Opinión

  • | 2016/05/27 00:01

    Educación y Plan de Desarrollo de Bogotá (2016 – 2020)

    Por invitación de los proyectos Bogotá 2025 y Bogotá Cómo Vamos, así como del Concejo de la Ciudad, he tenido la oportunidad de participar en discusiones relacionadas con las propuestas para el sector educativo incluidas en el Plan de Desarrollo, Bogotá Mejor para Todos (2016 – 2020), del Alcalde Peñalosa.

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No puede haber duda que la educación oficial en Bogotá ha tenido una sustancial mejora desde el año 2004. Por ejemplo, entre el 2004 y el 2009 se asignaron mayores recursos a la educación básica y media oficial; se construyeron o reconstruyeron más de 250 colegios distritales; se pasó de 180.000 estudiantes con alimentación a más de 600.000; se nombraron más de 10.000 docentes en propiedad mediante concurso de méritos y; se construyó el proyecto de educación por ciclos (propuesta pedagógica y curricular) junto con la Universidad Nacional, colegios privados y expertos en pedagogía. En el anterior gobierno (2012 a 2015) se continuó con el incremento de los recursos (Bogotá es la entidad territorial que más invierte por estudiante en la educación oficial), con la formación de docentes a nivel de maestrías y doctorados, la mejora de las conexiones de Internet de los colegios oficiales y se avanzó en los proyectos de formación en ciudadanía.

La propuesta de Plan presentada al Concejo de Bogotá se construyó a partir de 3 pilares y 4 Ejes Transversales. Los pilares son: i) Igualdad en calidad de vida; ii) Democracia Urbana; y iii) Construcción de Comunidad. Mientras que los ejes transversales son: i) Nuevo ordenamiento territorial; ii) Desarrollo económico basado en el conocimiento; iii) Sostenibilidad ambiental basada en la eficiencia energética y; iv) Gobierno legítimo, fortalecimiento local y eficiencia.

En concreto para el sector educativo se incluyeron 4 programas. En el pilar de igualdad en calidad de vida aparecen 3 programas: i) Calidad educativa para todos; ii) Inclusión educativa para la equidad y; iii) Acceso con calidad a la educación superior. En el pilar Construcción de Comunidad se ubicó el programa denominado: Equipo por la educación para el reencuentro, la reconciliación y la paz.

En general sobre el diagnóstico del sector educativo comparto lo expuesto en el documento del Plan, como por ejemplo la necesidad de seguir cerrando brechas entre los colegios oficiales y privados: la Propuesta de Plan contiene una gráfica que muestra que en el año 2008 sólo el 18% de las instituciones educativas oficiales se clasificaban en categorías A+, A y B (pruebas Saber grado 11) frente a 61% de las privadas, con una brecha de resultados del 43%. En el año 2012 esa brecha se redujo al 18%, situación que se mantuvo en el 2015 con un indudable avance de los colegios oficiales al clasificar el 60% de sus colegios en categorías A+, A y B en el año 2012 y el 74% en el 2015, mientras los colegios privados pasaban del 78% al 92% en esos mismos años.

Sin embargo, el diagnóstico es débil con respecto a los problemas de cobertura y deserción escolar. Para Bogotá es una vergüenza que la Encuestas Multipropósito del 2015 encontrara que la tasa de asistencia escolar para los niños de 5 a 11 años disminuyó de 98,2%, en 2011, a 96,9% en 2014, y para jóvenes de 12 a 15 años decreció del 97,3% a 95,4%. Más grave, la encuesta señala que en los estratos 1, 2 y 3 (atendidos por el sector oficial) la asistencia escolar bajó 2 puntos en promedio. Además, para localidades como Ciudad Bolívar la asistencia de niños de 5 a 11 años descendió de 97,5% a 92,9% por ciento, y para jóvenes de 12 a 15 años, pasó de 96,1 a 92,7%. También debe ser motivo de enorme preocupación que el número de estudiantes de grado 11 disminuyó de 60.399 en 2011 a 53.067 en 2014. Lo anterior refleja otro grave problema la deserción escolar de los jóvenes entre los grados 6º a 10º.

Sobre las propuestas para educación: El Plan propone que la educación oficial avance en la implementación de la jornada única hasta alcanzar el 65% de los estudiantes. Sobre este punto insisto: Bogotá puede crear un modelo de jornada única para el país, la meta se puede incluso rebajar al 40%, pero haciéndolo bien. Hay que tener en cuenta mínimo: un proyecto pedagógico y curricular (que involucre formación artística y deportiva), un solo equipo de docentes, bien pago (la Ciudad tiene el músculo financiero para negociar con los docentes y el MEN una asignación especial) y una jornada escolar continua de 7 u 8 horas para los estudiantes.

Por último, el Gobierno distrital y el Concejo deben definir con exactitud metas como: ¿cuántos cupos van a generar los colegios nuevos?; ¿cuántos niños se van a vincular a la educación preescolar por grados, de manera especial niños de 4 años al grado de jardín; ¿cuántos bachilleres vamos a tener por año en la educación oficial y qué porcentaje de ellos irán a la educación superior? ¿En cuánto va a disminuir la deserción escolar grado por grado en secundaria (6º a 10º)?. De igual forma se requiere concretar cuántos docentes tendrán el apoyo de la administración distrital para formación en maestrías, Bogotá no puede perder el impulso en este ítem, la calidad empieza por los docentes y su motivación para trabajar en el aula escolar. 

 

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