Opinión

  • | 2017/02/10 00:01

    El dinero como herramienta. Volver a lo básico

    Un reto importante el uso adecuado del dinero. El agobio entra en el tema de gastos por la incertidumbre de saber si es una decisión de consumo acertada dentro de las alternativas a escoger. La planeación estratégica entra en juego, junto con la concepción del dinero como herramienta mas no como un fin.

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En esencia, toda actividad económica gira en torno al dinero. Los dos grandes enfoques se basan en su concepción como ingreso y como egreso, en la capacidad para ganarlo y la habilidad para saberlo gastar. Parte de una planificación financiera estratégica considera al presupuesto y al ahorro como formas complementarias de conservación, control y generación de dinero en una visión de largo plazo. Sin embargo, la mayoría de las personas siguen considerando al dinero mismo como un fin, mas no como una herramienta útil para acercarnos a nuestros propósitos de compra, ahorro o inversión.

El deseo por aumentar la capacidad adquisitiva no redime precisamente en un mayor abastecimiento de necesidades. Muchas veces, la percepción inevitable del ahorro es vital para evitar remordimientos por gastos y, se nos hace percibir al ahorro como bueno y el gasto como malo. Sin embargo, no todo uso del dinero es derroche y guardarlo indefinidamente, no constituye una decisión estratégica en pro de su propio aumento en términos de capital.

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Ante ello, un cambio de mentalidad se hace necesario, pues si se percibe al dinero como una herramienta, ésta debe usarse mas no guardarse. Algo verdaderamente útil es darle un uso con base en un plan. Por ejemplo, el presupuesto para realizar un viaje con los seres queridos tiene como propósito el obtener tiempo con la familia, o la consideración de un plan para obtener una casa propia se basa en enriquecer su patrimonio y obtener una mayor estabilidad. En realidad, pensar en usar el dinero no es un castigo sino una posibilidad.

Como tal, el dinero está hecho para estar en constante circulación, bien sea vía ingreso o egreso. Hasta cuando se ahorra, el dinero sólo se está almacenando para ser utilizado después. Lo importante es adecuar el dinero a un propósito, mas no destinarlo a una recolección indefinida bajo un supuesto positivo del ahorro excesivo. Para ello es transcendental adoptar una disciplina financiera que capture un mayor número de oportunidades a partir de un adecuado uso del capital.

Ante esto, una metodología factible, y poco aplicada, es ir desde una visión de largo plazo a una de corto plazo. Lo primero es visualizar los posibles planes que pueden ir adheridos al dinero, relacionándolos con la calidad de vida que se desea llevar, disminuyéndose así aspectos de imprevisibilidad e incertidumbre económica. Posteriormente, será mucho más fácil trazar una hoja de ruta que enmarque la materialización del plan y las inversiones requeridas para ello. Así se podrá identificar su viabilidad y una estimación del plazo para su ejecución.

La riqueza en sí misma no es un objetivo, es sólo un espejismo de la prosperidad. Hacer las cosas que dan gusto sí son las metas. Usado adecuadamente, el dinero simplifica la vida y ayuda a conseguir los verdaderos objetivos que, aunque muchas veces no sean tan claros, todo tenemos. La idea es experimentar esa transición desde la satisfacción efímera hasta el goce real y duradero de conseguir los objetivos que nos marcamos a lo largo de nuestra vida que se van modificando a partir de la madurez al conseguir cierto grado de autocontrol y una mejor planificación.

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Aunque, sin lugar a dudas, la impulsividad muchas veces se toma nuestras decisiones de compra y nos mantenemos en un estado de gasto de corto plazo. Este es uno de los principales problemas en el manejo de las finanzas personales y, ante un descontrol de ingresos y gastos, se hace necesario el uso de programas de educación financiera para evitar la escasez de recursos.

Precisamente, la educación financiera se considera una estrategia de educación y de inclusión alrededor del mundo. La promoción del desarrollo de competencias básicas para el manejo adecuado de los recursos económicos, brindan una visión más integral de lo que se puede hacer con el dinero que se dispone y de las herramientas adicionales que tiene el sistema financiero ante una falta de recursos. En Colombia, ya son varios bancos que ofertan este tipo de programas para capacitar al público interesado en tomar una orientación pedagógica para hacer un mejor uso de su dinero a partir de la administración de sus deudas, ahorros, presupuestos, etc.

Incluso, en la actualidad la tecnología también se ha tomado el reto de solucionar la falta de control financiero, a través del desarrollo de diversas aplicaciones que determinan las entradas y salidas de dinero de una persona para evitar falta de presupuesto necesario al finalizar cierto periodo de tiempo.

El éxito no se ve reflejado en la cantidad de dinero sino en la forma de vivir. Y para nadie es un secreto que el dinero es una de las vías más importantes para lograr nuestras verdaderas finalidades. El cambio de percepción del dinero como herramienta modifica la forma de hablar sobre gasto, ahorro y presupuesto, eliminando las emociones negativas sobre su uso para invertir en nuestras necesidades y en nuestra felicidad sin resentimiento alguno por los resultados de nuestras decisiones.

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