Opinión

  • | 2017/08/05 00:01

    ¡Dígalo de manera fácil, hágase entender y lleve a la acción!

    "Para decidir sobre los asuntos esenciales, se deben utilizar el lenguaje, la lógica y el simple sentido común, y establecer un plan de acción concreto". Abraham Lincoln

COMPARTIR

La capacidad de brindar una charla cargada de energía y que sea estimulante es un requisito previo para cualquier líder en el campo de los negocios, lo social o en los deportes. No obstante, muy pocos reciben una capacitación formal sobre cómo dar una y usualmente aprenden técnicas emulando a jefes inspiradores, entrenadores o incluso a personajes ficticios.

Las investigaciones de las últimas décadas demuestran que hay una ciencia que alienta a las personas para que tengan cada vez más un mejor desempeño y rendimiento en sus actividades al brindar unas herramientas que las ayudan a enfocarse en los momentos previos a las actuaciones importantes en sus vidas.

En un libro que aún no ha sido lanzado al mercado, “Motivating Language Theory: Effective Leader Talk in the Workplace” (2018), Jackie y Milton Mayfield, un equipo de esposos investigadores de la Texas A&M International University, ha estudiado las aplicaciones de estos conceptos en el mundo corporativo por un poco más de treinta años respaldados por estudios de psicólogos deportivos e historiadores militares.

También le puede interesar: Descuidar a los clientes genera deserción

En su obra presentan los hallazgos, las aplicaciones y los fundamentos teóricos de un modelo único de comunicación de liderazgo: la teoría del lenguaje motivador. Basándose en teorías de la gestión, de las ciencias sociales y de la comunicación, demuestran la manera en que el discurso de un líder hacia sus discípulos mejora el bienestar de los empleados y de la organización generando resultados positivos en el lugar de trabajo (el desempeño, la retención y la satisfacción de la gente).

Las tres dimensiones de este lenguaje motivador de acuerdo a estos autores son: que el discurso brinde dirección, que sea empático y que tenga significado. Estos elementos se convierten en una “fórmula ganadora” puesto que en su orden: 1) describe exactamente cómo la persona debe llevar a cabo su tarea, 2) se evidencia una preocupación por el dirigido o interlocutor y, 3) se explica claramente el por qué la tarea desempeñada es importante. Afirman que una vez comprendidas estas tres variables por parte de los líderes, ellos podrán utilizarlas con mayor habilidad y obtener los resultados que persiguen.

Recientemente en el Harvard Business Review (Julio-Agosto 2017), Daniel McGinn en su artículo “The science of Pep Talks-To fire up your team, draw on a research-proven, three-part formula”, después de conversar ampliamente con académicos y profesionales en los negocios y en una variedad de otros campos, descubrió que los individuos pueden tener sus propios trucos y consejos para poder motivar a otros en sus charlas o discursos pero que se comprueba la existencia y efectividad de los tres elementos planteados por los Mayfield.

Le sugerimos leer: Más no siempre es mejor

Para resumir los aportes de esta hipótesis, McGinn propone que estos factores deben ser cuidadosamente balanceados y los explica de la siguiente manera:

  • Brindar dirección en el discurso equivale a utilizar un lenguaje, por parte del líder, que reduzca la incertidumbre  y que proporcione información exacta acerca de la manera de hacer la labor brindando instrucciones fácilmente comprensibles, buenas definiciones y, detalles de la manera en que se evaluará el rendimiento de la persona.
  • Un lenguaje empático muestra la preocupación que se tiene por el otro como ser humano que es. Algunas de las acciones a llevar a cabo en este aspecto pueden incluir la alabanza, el aliento, la gratitud y el reconocimiento de la dificultad de una tarea y el genuino interés por el prójimo.
  • Significado en el lenguaje, al explicar las razones por las cuales una tarea es importante vinculándola incluso con la misión de la empresa y los objetivos individuales. Se pueden utilizar historias acerca de aquellos que han trabajado duro o han tenido éxito dentro de la empresa y cómo esto ha incidido en la vida de la comunidad.

Personalmente advierto en este planteamiento algo muy simple y de sentido común pero de un alcance muy significativo para ser utilizado por todos los que orientamos a otros hacia el logro de un determinado objetivo.

De igual manera lo sencillo que se pondera aquí me hace pensar en una frase brillante del antiguo directivo de PepsiCo y Apple Computer, John Sculley que afirmaba: “todo lo que hemos aprendido en la era industrial se ha orientado a crear más y más complicaciones. Pienso que ahora, cada vez más personas están aprendiendo que es necesario simplificar, no complicar. La simplicidad es la máxima sofisticación”.

Por otra parte compruebo asimismo que estas propuestas han sido exitosamente consideradas y llevadas a la práctica por las reconocidas “charlas TED” que desde 2006 se convirtieron en una manera única de presentar y hablar en público y que a través del tiempo han permitido divulgar ideas muy innovadoras y creativas sobre variados temas de interés general. También recientemente estos conceptos han sido implementados por un concurso de monólogos que trata asuntos de carácter científico y que busca acercar a las personas “comunes y corrientes” a la ciencia utilizando un lenguaje sencillo: FameLab (https://www.famelab.es/)

En todo esto advierto una vez más la efectividad de la comunicación basada en “el poder de lo simple” y que nos permitirá lograr todos esos objetivos que perseguimos en distintos campos.

Lea también: Mercadeo para todas las necesidades

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.