Opinión

  • | 2017/11/24 00:01

    Directivos triunfadores

    Un líder no crea seguidores, eso es para las redes sociales, un líder crea más líderes.

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Un líder no es un superhéroe, es un superayudante que deja que los héroes aprendan a volar. En mi vida he conocido a muchos altos directivos que en absoluto eran líderes, eran simplemente autoridades a las que se obedecía. Análogamente, he conocido a personas sin equipos a cargo en las partes bajas de las jerarquías que eran líderes absolutos. Generaban credibilidad, energía e ilusión, y todos querían estar cerca de ellos y contagiarse de su carisma.

Según Elena Lytkina, los líderes exitosos manifiestan algunos de los comportamientos que se detallan a continuación:

Los CEO de alto rendimiento deciden con velocidad y convicción, no necesariamente destacan por tomar decisiones excelentes todo el tiempo, sino por ser decisivos en medio de la ambigüedad y en entornos desconocidos. Una decisión incorrecta puede ser mejor que no tomar ninguna decisión. Curiosamente, los ejecutivos de mayor coeficiente intelectual son tomadores de decisiones inteligentes, pero lentos, y se convierten en cuellos de botella. Sus equipos o se frustran (lo que puede llevar a la huida de talento) o se vuelven demasiado cautos, estancando a toda la empresa.

Los CEO exitosos son conscientes de cómo sus estados de ánimo y el lenguaje corporal pueden afectar al impacto de sus mensajes. Saben el daño involuntario que puede causar una palabra perdida o un gesto. Los CEO que involucran a las partes interesadas no invierten su energía en ser del agrado de todos ni protegen a sus equipos de las decisiones dolorosas. De hecho, ambos comportamientos se ven comúnmente en los CEO de bajo rendimiento. Los más fuertes obtienen el apoyo de sus colegas al infundirles confianza para llevar al equipo al éxito, incluso si eso significa hacer movimientos incómodos. Al abordar cuestiones polémicas, los líderes que son buenos en el compromiso dan voz a todos, pero no voto. Escuchan y solicitan puntos de vista, pero no adoptan por defecto la toma de decisiones basada en el consenso. El consenso es bueno, pero a menudo es demasiado lento.

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Los CEO triunfadores se adaptan proactivamente. Se enfrentan constantemente a situaciones que no están escritas en ningún manual de instrucciones. El enfoque a largo plazo ayuda porque hace que sean más propensos a detectar señales tempranas: exploran redes y diversas fuentes de datos, encontrando relevancia en la información que a primera vista puede parecer ajena a sus negocios. Como resultado, sienten el cambio antes y hacen movimientos estratégicos para aprovecharlo. Los CEO adaptables también reconocen que los reveses son parte del cambio y tratan sus errores como oportunidades para aprender y crecer. Los CEO que consideran que los reveses son fracasos tienen un 50% menos de probabilidades de prosperar. Los exitosos ofrecen una descripción de dónde y por qué se han quedado cortos y dan ejemplos de cómo ajustarán su enfoque para mejorar.

Finalmente, la capacidad de producir resultados de manera confiable es posiblemente la más poderosa de las conductas esenciales de los líderes. Los candidatos a CEO con puntuaciones altas en credibilidad son dos veces más propensos a ser elegidos para el puesto y 15 veces más propensos a tener éxito en él. Los consejos de administración y los inversores aman una mano firme, y los empleados confían en líderes predecibles.

Los CEO potentes obtienen puntuaciones altas en el cumplimiento sistemático de sus compromisos. Una práctica clave es establecer expectativas realistas desde el principio. En sus primeras semanas de trabajo, exploran los presupuestos y planes, y se relacionan con los miembros de la junta, los empleados y los clientes para comprender las expectativas. Al mismo tiempo, evalúan rápidamente el negocio para desarrollar su propio punto de vista sobre lo que es realista y trabajan para alinear las expectativas. Tienen habilidades de organización y planificación. Establecen sistemas de gestión empresarial que incluyen una cadencia de reuniones, cuadros de mando de métricas, responsabilidades claras y canales para supervisar el rendimiento y realizar correcciones rápidas. Lo más importante es que se rodean de equipos fuertes.

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Nunca olvidemos que todo esto no sirve para nada sin dosis elevadas de inteligencia emocional. Recordemos que sin empatía usted no vale nada.

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