Opinión

  • | 2017/12/06 00:01

    Economías emergentes 2018: un interesante clima político

    Si el 2016 fue el año electoral de Estados Unidos, el 2017 el de Europa, el 2018 es definitivamente el de las economías emergentes y con 5 elecciones claves, 3 de ellas en Latinoamérica incluyendo Colombia. Promete ser muy interesante enfrentado a los inversionistas al riesgo e incertidumbre política.

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El 2018, será un año clave para las economías emergentes, ya que es año de elecciones en muchas de ellas, incluida Colombia. A nivel local ya se han empezado a oír algunas pocas propuestas de candidatos y se puede ver como poco a poco el tablero político se va poniendo en orden para el próximo año. Sin embargo, Colombia no es el único país de la región que le espera un periodo de incertidumbre política, también se encuentran en esta misma encrucijada México y Brasil, lo que hará que los mercados emergentes presenten dinámicas muy particulares para 2018.

¿Qué elecciones vienen?

El mapa 1 muestra las próximas elecciones bien sea presidenciales o generales de economías emergentes a llevarse a cabo en 2018, iniciando con las presidenciales de Rusia en marzo y Colombia en mayo, después vienen las generales en México en julio, Malasia en agosto y Brasil en octubre y Tailandia en noviembre.

 

Mapa 1. Elaborado con Piktochart

No todas están elecciones representan grandes cambios, por ejemplo, en Rusia se espera que Vladimir Putin continúe en el poder ya que las encuestas muestran un abrumador 68% a favor sin ningún candidato claro en contra que tenga una fuerza significativa. Pero este caso no es igual en grandes economías de la región como México y Brasil, donde las fuerzas parecen estar alineándose en busca de un cambio, donde ni el presidente Enrique Peña Nieto ni su contraparte brasilera Michel Temer, buscaran la reelección.

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Esta tendencia al cambio no es de extrañar en Brasil, después de estar completamente bombardeado por escándalos de corrupción, que le costaron el cargo a la Expresidente Dilma Rousseff y llegan a salpicar hasta al actual presidente Michel Temer. Es por eso que una de las variables claves a tener en cuenta por los votantes es que los candidatos estén libres de corrupción, lo que ha dado fuerza a Jair Bolsonaro, diputado federal desde 1991 por Rio de janeiro y candidato de extrema derecha del Partido Social Cristiano, quien a pesar de tener un fuerte discurso xenofóbico y ultranacionalista, sería el más duro contendiente de Luis Inácio Lula da Silva en caso que este logrará cambiar su sentencia de 9.5 años de cárcel, la cual se espera sea confirmada o revocada por el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región.

También México podría tomar también un giro importante ya que por primera vez el PRI está dejando participar a candidatos independientes y los comentarios de Donald Trump sobre que México debe pagar su parte del muro, están impulsando con fuerza la candidatura de Andrés Manuel López Obrador presidente del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), quien ha tenido un estilo fuerte y brusco que podría atraer votantes, lo que lo podría perfilar como un contrapeso a Trump.

En nuestro patio, la cosa no está mejor, hasta este momento no se han presentado muchas candidaturas en firme, y la carrera electoral parece estar en una fase de arme y desarme de alianzas y definiciones lo cual solo aumenta a la incertidumbre política para las elecciones del año entrante.

Señal de aprobación: Los mercados de Deuda Públic 

El resultado lógico que esperan los inversionistas en estos mercados Latinoamericanos es un aumento de la volatilidad de los precios de los activos ante la incertidumbre política, por eso Morgan Stanley en un reciente informe recomendó para México y Colombia cambiar de neutra a subponderada la participación en sus mercados. En otras palabras, lo que dice es desmonte algo de sus posiciones y espere para ver qué sucede.

Uno de los activos que será clave seguir es la deuda pública ya que las tasas yield son sin lugar a dudas una de las señales sobre la aprobación o desaprobación de los candidatos por parte de los inversionistas y no solo al momento de la elección sino mucho antes cuando empiezan a publicarse las encuestas. En la gráfica 1 se puede ver el comportamiento de las tasas yield bonos a 10 años de Brasil, Colombia, México y Rusia para poder entender en qué escenario se encuentran en este momento.

Grafica 1. Tasa Yield. Elaboración propia. Fuente Bloomberg

En términos de los diferentes activos financieros los bonos públicos son los que se consideran los de menor riesgo ya que el riesgo que se tiene en cuenta en este tipo de análisis es el denominado riesgo emisor, es decir el riesgo que el emisor se quiebre por lo que siempre será menor en los gobiernos. Pero esto depende del punto de comparación, es decir si comparamos bonos del gobierno de Brasil contra acciones de ese país, tendrán menos riesgo, pero no es lo mismo si comparamos por ejemplo TES de Colombia con bonos del Tesoro de estados Unidos.

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Desde el punto financiero, es que existe una relación inversa ente la tasa yield y el precio de los bonos por lo que un aumento de las tasas implica una caída de los precios. En la gráfica 1 se puede ver como la elección de Donald Trump en Estados Unidos llevó hace un año a una venta masiva de bonos mexicanos por todo el efecto del discurso de muro y acabar los acuerdos comerciales existentes entre los dos países, esta venta se refleja por el pico de aumento en la tasa yield de los bonos ya que ante un ex eso de oferta los precios caen, como en este caso. También se presenta un efecto sustitución entre países cuando se percibe mayor riesgo, como cuando en Brasil encontraron grabaciones que comprometieron al presidente Temer en escándalos de corrupción, se ve el pico en el yield de los bonos a 10 años (caída en los precios) pero aumentó la demanda por bonos mexicanos, colombianos y rusos para el mismo periodo.

En ambos casos cambios bruscos en los yield de México y Brasil fueron originados por un fuerte golpe a las expectativas de los inversionistas respecto a la estabilidad política del país, así que para el 2018, es lógico esperar escenarios con mayores niveles de volatilidad en estos activos, a medida que los inversionistas procesan la información y desinformación disponible en todos los procesos electorales. Es decir, en 2018 a mantener un ojo en los mercados de la deuda pública de economías emergentes.

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