Opinión

  • | 2016/09/30 00:01

    El postacuerdo Sí tiene respaldo financiero

    Colombia ha tomado rumbo hacia la construcción de la paz. Sin embargo, en medio de la celebración por este hecho histórico, se ve la inconformidad de algunos ciudadanos por temas con los que no comulgan, como los cuestionamientos acerca de las fuentes de financiación del postacuerdo.

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La incertidumbre que agobia el panorama nacional sobre la terminación de parte del conflicto armado que agobia a Colombia se empieza a hacer a un lado, y la firma del acuerdo entre las FARC y el Estado es una realidad, que posiblemente se ratificará en dos días. Si bien es cierto que se acerca una Reforma Tributaria ineludible, es necesario desprenderse del concepto que se tiene respecto a que su inmediatez está fundamentada en la obtención de fuentes para sólo financiar el postacuerdo. La Reforma tiene como gran objetivo la recaudación de mayores ingresos fiscales para robustecer las finanzas públicas alicaídas principalmente, por el bajo precio de referencia petrolero de los últimos años, y lograr así la continuidad de los programas sociales que se vienen implementando, así como el cumplimiento de las metas estipuladas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

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Es natural que la paz, como cualquier otro emprendimiento (y sí que lo es), requiere una sustancial inversión. Para ello, la cooperación internacional ha entrado a formar parte de las principales fuentes de financiación del postacuerdo, siendo un jugador clave que, como todo proyecto que se emprende para ser exitoso, prevé rentables dividendos en la economía colombiana. Se proyecta que los dividendos del acuerdo firmado y posiblemente ratificado, generen un impacto positivo en la economía nacional, tal y como lo han mostrado juiciosos análisis de ANIF y el DNP, entre otros entes, estimándose un crecimiento del PIB colombiano adicional que llegaría hasta el 1,9% anual, en un escenario benevolente de condiciones de mercado, y bajo hasta de un 0,3% anual, proyectado por el Bank of America dado que, según mencionan, ya se ha dado un disfrute anticipado de los potenciales beneficios del logro de este acuerdo desde el 2012, año de inicio de la última ronda de negociaciones.

El capital que se ha indicado que llegará de financiamiento externo, estará anclado a la estructura de financiación definida como Colombia en paz, esquema bajo el cual se configuran las donaciones y aportes internacionales, y cuyo propósito es canalizar y movilizar los recursos para establecer condiciones favorables para la paz a través de proyectos de reparación, desminado, educación, fortalecimiento de la seguridad pública, mejoras a la infraestructura, entre múltiples otras destinaciones.

La ayuda y cooperación del exterior, en ámbitos generales, ha sido un factor importante para dar frente al cumplimiento de los compromisos planteados para financiar los posibles escenarios futuros. (Ver cuadro adjunto).

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Asimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pondrá a disposición de nuestro país una línea de crédito por un monto aproximado de USD$ 11.500 millones, siendo una garantía más de sostenibilidad futura. De igual forma, se ha manifestado que Colombia puede financiar proyectos para el postacuerdo a tasas de interés subsidiadas con entidades importantes como el Banco Mundial. Sin bien no hay cálculos exactos sobre el costo de implementación, se habla de múltiples escenarios: 40 billones anuales, 187 billones en una década y hasta se ha estimado que se necesitarían 300 billones de pesos en 15 años, por lo cual, el financiamiento a través de donaciones, acuerdos y estos préstamos con tasas de interés blandas, jugarían un papel fundamental en las posibilidades de financiación.

El presupuesto nacional de 2017 ha marcado como prioridad, garantizar la sostenibilidad y consolidación del postacuerdo, aumentando la cifra para este rubro a USD$ 4.187 millones. Sin embargo, la economía nacional se ha visto fuertemente impactada por la caída del precio del petróleo, característica que llevó a recortar el presupuesto de este año.

Contemplando las ayudas internacionales, y la consolidación de los fondos presentados, se tiene una amplia gama de financiación para poder llevar a cabo los proyectos planteados en el acuerdo firmado. Este aspecto tiene una gran importancia, porque actúa como salvavidas ante el precario contexto económico actual, y logra mantener un prometedor futuro nacional, una vez entrados en épocas en la que la violencia ya no será protagonista principal.

En este orden de ideas, debería mantenerse la calma con base a la gran incertidumbre y aflicción que genera el imaginario de, como ciudadano del común, considerarse afectado por pensar que el dinero para el financiamiento del postacuerdo saldrá todo de nuestros bolsillos. El mundo nos está tendiendo la mano, y es algo que no debe pasarse por alto. Como país, creo, deberíamos manifestarnos, en un unísono SI en el plebiscito a votar el domingo, para confirmar así nuestro respaldo al inicio del fin de la guerra en Colombia. Podrá haber muchos caminos para llegar a la paz en nuestro país, yo escogí estudiar el tema desde el punto de vista económico, hacer pedagogía e informar, ¿y usted que camino escogerá?

*Con el apoyo de Jissel Rodríguez.

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