Opinión

  • | 2016/02/28 00:01

    Trump, mi nominado a los premios Oscar

    Ni Leonardo DiCaprio, ni Matt Damon, Bryan Cranston, Michael Fassbender o Eddie Redmayne, deberían ganar la nominación de mejor actor al Oscar. Donald Trump, el exitoso multimillonario estadounidense y ahora candidato a la presidencia con el Partido Republicano, sería mi favorito para ganar el Oscar.

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Sin ánimo de tomar alguna posición a favor o en contra de Donald Trump como candidato, Trump “la tiene clara” en cómo desempeñar su papel de acuerdo a sus objetivos, que en este caso es, ganar popularidad entre los votantes estadounidenses. 

Observando los resultados de las encuestas primarias entre los republicanos, ajustado por la metodología de FiveThirtyEight, las cuales ajustan los resultados de las encuestas de acuerdo a la precisión histórica de cada una de las empresas encuestadoras, los resultados hablan por sí mismos. Donald Trump arrasa las encuestas con 34,8% de favoritismo entre los encuestados republicanos, seguido por Ted Cruz (19,4%), Marco Rubio (16,3%) Ben Carson (7,8%) y John Kasich (7,7%). Como dato curioso, también es evidente una pelea cada vez más reñida entre los demócratas, dado que Hillary Clinton sigue siendo la favorita con 49,2% de preferencia por los demócratas encuestados vs 39,2% para Bernie Sanders, no obstante esta diferencia en julio de 2015 era de 63,4% vs 15%. 

Volviendo al “Aprendiz”

Hay varios factores a admirar en las estrategias de marketing del empresario, que lo podrían llevar a lograr su “Oscar” presidencial. En primer lugar, tiene una confianza en su marca e inspira a muchos a creer que su éxito profesional se puede extender a una generación de riqueza nacional. 

Recordemos que EE.UU tenía un crecimiento anualizado promedio de 3,3% 10 años atrás, ahora el crecimiento promedio de los últimos 10 años ha sido 1,4%. La población norteamericana está cansada de poco crecimiento, falta de crecimiento en salarios, y aumento de impuestos. Donald Trump está siendo hábil para usufructuar su fama de “Tio Rico” como una esperanza para volver a los tiempos de bonanza.

Trump cumple otro principio básico de marketing, que es conocer su audiencia. El candidato no pierde tiempo en tratar de simpatizar a todo el mundo, o tratar que sus enemigos lo amen. Sin embargo se enfoca en unir a los republicanos e independientes que tanto anhelan volver a la Casa Blanca y “endulzarles el oído” con sus necesidades y principios. Asimismo, sus acciones tienen un plan y objetivo. Esto se ve claramente en las continuas batallas donde sorpresivamente sale victorioso en las encuestas después de las guerras políticas contra otros candidatos en los temas migratorios y de sus escándalos como empresario. 

Finalmente, una estrategia determinante de su éxito es el ser un candidato ‘fuera del consenso’, con propuestas fuera de lo común, ideologías y personalidad que se escapan fuera del típico prototipo de candidato presidencial. Asimismo, su frialdad para afirmar la verdad y mantenerse en sus opiniones inspira seguridad a sus discípulos. Para muchos odiado, para otros el ídolo, pero como candidato, para nada es ignorado. 

 

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