Eurozona con la cual mantenemos una parte importante de nuestro intercambio comercial.

Por último también es importante que las agencias calificadoras tengan mayor consistencia entre sus criterios de calificación y la calificación de riesgo de crédito que otorgan a un país, evitando que la nota de riesgo este permeada por el manejo político de la relaciones entres dichas agencias y los países emisores, el caso de Estados Unidos ha mostrado que ya no es un destino con baja probabilidad de impago por lo que solamente una modificación de su nota de crédito puede ejercer presión para que exista mayor coordinación política, se mejore la disciplina fiscal y se evite que en un momento inesperado exista un impago parcial o total de las obligaciones de crédito americanas lo cual sería devastador para el sistema financiero mundial con gravísimas consecuencias para el crecimiento y la economía mundial.


* Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF
Facultad de Ciencias Económicas
Universidad Nacional de Colombia



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