Opinión

  • | 2017/01/14 00:01

    El arte de crear valor para todos

    En los últimos años he trabajado en varios ejercicios cuya base metodológica es la innovación abierta.

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Recuerdo que en un evento en el año 1994, un conferencista de IBM mencionó en su presentación la cantidad de dinero que esa empresa invertía a la semana en investigación y desarrollo; el monto era impensable para una empresa como la que yo tenía en ese momento, y para la mayoría de las empresas en general.

¿Cómo podríamos competir en un mundo globalizado? La respuesta me llegó por medio del mundo del software libre o software de código abierto, al cual pertenecía por afición, pero al que no le había dado la oportunidad de que me mostrase su verdadero potencial.

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En este mundo la idea es que todos participan en la medida de sus capacidades, hay quienes programan, traducen, crean arquitectura, crean interfaces... en fin, es un espacio donde lo que todos crean y desarrollan, genera valor para todos en general.

Comencé a trabajar con extensiones de este concepto, tales como las comunidades de práctica, los clusters empresariales, los “open labs”,el “design thinking” y el gobierno abierto.

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La innovación abierta nos dice que para poder entender mejor la complejidad y la dimensión de los problemas, es necesario permitir que todos participen en su formulación y solución.

La participación es una gran fuerza que debe encauzarse para que sea útil; en el momento que se logra enfocar, genera esquemas de colaboración que son en esencia la voluntad de muchos puesta al servicio del logro de alguna meta. Si además el proceso se hace con suma transparencia, el ciclo comienza a repetirse (más participación, más colaboración) generando una suerte de “círculo virtuoso” que potencia cualquier objetivo al que se aplique.

Si se aplica a clusters empresariales, logra que empresas apoyen a otras empresas para posicionarse mejor y generar más valor a nivel regional, cuando se aplica en las instancias gubernamentales, crea procesos ciudadanos que validan las acciones de las autoridades por medio de la co-responsabilidad, cuando se aplica a laboratorios abiertos de investigación, crea nuevos mercados pues el trabajo de todos genera el conocimiento-insumo para crear nuevos desarrollos; cuando se aplica a espacios de emprendimiento logra catalizar los mercados y enfocar a los emprendedores en sus verdaderos problemas.

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Muchos amigos empresarios me llamaron cuando Elon Musk anunció que abría las patentes de su empresa por medio de una licencia “creative commons” que permitiría su uso comercial, querían que les explicara cómo es eso de ganar plata, compartiendo cosas... para ellos hasta ese momento yo era su único referente en ese tema, pues llevo años abogando por el “open”. Hoy ya no me siento tan solo, veo por todo lado ejemplos de la ventaja de la colaboración, de la CoCreación y de la generación de valor compartido, pues como le digo a la gente que me pregunta, la idea no es tener un pedazo más grande del pastel... es hacer un pastel nuevo entre todos, lo suficientemente grande e interesante como para que nos toque más que suficiente a cada uno.

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