Opinión

  • | 2017/05/13 00:01

    El Metro de la discordia

    El necesario Metro para Bogotá es también un asunto político sobre el futuro de la ciudad.

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El Alcalde Peñalosa desde que asumió decidió cambiarle a la capital el metro subterráneo, que ya contaba con estudios financiados por el Banco Mundial, y compromiso de la nación de aportar $9 billones para su financiación, por un metro elevado en el que hay que diseñar de nuevo toda su estructura, y solo será 20% más económico que el subterráneo, pero con enormes externalidades negativas para la capital.

Para empezar, la construcción requerirá el cierre de varios tramos de las vías por donde pasará, eso incluye la Avenida Primero de Mayo y la Caracas. La primera es una de las principales arterias del sur y la otra es el corredor principal de Transmilenio para conectar el sur con el norte, si se cierran ambas, la movilidad del sur de la ciudad se afectará fuertemente y la calidad de vida de sus habitantes, además de disminuir la productividad de las empresas localizadas en esos sectores.

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Por otra parte, el valor del suelo por donde transitan los metros elevados suele disminuir como consecuencia del ruido que genera su tránsito, las fronteras físicas que causan, y los focos de inseguridad que se crean en la parte baja de la vía. En Bogotá el riesgo es que cada columna que sostenga la vía se convierta en un nicho para indigentes, basura, excrementos y atracos, especialmente a su paso por el centro.

A su vez, capturar ingresos por la infraestructura conexa, es más difícil en un sistema elevado que en uno subterráneo. Las estaciones de metro elevadas no permiten el desarrollo de zonas comerciales amplias que alberguen supermercados, restaurantes, y comercio. Solo permiten el aprovechamiento de la parte baja con poca área para desarrollar, porque tienen que albergar escaleras y ascensores, en Bogotá serán delgadas porque la propuesta es que la Caracas cargue el metro y Transmilenio al tiempo, por lo cual las estaciones deberán ser estrechas en la parte baja.

El tránsito particular de la Caracas perderá sus dos carriles y tendrá que ser desviado a la 7a 10, y 17 hacia el norte, y a la  7a, 10a y 13 hacia el sur, afectando la movilidad de esos corredores ya bastante atestados.

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El valor de las externalidades negativas de un metro elevado deben ser cuantificadas, igualmente deben serlo los ingresos por infraestructura conexa de un sistema subterráneo. Por ejemplo, cuánto es el valor de cada kilómetro de vía para automóviles particulares que la ciudad va a perder durante la construcción, y luego durante la operación, bajo el esquema de únicamente metro y Transmilenio por la Caracas. Cuánto es el valor de la renta que se obtiene por el desarrollo, y venta o arriendo, del área comercial en el sistema elevado o el subterráneo. Por supuesto, la renta y el área a desarrollarse es mayor en un sistema subterráneo.

Todas las grandes capitales del mundo han decidido construir metros subterráneos como la columna vertebral de sus sistemas de transporte, inclusive por debajo del lecho de los ríos. Londres cruza sus líneas de metro por debajo del Támesis, Washington debajo del Potomac, París lo hace con el Sena y en Budapest la línea más nueva cruza el Danubio hasta el distrito de Buda, el caso más emblemático es Estambul que cruza una de sus líneas por debajo del Marmaray para conectar la parte de la ciudad que está en Ásia con la otra mitad que está en Europa

Todas lo hicieron no porque fuera ”sexy” como despectivamente nos dice el Alcalde a los Bogotanos, sino porque es la mejor decisión para las ciudades que permanecen en constante transformación como Bogotá. Así que el argumento de no endeudar la ciudad a más de veinte años, muestra una visión muy corta de ciudad, porque ese tiempo no es sino una fracción de la historia que Bogotá se merece como gran capital

El Alcalde Peñalosa en su campaña al palacio Liévano no nos contó a los Bogotanos que de ser electo iba hacer un metro elevado que afectará para siempre el paisaje urbano capitalino y la forma como la ciudad se organizará a partir de ahí. Tampoco que iba a desmantelar Los activos de la ciudad vendiendo la ETB y parte de la Empresa de Energía de Bogotá. No lo hizo porque sabía que esas ideas a nadie le gustaban y le restaban votos, por eso mismo debería presentarse al balotaje en las urnas sobre su posible revocatoria para que los Bogotanos tengamos la oportunidad, de arrepentirnos o no, de su visión de ciudad.

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