Opinión

  • | 2017/06/07 00:01

    El mundo visto a través de la ventana

    Comprender el mundo desde el punto de vista del otro es un factor clave para el éxito en todas las dimensiones de la vida.

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Los ataques terroristas de los últimos días, me hacen reflexionar sobre la forma en que vemos el mundo y en cómo esto afecta la manera en que trabajamos, nos relacionamos e incluso recordamos nuestra historia. Al fin y al cabo, la historia siempre será contada desde el punto de vista de los ganadores. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar cómo se ven las cosas del otro lado; y esto no aplica solo a la guerra, sino también a la perspectiva que se tiene sobre nuestros competidores, nuestros clientes, e incluso nuestros empleados.

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¿Cuántas veces nos hemos preguntado que hay detrás del comportamiento de una persona? Nuestro actuar, muchas veces, se encuentra relacionado con nuestra historia de vida, con el tipo de familia en la que se creció e incluso con las situaciones actuales que se viven con el hogar. Es por eso que antes de juzgar, se hace primero necesario ser compasivos y tener una constante actitud de aceptación antes que de resistencia. Todo en la vida tiene su razón de ser y el simple echo de criticar no permitirá transformar esta realidad, antes bien, generará comportamientos defensivos que no harán otra cosa que escalonar potenciales conflictos.

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 Las investigaciones han demostrado que el mayor deseo del ser humano es la conexión; sentir que hace parte de algo que es más grande que sí mismo, y que su mayor miedo es perder esta conexión. Este principio aplica para las relaciones personales y profesionales. Cuando esta se pierde, se producen sentimientos de ansiedad que pueden tener diferentes manifestaciones que dependen de la realidad individual. Lo más interesante de esto, es que por el miedo a perder la conexión, nos permitimos dejarnos llevar por la costumbre y es así como se pierde la capacidad de asombro. En el momento en que comenzamos a dar las cosas por sentado, es cuando se pierde la empatía, porque pensar que las cosas siempre han sido de esta manera, nubla nuestra capacidad para entender no solo las motivaciones de los demás, sino también sus necesidades.

 Lo anterior es importante por varias razones. La primera, es recordar que la resilencia es un valor que hace la diferencia; si usted ha sufrido experiencias poco positivas, lo importante es saberse reponer y recordar el pasado desde lo aprendido en vez de quedarse viviendo en el dolor. La segunda, busque entender antes de juzgar; este hábito traerá grandes satisfacciones y éxitos a todas las dimensiones de su vida y, además, lo llenará de inspiración a la hora de resolver problemas y encontrar nuevas ideas. Finalmente, tómese el tiempo de conocer a las personas que le rodean, a sus colegas y a sus clientes; solo así será posible ir más allá de lo obvio y comprender verdaderamente por qué los demás actúan como lo hacen. Recuerde además no tomarse nada personal; pues viendo desde la ventana, percibirse como víctima  puede ser muy fácil, pero una vez se está afuera, puede darse cuenta de que las cosas ocurrían de una forma completamente diferente a la imaginada. Cada cual es un mundo, pero solo al buscar entenderlo podrá dársele sentido.

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