Opinión

  • | 2017/05/29 00:01

    Efectos adversos y positivos del uso tecnológico

    Hoy día contamos con la capacidad de buscar, evaluar, comparar y sintetizar información con la ayuda de herramientas tecnológicas en tiempo real y con variadas alternativas.

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Se ha vuelto una costumbre habitual para la mayor parte de la población mundial, el uso de la tecnología. Esta se ha convertido en una “adicción” justificada por razones laborales, académicas, familiares y/o personales. Y no es para menos, dados los impresionantes avances en el mundo digital, la disminución de costos y las facilidades en acceso a redes e infraestructura. No obstante, es clave hablar sobre no sólo los efectos positivos, sino también los adversos que genera este fenómeno, en el desarrollo de nuestras capacidades cognitivas, sensoriales y motrices.

Por ejemplo, cuando esperamos la respuesta de un mensaje de texto, entra en acción la hormona de la felicidad. La dopamina es una sustancia segregada por el cerebro, que se relaciona con los comportamientos adictivos, y produce un efecto placentero actuando como neurotransmisor. Aunque se dificulte creer algo así, se ha afirmado que cuando se recibe un mensaje de texto, se estimula la misma región del cerebro que se afecta al consumir alucinógenos. Por ello, somos tan felices al navegar por Facebook, ver fotos en Instagram o chatear vía WhatsApp.

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Sin embargo, con ello vienen afectaciones a nuestra capacidad lingüística para entender y captar palabras, disminuyendo la riqueza del vocabulario y menospreciando la importancia de la ortografía adoptando, a raíz de esto, abreviaturas bajo el contexto particular del ciberlenguaje o lenguaje SMS.

Por otro lado, también se han comprobado algunas afectaciones a la memoria, pues esta se ve reducida, en la medida en que día a día aumenta nuestra costumbre de recurrir a los motores de búsqueda, cada vez que no recordamos una fecha o un suceso, en vez de intentar recordar por nuestros medios. En sí, se ha modificado la forma en la que recordamos los hechos. Se ha comprobado que esta afectación tiene efectos más nocivos a edades muy tempranas, adicionándose impactos tales como el de trastorno de atención.

Aunque tiene impactos negativos, también hay que reconocer algunas de las múltiples bondades que ofrece la tecnología en el ámbito empresarial. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades para almacenar recuerdos de corto plazo, para establecer una relación de datos y promover la resolución de problemas, son características importantes en materia laboral. Allí, redes como Facebook facilitan la memoria operativa porque permite interrelacionar situaciones, y Twitter permite la actualización y la instantaneidad de información generada entre infinidad de personas. Sin embargo, internet se ha convertido en la fuente primaria de nuestra memoria externa.

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Asimismo, las redes sociales y aplicaciones móviles también se han mostrado como aliadas para promover la calidad de vida de personas, que padecen ciertos problemas en particular. Dentro de los beneficiados, por ejemplo, se cuentan a personas que sufren Alzheimer para mejorar áreas del cerebro que controlan el lenguaje, razonamiento, pensamiento consciente y procesamiento sensorial. Allí, el uso de redes sociales y motores de búsqueda potencian la atención, estimulan la memoria, y la función ejecutiva se ve favorecida; asimismo, se les da mayores posibilidades de integración social tanto al paciente como a su núcleo familiar.

Y aunque puedan contarse varios beneficios, pareciera que las ventajas ofrecidas se ven opacadas, en realidad, por el uso excesivo de las herramientas y sistemas tecnológicos. Este es el verdadero problema. El abuso de la tecnología tiene serias implicaciones en el rendimiento físico y psicológico de una persona, en donde sus niveles de productividad sufren una tendencia a la baja, y esto sí que tiene efecto en el día a día laboral.

Dentro de los síntomas que se cuentan como afectaciones para el rendimiento y la productividad se cuentan la hiperactividad, el estrés, la ansiedad, el insomnio, y la disminución en la capacidad de retención. Criterio importante es la disminución de las horas destinadas al sueño, pues no se logra descansar lo suficiente y eso tiene gran impacto en nuestro desempeño académico y laboral. Asimismo, cuando no se realizan actividades físicas, por pasar demasiado tiempo en los dispositivos, no se logra desarrollar la musculatura ni la motricidad desarrollando, incluso, problemas de piel y del túnel carpiano abundan en las firmas; así, se tiende a deteriorar progresivamente la salud al exponernos a todas estas molestias producto del uso excesivo de dispositivos móviles.

Si bien las herramientas tecnológicas han permitido un mayor acercamiento entre personas, permitiéndoles mayores facilidades de hacer las cosas, se estima que casi el 10% de los usuarios activos son incapaces de controlar el tiempo que pasan en línea. En realidad, el uso excesivo de internet ya está catalogado como un trastorno y de una u otra forma afecta nuestro desempeño laboral.

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Aunque es indiscutible la necesidad de adaptarnos a los increíbles avances en materia tecnológica, especialmente para el desarrollo de actividades académicas y laborales, debe tenerse precaución con ciertos cambios en la conducta que pueden generar problemas mayores. Existen prioridades, y el establecimiento de límites en uso y tiempo de la tecnología, se cuentan como reglas básicas para darle un manejo adecuado. En sí, la idea es sacar provecho de todas las ventajas que nos ofrecen los sistemas y herramientas digitales, sin necesidad de abusar de las mismas, todo esto para evitar una adicción que genere extensas y problemáticas brechas entre el mundo real y el virtual.

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