Opinión

  • | 2015/09/29 05:00

    El dinero está en la bolsa

    En Colombia la mayor parte de la financiación de capital de trabajo e inversiones que usan las empresas procede de tres fuentes: crédito con proveedores, crédito bancario o retención de utilidades. Las empresas colombianas vienen dejando de lado el mercado de bonos emitidos en la bolsa como fuente de financiamiento.

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En Colombia la mayor parte de la financiación de capital de trabajo e inversiones que usan las empresas procede de tres fuentes. La primera es el crédito con proveedores que generalmente es a corto plazo y no excede los noventa días, las materias primas, los inventarios  y algunos servicios suelen ser pagados a corto plazo. En el crédito con proveedores media la experiencia y la tradición de compras para la asignación de cupos de crédito y plazos. Esto es el resultado de que muy pocas empresas suelen tener políticas de riesgo de crédito con relación al manejo de las cuentas por cobrar y existe en cambio el descuento comercial que típicamente es del 10% para los pagos que son realizados anticipadamente.  

La segunda fuente de financiamiento que más usan las empresas es el crédito bancario para la obtención del crédito. Median el historial de pago de la empresa, la situación financiera con especial énfasis en la liquidez a corto plazo, la solvencia,  y la actividad a la que se dedica, por ejemplo, comercio, industria o agricultura; además el tamaño de la empresa, el monto de la operación y su destinación son variables analizadas para efectuar o no el desembolso.

Las condiciones de los créditos como tasa de interés, plazo y tipo de amortización generalmente son ofrecidas desde el sistema financiero, y la solicitud de garantías y colaterales están a discreción de los acreedores. Algunos segmentos de empresas, por su actividad o tamaño, enfrentan restricciones a la hora de acceder al crédito: el último informe del Banco de la República sobre la situación del crédito en Colombia da cuenta de que las Pymes y las empresas del sector agrícola son consideradas como de mayor riesgo y tienen menos acceso al crédito.

La tercera fuente de financiamiento que usan las empresas es la retención de utilidades, que fortalece su patrimonio, pero puede encarecer sus costos de capital porque los socios esperan un mayor rendimiento en las inversiones, además impide distribuir el riesgo entre socios y terceros, y por supuesto la retención de utilidades siempre es una apuesta a largo plazo.

Aunque las tres fuentes son importantes para tener una estructura financiera de bajo costo, las empresas colombianas vienen dejando de lado el mercado de bonos emitidos en la bolsa como fuente de financiamiento. Esto ha sido reflejado en un reciente informe de la Bolsa de Valores que muestra que el mercado de deuda privada es poco empleado por las empresas para financiarse y quienes lo emplean son los bancos que son los responsables del 60% de las emisiones de deuda en la bolsa. Así mismo las emisiones de papeles comerciales que son empleadas para financiación a un año o menos son inexistentes.

Mientras la cartera comercial de los bancos representa el 27% del PIB, los montos de deuda privada emitida por sectores no financieros sólo llegan al 3,2% del PIB, llama la atención que los fondos de pensiones han disminuido su participación como inversores en deuda privada, mientras que desde 2011 han aumentado la participación de activos extranjeros en sus portafolios, lo que disminuye la liquidez en este mercado dado el importante rol de los fondos en el proceso de formación de precios y liquidez. Esto ha sido causado en parte porque la regulación hace que los fondos sean aversos al riesgo y tengan un sesgo por la deuda pública e inviertan únicamente en deuda calificada con AAA, y por otra parte porque las emisiones pequeñas son ilíquidas y difíciles de valorar, lo que afecta el rendimiento de los portafolios.

En ese aspecto se debe trabajar en la regulación y en la calidad de los emisores para impulsar una mayor oferta de títulos de deuda con diferentes plazos, asegurar la concurrencia continua de los emisores, y desarrollar garantías que puedan indexarse a la deuda privada con el fin de mejorar su calificación crediticia haciéndolos más atractivos para los inversores institucionales. Por otro lado debe hacerse una mayor promoción del segundo mercado como una puerta de entrada al mercado de capitales para las empresas que buscan financiamiento a largo plazo.

Las empresas no pueden olvidarse que el dinero a largo plazo está en la bolsa, así como los inversionistas no pueden olvidarse que los buenos retornos están en la compra de activos de empresas que están en expansión pero que necesitan recursos para sus actividades. Sobre esto volveremos la próxima semana para examinar la ventajas que trae buscar el dinero en la bolsa frente al tradicional endeudamiento bancario.
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